capitulo 42

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-¡ERES UNA ZORRA! -me espetó Ryujin.

Una extraña  sensación de coraje me invadió por completo. Mi mandíbula se apretó con fuerza, mis nudillos me dolían, una extraña picazón me llenó las manos; quería golpearla. Estaba furioso y de pronto, mi mano voló hasta conectar con la mejilla de Ryujin en una cachetada limpia y fuerte.

Un grito ahogado salió de su boca y su mejilla se volvió roja en un instante. Sus ojos se encontraron con los míos y me regresó el golpe con intensidad. Yo cerré mi puño y lo conecté con su mandíbula haciéndola caer contra la fachada, y un grito detrás de mí me sacó de mi estado furioso.

Un par de manos delicadas se posaron alrededor de mis brazos, tirando de mí hacia atrás.

-¡Ven aquí, Jisung!, ¡Ven! -la voz de chaeryeong sonó detrás de mi.

Era ella quien me estaba sosteniendo.

-¿Qué demonios está pasando? -la voz angustiada de Minho me hizo voltear a verlo y la angustia se filtró por mis pensamientos.

¿Acababa de golpear a Ryujin?, ¡Dios mío!... La realidad de mis actos me golpeó y sentí mi pecho encogerse. Jamás había reaccionado así ante nadie y éso me asustó.

-¡Vine a hablar contigo y este estúpido me golpeó! -chilló Ryujin poniéndose de pie.

Un hilo de sangre carmín rodaba por su boca.

-¡M-Me insultaste primero! -solté tartamudeando por la adrenalina.

Las mejillas de Ryujin se encendieron con coraje y la furia volvió a crecer dentro de mí.

-Déjennos solos -dijo Minho.

Yo me volví para mirarlo, incrédulo. -¿Q-Qué? -susurré.

Él volvió a hablar. -He dicho que nos dejen solos.

-¡minho, pero...! -comenzó Chaeryeong.

-¡Maldita sea!, ¡Déjenme a solas con Ryujin! -espetó él y sus palabras me golpearon como un látigo.

Las lágrimas picaron dentro de mis ojos y el nudo en mi garganta se volvió intenso. ¿Ryujin me había insultado y él quería estar a solas con ella?, apreté mis manos en puños antes de caminar serenamente hacia las escaleras, rumbo a la habitación de Chaeryeong, no sin antes mirar la cara de satisfacción de Ryujin.

Chaeryeong me siguió y cerró la puerta detrás de mi.

-Jisung.... -comenzó.

Me volví y cerré los ojos, liberando las lágrimas que había contenido hasta ese momento.

-¡No llores, por favor! -dijo acercándose a mi, enredando sus brazos en mis hombros.

Yo solté un sollozo y enterré mi cabeza en su hombro llorando. No podía entender qué diablos tenía que hablar Minho con ella y sobre todo por qué tenía que ser a solas. Mi pecho se hundió una vez más. El coraje me invadió y salí de la habitación de chaeryeong.

-¡Jisung! -me llamó.

Entré a la habitación de Minho y me desnudé. Tomé mi ropa y volví a ponérmela, me cepillé el cabello y me lavé la cara; tomé mis zapatos y para ese entonces Chaeryeong ya se encontraba en la habitación.

-¡Oh, Dios mío!, ¡¿No te vas a ir, verdad!?, no puedes darle ese gusto, Jisung -dijo con angustia en la voz.

Yo ni siquiera la miré. Me puse los zapatos y caminé rumbo a la puerta. Ella me obstruía el paso. -¡No dejaré que te vayas! -me dijo.

-Déjame salir -siseé.

-¡No! -me soltó.

-¡Chae, apártate de mi camino! -chillé.

-¡No! -dijo.

Yo hice acopio de toda mi paciencia y la empujé haciéndome paso escaleras abajo. Cuando llegué a la puerta, podía escuchar las voces de Ryujin y Minho, y la curiosidad me invadió. Me acerqué un poco a la estancia y escuché claramente.

-¿Estás diciéndome que si quiero que tu papá solvente la operación, tengo que estar contigo otra vez? -dijo Minho con la voz ronca e incrédula.

El silencio lo invadió todo.

-Sí -dijo la voz de Ryujin.

-¡Estás enferma! -soltó él.

Una risa amarga salió de su garganta y yo me estremecí. Era una risa sin humor.

-Entonces, quédate ciego -siseó Ryujin.

-¡Me encanta estar ciego, Ryujin! -dijo Minho

-¡Si vieras a tu noviecito te darías cuenta del error en el que estás!, ¡No es nada como yo!

-¡Claro que no es nada como tú!, ¡Por eso estoy enamorado de él! -espetó Minho.

El corazón me dio un vuelco y me mordí el labio inferior.

-¡Es tan insignificante!, ¿Te ha dicho como es realmente? -chilló Ryujin con coraje impreso en la voz -, ¡Es un "Don-nadie"!

-¡Y YO LO AMO, RYUJIN!, ¡LO AMO!, ¡SIENTO POR ÉL LO QUE NUNCA VOY A VOLVER A SENTIR!, ¡¿ES QUE NO LO ENTIENDES!?

Aquellas palabras se incrustaron en mi pecho. Minho realmente me amaba. Estaba dispuesto a no hacerse aquella operación con tal de estar conmigo, y yo lo amaba por eso.

aunque no pueda verte |minsung| Donde viven las historias. Descúbrelo ahora