Recorrí toda la ciudad para encontrar las flores que quería mi madre, siempre se le ocurría algo nuevo para exigirme en sus cumpleaños. A veces seleccionaba plantas que solo crecían de manera silvestre en los territorios de África. Me quejaba en silencio de sus burlas a mi madurez, un desafío constante a mi autonomía o la capacidad de respeto que había forjado en mí. Nunca fue inflexible o tiránica, me dejaba llevar mi vida privada sin entrometerse, ella sabía que tenía parejas, pero no le interesaba conocerlas -Sejeong jamás la había visto-.
—Las casualidades son enormes —pronuncié junto a un despistado que había chocado conmigo.
Sehun separó los tallos que le impedían la visión y soltó un suspiro muy falso cuando conectamos miradas. Moví un par de flores de distinta especie de un lado a otro como saludo, él se escondió entre los tallos otra vez y caminó hasta la caja.
—En verdad fue una casualidad. —Me miró de reojo mientras hacíamos la fila—. Vine de compras.
—Sí, te creo. —Dejó la maseta con rosas chinas sobre el mostrador y le pasó una tarjeta a la cajera—. De todas formas, no suelo prestar mucha atención a lo que pasa a mi alrededor. Siempre me concentro en las pequeñas acciones que llevo a cabo.
—Ese nivel de atención debe ser bueno.
—Lo es, en muchos sentidos y para todo tipo de ocasión. —Guardó su tarjeta, con cuidado levantó la maseta, evitando desarmar el moño que la vendedora había colocado—. Que tenga un buen día, Park Chanyeol.
—Tengo un buen día —respondí de forma inmediata.
Sehun solo siguió su camino y, en la puerta, agradeció a una señora que sostuvo el cristal rectangular para que él pasara.
Faltaban treinta y seis horas para el siguiente encuentro.
...
Sejeong había sacado cuatro libros de mi biblioteca, estaba aburrida y las redes sociales no le eran entretenidas porque ya había visto todas las tendencias y virales. Ojear y maltratar mis libros le garantizaría unos minutos de diversión a costa de mi desesperación y enojo. Tomaba los ejemplares más nuevos y los giraba entre sus manos hasta que yo se los quitaba y los devolvía a su lugar.
—¿No tienes planes con tus amigas hoy? —Levanté cada una de las copias y las sujeté entre mi brazo y antebrazo.
—La mayoría salieron de viaje, ya sabes, por las vacaciones. —Levantó su celular y tecleó sin objetivo alguno cada ángulo de la pantalla—. Mucho paisaje y nada interesante. Ni siquiera hay video de cosas paranormales.
—Para qué quieres ver eso, la mayoría son falsas. —Limpié con un pañuelo la marca que dejó su pulgar.
—Los más nuevos tal vez, pero las imágenes de algunas cámaras de seguridad...
—Justo las evidencias son captadas por dispositivos con mala calidad de imagen. —Tomé asiento en el sofá y dejé a un costado mis preciosas pertenencias—. Pero, no te voy a negar que las imágenes con poca resolución pueden estimular nuestra imaginación burlándose de nuestros ojos. Tengo la teoría de que, en casos que involucran hechos fantásticos, nuestra mente no recibe algo exterior, ¿si no que condiciona lo que ve?
—Necesitamos tener sexo, Chanyeol.
—Yo estoy bien. —Coloqué una mano sobre mi pecho—. Solo estás saliendo con esto porque no te gustan mis teorías, solo dime que me calle y ya.
—Bien. Juro que lo intenté. —Miró hacia el suelo—. Todo el día he pensado en el encuentro de ayer. Varias veces pensé en llamar a Sehun, y lo único que me detiene...
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LO QUIERO EN PRIVADO
Random(...) Nunca será buena idea abrir una relación con la intención de salvarla de una crisis o separación, puesto que las frustraciones y desconfianzas no harán más que aumentar... A Sejeong le hubiera servido ese tipo de información.