Aquella tarde invertí casi todo mi tiempo en arreglarme.
Había elegido una camisa negra que se ajustaba bien a mi cuerpo y unos jeans blancos ajustados.
Me puse máscara para pestañas, coloqué rubor rosado en mis mejillas y un bálsamo labial con color rosa pálido.
Me di un vistazo antes de ponerme mis botines negros que había comprado en una rebaja hacía casi un mes.
Lucía bien. Tenía mucho tiempo sin conseguir verme bien y aquella noche, estaba seguro que podría arrancar un par de cumplidos de parte de jeonginl.
El siempre lucía espectacular.
Era el tipo de chico que, así usara bermudas y nada de maquillaje, lucía bien.
—¡Jisung!, ¡Jeongin está aquí! —gritó mi mamá desde la planta baja.
—¡Ya voy! —respondí mientras tomaba mi bálsamo labial y mi cartera.
Besé las mejillas de mi padre al verlo sentado en la sala escuchando el televisor.
—Diviértete, corazón. No llegues muy tarde —me dijo con una sonrisa tímida en los labios.
—Claro, papá. —dije sonriendo.
Caminé hacia la entrada y pude ver a mi madre charlando cómodamente con jeongin.
—¡Dios!, ¡Estás precioso,
Jisung! —chilló mi amigo al verme.
Una sonrisa tímida surcó mis labios mientras me ruborizaba.
Mi mamá me entregó la llave del candado de la entrada y me dio mi bendición. Salimos por la puerta y pude ver el jeep rojo oscuro que manejaba .
—¡Diviértanse! —gritó mi madre desde la puerta. Subí al auto y pude ver a hyunjin sentado del lado del conductor.
—¡H-Hola, hyunjin! —tartamudeé intentando sonar tranquilo.
—Buenas noches, jisung. —dijo él amablemente mirándome por el espejo retrovisor.
Jeong Subió a su lado y arrancamos rumbo a casa de Minho.
Comencé a darle indicaciones a hyunjin sobre cómo llegar pero él sonrió mientras decía —He ido a casa de Lee know antes, Han.
Me ruboricé por completo. Era obvio que había estado ahí antes pero ni siquiera me había pasado por la cabeza.
Bajé del auto de hyunjin de un salto al llegar a casa de mi novio, wow, que bonito suena; "mi novio".
Toqué el timbre y esperé a que me abrieran la puerta.
—¡Que me jodan!, ¡Estás hermoso, jisung! —chilló Chaeryeong después de abrirme.
—¡Ése lenguaje, señorita! —la reprendió Ji Woo desde atrás.
Chaeryeong rodó los ojos mientras me jalaba hacia adentro de la casa.
—¿Hanji? —la voz ronca de Minho me hizo alzar la mirada.
Se encontraba de pie a solo unos pasos de mí y lucía increíblemente atractivo.
Sus ojos color miel resaltaban con aquella camisa blanca de botones que se le ceñía al cuerpo a la perfección. Llevaba unos jeans negros entallados y unos botines café oscuro mientras su cabello bailaba alborotado sobre su perfecto rostro. Una sonrisa bailaba por sus carnosos labios.
Minho caminó con el bastón blanco aferrado en una mano. Se puso de pie frente a mí y besó la comisura de mi boca en un disimulado beso de saludo.
—Hola —murmuró con voz ronca.
Todo mi cuerpo reaccionó ante la suave caricia de sus labios y comencé a temblar. Mi aliento se había atascado en mi pecho y lo miré hipnotizado.
—H-Hola —tartamudeé.
Él rió en entre dientes mientras nos despedíamos de su madre y su hermana.
Al subir al auto, la tensión se hizo palpable.
Entrelacé mis dedos con los de Minho y él me apretó la mano cuando saludó: —Buenas noches, Jeongin.Hola, Hyunjin.
—¿Qué hay, hermano? —dijo Hyunjin igual de tenso.
—No mucho. —respondió Minho con el cuerpo tenso de la angustia.
Sin decir más, el castaño arrancó el vehículo.
Minho me rodeó los hombros con un brazo mientras besaba mis labios, mis mejillas y mordía mi oreja.
Cuando llegamos a la zona de clubes yo estaba sin aliento al borde del jadeo por las caricias de Minho.
Bajamos del auto y me sorprendió ver las largas e interminables filas para entrar a los clubes, pero me sorprendió aún más ver como ellos se abrían paso entre la gente hasta la entrada principal del más abarrotado. El hombre de la entrada les sonrió y los saludó efusivamente.
Dedicó un segundo más a Minho. Era evidente que no estaba acostumbrado a verlo ahora que era ciego.
Nos dejaron entrar al instante. La música electrónica lo llenó todo. El ambiente olía a sudor, perfume, alcohol y humo.
—No sabía que eran tan populares —dije intentando sonar sobre la música.
Minho tomó mi mano y sonrió.
—Solíamos venir mucho a éstos lugares —dijo mientras besaba el dorso de mi mano.
Nos abrimos paso entre la gente. Hyunjin y jeongin iban por delante de nosotros.
—¡No me lo puedo creer!, ¡Estás aquí, Minnie! —la voz dulce de una chica me hizo girarme.
Me encontré de frente con la figura de una hermosa chica.
Era alta, casi me sacaba una cabeza, su cabello rizado caía sobre sus hombros de forma suave perfecta, su piel blanca reflejaba sus ojos verdes. Su cuerpo delgado y estilizado estaba vestido por un ceñido vestido dorado y sus facciones delicadas estaban maquilladas a la perfección. Podría haber sido una modelo si lo quisiera.
Minho se giró y dijo —¿R-Ryujin?
La chica se le tiró en brazos apretándolo fuertemente.
Por un segundo creía que él iba a corresponder su abrazo tan íntimo, pero ella se retiró para mirarlo.
—Estás guapísimo —susurró ella colocando sus delgadas manos sobre las mejillas de Minho.
En ése momento me sentí tan enfermo. Era obvio que ellos dos tenían una historia.
Minho estaba completamente pasmado.
Entonces, mi pecho se hundió. Los labios pintados de rojo carmín de la chica se posaron sobre los de Minho y lo único que yo quería hacer era correr.
Un nudo se formó en mi garganta, mis manos comenzaron a sudar, mi pecho comenzó a arder con aquella dolorosa sensación y comencé a temblar mientras mis ojos picaban con las lágrimas.
Esto era demasiado…
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aunque no pueda verte |minsung|
FanficDespués de aquel accidente automovilístico, Lee minho había pasado de ser un chico fuerte, altanero, arrogante y decidido, a ser un pobre diablo enfadado con el mundo. Un chico huraño y solitario que parecía que lo único que quería hacer era morir...
