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Sejeong nos había dejado en algún momento, pero no porque quisiera. La habíamos excluido; yo lo había hecho. Supongo que ella se dio cuenta un poco tarde de lo que estaba pasando, porque su reacción fue dudosa.

—¿Qué mierda te sucede? —ella se quejó—. ¿Por qué me corriste con tu brazo como si fuera un perro?

Me quedé en silencio, no tenía nada para decir y no quería decir nada. Ella seguía con esa expresión de "quiero una disculpa o lárgate de aquí". Me arrodillé en la cama para quedar a una altura similar a la de ella y, en ese instante sentí la piel de Sehun deslizándose, escapando de mis piernas. Él se sentó de espaldas en el otro extremo de la cama y se estiró, los músculos de su espalda se marcaron y su cintura se estrechó aún más. Solo unos segundos antes estaba recorriendo su tatuaje con mi lengua.

—Arruinaste el momento —dijo sin un tono particular—. Es obvio que en un trío alguien queda descolgado por un tiempo, supongo que solo te gusta ser el centro de atención. También es cierto, que, si no te gusta, no tienes por qué seguir. Ahora, ¿te parece bien arruinar la experiencia del resto? —Peinó su cabello y se levantó—. ¿Qué hubieras dicho si el ofendido fuera Park?

—Es diferente.

—¿Por qué? —Sehun ya tenía encima sus pantalones y la camisa le colgaba de un solo hombro; esperaba la respuesta de Sejeong—. Escucha; cuando me pediste este "favor", te dije que no me haría responsable de ustedes. —Nos señaló con su mano libre—. Soy serio con esto, pero no como un obsesivo; para internarse en el placer de forma segura, hay que tener la mente muy abierta y el corazón cerrado. Ustedes dos son la pareja, yo solo soy un "invitado"; una vez que esto termine, se quedarán solos. ¿Lo sabes? ¿No?

—Claro que lo sé; por eso no quiero quedar afuera, siento que Chanyeol me deja de lado como siempre.

—Bien. —Terminó con sus botones—. Ahora háblalo con él. Tengo que irme.

—¿Nos veremos dentro de dos días?

—No lo sé, Sejeong. —Tomó su saco—. Mis horarios están desastrosos, casi no vengo hoy. Puede que no nos veamos en unos...

—¿Puedes volver mañana? —los interrumpí.

Sehun me miraba como si fuera un estúpido y Sejeong seguía en su mundo, solo eso podía explicar su silencio después de mi pregunta.

—No creo que los problemas estén resueltos para mañana. —Inclinó su cabeza y sacó su celular—. Aunque, si te soy honesto, puedo venir.

—Bien. —Me levanté y no hice caso al abrazo de Sejeong—. Nos vemos mañana.

Caminé hasta el baño y no salí hasta que Sehun se fue.

...

Chanyeol salió y recogió toda su ropa, se había tomado un baño y el olor del shampoo nuevo me molestaba demasiado: el aroma era penetrante y ácido, como si se quisiera hacer notar a toda costa.

No pasó la noche en la habitación. Después de elegir un traje negro, no muy formal, me dijo mientras paseaba de un lado a otro que tenía que salir. Chanyeol solía salir mucho cuando era más joven, así fue como nos conocimos. Tenía el aspecto de un conquistador, pero después mostraba su lado divertido. Era muy exigente, no esperaba de forma pasiva a que alguien fue por él, por eso me gustó. Antes de salir vi esa mirada, la fiebre de la competitiva había regresado, en su cuerpo se marcaba con el porte galán.

—¿Por qué no llegaste anoche? —Arrojé mi bolso sobre su escritorio. Almorzar con mis amigas había sido una pésima idea. No pude atraparlo cuando regresó a casa, ni saber a qué hora lo hizo—. No saliste con tus amigos.

LO QUIERO EN PRIVADODonde viven las historias. Descúbrelo ahora