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El chico tenía una linda sonrisa, una nadar elegante y un silencio carismático. Mis amigas hicieron gestos muy evidentes cuando él llegó hasta mí, seguro era mi día de suerte: él había parecido en el momento justo. Luego de una charla, me di cuenta de que estaba interesado en mis gustos para seleccionar carteras. Me contó que era diseñador y un modelo retirado. No tuve ningún reparo en preguntarle sobre sus intereses, y aunque mencionó mi cartera, también me dijo que tenía una mente abierta. Sehun era un hombre flexible.

Durante toda la noche dejé abandonadas a mis compañeras para establecer una amistosa relación con Sehun. Llevaba días maquinando algunas cosas, él me dio cierta confianza y no se inmutó cuando le propuse algo.

—No tengo problema, pero posiblemente a tu pareja no le guste... ¿Ya lo hablaron? —Pidió un vaso de whisky y dejó la copa de vino en una de las mesas que estaban cerca.

—No creo. Siempre le he insinuado esta idea. —Acomodé mi cabello—. Estuve esperando a la persona indicada para esto.

—¿Y te parece que soy esa persona?

—¿No te gusta la idea? —Le sonreí de forma coqueta—. Podemos divertirnos mucho.

—Sejeong, no quiero engañarte. No me tomo bien los celos y los reclamos de nadie. —Movió el vaso de whisky en sus manos y lo levantó hasta el ras de su boca—. Tampoco me gustan las peleas sin sentido. ¿Entiendes a lo que me refiero?

—Tranquilo, mi Chanyeol no es una persona violenta. Esa palabra no cabe en una descripción que se pueda hacer de él. —Negué cuando quiso invitarme un trago—. Es un hombre gigante y sexy, sé que te gustará.

—Eso solo puedo decirlo yo. —Se burló—. Necesito pruebas, no palabras... Y hablando de la cartera.

—Es raro que no sepas dónde conseguirla.

—En realidad, sí sé. —Se separó de la barra y dejó la silla—. También debo reconocer que necesitaba hablar con alguien.

—Había mucha gente que quería hablar contigo. —Me giré un poco para observar a los hombres y mujeres obstaculizaban la salida del bar—. Tu interés no estaba en mí, ¿me equivoco?

—Eres muy lista. —Me guiñó un ojo—. Pensé que podía hacer algo de tiempo.

—Si quieres te puedo ayudar a salir, pero me deberás una. —Lo vi dudar unos momentos, mirar hacia la salida y suspirar—. ¿Es un trato?

—Es un trato.

Tomé su mano con algo de fuerza y lo arrastré entre las personas que no dejaban de pegarse a nosotros. Mis uñas largas hacían que cualquiera que quisiera separar nuestras manos lo pensara dos veces.

—Que difícil fue eso. —Lo seguí hasta un estacionamiento—. ¿Cuántos de esos te conocen realmente?

—Digamos que me crucé en sus vidas en un momento de debilidad. —Me remarcó las últimas palabras con una sonrisa—. No me gustan los compromisos, hay muchas personas que no pueden entender la libertad sexual.

—¿Algo como el amor libre?

—Nunca dije que fuera amor. —Llegamos a su auto, abrió la puerta de copiloto y esperó a que entrara—. No me enamoro de las personas, solo disfruto de la pasión del momento y respeto que solo sea eso. Jamás debes involucrarte con una persona que no puede separar la atracción sexual del amor.

—Te sabes la teoría, pero no puedes ponerla en práctica.

—Veamos... —Encendió el auto y salimos—. No tengo un gran ego, por lo que no puedo decirte que se han enamorado de mí. Hasta ahora solo pienso que creen estar atrapados en esa sensación, nada más.

—Entonces ellos no pueden olvidar.

—No voy a negar que soy bueno en el sexo. —Me señaló el GPS—. Soy un amante de la práctica, no tanto de la teoría. Y los sentimientos son teoría metafísica pura.

—Bueno. Yo ya tengo la parte teórica asegurada, pero no nos vendría mal un poco de actualización. —Coloqué mi dirección y el mapa se extendió en la pantalla—. No planeo enamorarme de nadie, Sehun.

—Ya te dije que no es amor. —Se detuvo en un semáforo—. Si las cuentas están claras, no habrá ningún inconveniente.

Miré al frente, busqué mi celular y marqué el número de Chanyeol. El gigante volvía del trabajo con la cabeza explotada y eso dificultaba nuestros pequeños momentos de ocio. Un mes entero estuve planificando salidas con mis amigas para seleccionar y evaluar a candidatos. Abriría la pareja siendo consciente de los límites entre el extraño y nosotros. Meter en nuestra cama a alguien más parecía un buen estímulo y no había lugar para la infidelidad.

Chanyeol me contestó bastante rápido, estaba despierto.

—¿Tienes tiempo? —Sehun me miró y volvió su atención al camino—. Solo haremos una ronda de reconocimiento. No quiero que cuando llegue el momento salgas huyendo porque no te gusta mi novio.

—Yo puedo escapar en cualquier instante. —Estacionó a una cuadra de casa.

—Vamos, te presentaré al hombre más guapo de Seúl. —Le di un pequeño toque en el hombro—. Además, ustedes solo tendrán que verse y tocarse un poco. —Mordí mis labios.

—¿Acaso seré solo un espectador? —Levantó una ceja—. Este favor ya no parece tan bueno.

—Un favor es un favor. —Bajé del auto y no cerré la puerta hasta que él salió—. Si te animas a pasar la noche, dejaré que hagas lo que quieras. —Tomé su mano y lo llevé hasta la puerta.

—Es bueno que no te importe lo que digan los vecinos.

—Son personas ocupadas —le respondí.

—Los chismes se mueven hasta en los lugares más alienantes. —Lo empujé dentro de la sala—. Puedo caminar perfectamente.

—Hablas mucho. —Le hice un gesto para que me siguiera hasta la oficina de mi novio—. Aquí es donde ocurrirá una parte de la diversión.

Abrí la puerta y me quedé helada con la expresión oscura de Chanyeol. Él bajó la pantalla de la notebook y se enfocó en nosotros. En ese instante descubrí que no estaba tan lista para enfrentar una conversación de alto calibre con él.

—¿Sejeong? Trajiste un invitado. —Su voz era gruesa y cortante. Me llené de rabia porque se parecía a la que usaba con sus subordinados—. Sejeong...

—Es un amigo y vine a presentártelo. —Me hice a un lado y dejé que Sehun también absorbiera algo de oscuridad—. ¿No estás de buen humor? Te envié un mensaje.

—Pero no decía nada sobre un invitado. —Vi como intentaba reponerse de su acusación anterior—. ¿Por qué?

—Supuse que no mostrarías descortesía.

Chanyeol movió su cabeza de un laso a otro, haciendo tronar los músculos de su cuello y se levantó en toda su longitud en dirección recta hacia Sehun. Este último por alguna razón no tenía ningún pelo fuera de lugar, permanecía relajado y fresco, su apariencia impecable y sin ninguna mueca desagradable en su rostro.

—Park Chanyeol —extendió su mano, su brazo extendido, firme en el aire.

Sehun sonrió para sorpresa de ambos, se tambaleó sobre su eje y avanzó inequívoco hasta el escritorio.

—Un gusto. —Estrechó la mano de Chanyeol—. Oh Sehun, para lo que quiera. 

LO QUIERO EN PRIVADODonde viven las historias. Descúbrelo ahora