El sonido de un fuerte llanto me despertó. Eran las cuatro de la mañana y no había pegado ojo en toda la noche. Me levanté de mi cama cuidadosamente, y caminé hacia el pasillo, el lugar de donde provenía aquel ruido.
Encontré a mi madre sentada en el suelo, con sus rodillas dobladas, su frente sobre estas, y sus manos rodeándolas.
—¿Mamá? ¿Qué ocurre? —pregunté mientras me sentaba a su lado.
Ella levantó su cabeza, con sus ojos fijos en los míos. De un impulso, la abracé. No sabía qué era lo que ocurría, pero debía ser algo muy malo. Sentí sus brazos rodear mi espalda, devolviéndome así el abrazo.
Después de unos minutos logró separarse de mí y habló:
—Amelia... —pronunció.
—¿Amelia? ¿Qué pasa con ella?
Ella solo pudo darme una mirada triste.
—¿Mamá?
—Ella... —trató de hablar, pero al no poder, extendió su mano hacia mí, dejándome observar un trozo de papel.
Fue entonces cuando me di cuenta de que esa nota, era la misma que le había dejado poco tiempo atrás a nuestra vecina, el día que fui a dejarle el pastel.
—¿Qué significa esto?
—La han encontrado hace unas horas tumbada en el suelo... Sin vida. La policía pasó por aquí para informarme. Ahora mismo están haciendo una investigación en su casa, y puede que vengan más tarde para interrogarnos.
—¿Investigación?
—No fue una muerte natural... Tenía varias apuñaladas aquí —dijo, señalando su corazón.
—No puede ser...
No sabía cómo reaccionar a esto. Ella era casi mi segunda abuela. No me podía creer que ya no estuviera aquí.
—Ahora está con la abuela en un lugar del mundo —mencioné con una sonrisa en la cara, y lágrimas en mis ojos.
Entonces recordé que cuando fui a entregarle el pastel, su timbre no funcionaba, y el momento en que llamé a su puerta, nadie contestó. No quería sonar paranoica, puede que fuera una simple coincidencia, pero algo no me cuadraba.
El sonido de la puerta me alarmó.
—Ya abro yo —informé, mientras me levantaba para bajar las escaleras.
En cuanto abrí la puerta, una luz cegadora, que provenía de una linterna, llegó a mis ojos.
—¿Es usted Elena Miller? —preguntó un policía de una edad ya avanzada.
—No, soy su hija.
—Está bien. Necesitamos pasar. Estamos en una investigación.
—Oiga mi madre está bastante afectada por la pérdida. ¿No podrían venir en otro momento?
—Lo siento señorita Miller, son órdenes.
Sin decir nada más, un grupo de policías se adentró en mi casa, mientras iluminaban todo el lugar con sus linternas.
—Espere sentada, puede que tardemos un rato.
Iba a decir algo, pero sinceramente, estaba cansada y bastante triste. No tenía ganas de discutir con un policía mayor, así que obedecí sus órdenes y fui a sentarme en el sofá de la sala.
No quería dormirme, no cuando un grupo de policías estaba inspeccionando mi casa y mi madre se encontraba en tal estado. Decidí ponerme a leer hasta que terminaran.
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PERSIGUIENDO HELIO
Mystery / Thriller¿Qué es lo que pasa cuando un chico de ojos blancos entra a tu vida? Valeria es una chica que llevaba una vida común, hasta que una serie de acontecimientos comenzaron a acecharla diariamente. ¿Logrará salir de ello? ¿Tendrá aquel chico, algo que ve...
