—¡Esto es para ti, Takemicchi!
Los zarcos brillaron conmovidos ante la angelical e inocente imagen que apareció frente a él. Un pequeño de 10 años le ofrecía, con las mejillas rosadas y una mueca decidida, un ramo con flores de relucientes pétalos dorados que sostenía con ambas manos. Se trataba de Manjiro Sano, el hermano menor de su amigo Shinichiro.
—¿Qué haces, Mikey? —La pregunta de Shinichiro irrumpió la inocente declaración de su hermano menor—. Michi y yo estamos haciendo tarea, no nos interrumpas.
Las mejillas del pequeño rubio se inflaron en descontento. ¿Qué no podía interrumpir? ¿Quién dice que no? Aun si era su hermano, no permitiría que se metiera entre Takemichi y él.
—Es grosero interrumpir una conversación, Shin-nni —respondió altivo—. Mamá siempre lo ha dicho.
El Sano mayor se sobresaltó ante la respuesta de su hermano. Ese pequeño... Lo cambió por su amigo. ¿Cómo era eso posible?
La amistad entre Shinichiro y Takemichi era de entrañable cercanía, pues desde que el azabache lo conoció supo que en el ojiazul había un espíritu digno de admirar y respetar. Por su parte, el Hanagaki veía en el Shinichiro una figura de respeto y de amabilidad como pocas personas. Era el hermano que siempre deseó.
Cómo era de esperarse y al ser tan cercanos fue cuestión de tiempo para que uno de los dos terminara en casa del otro y conocieran a su familia.
Todo iba bien entre los adolescentes, o al menos así fue hasta que, en una de las visitas del Hanagaki a casa de los Sano terminó bajo la mirada de su hermano menor, Mikey.
Al principio Shinichiro no tomó importancia de cuando el menor preguntaba por el día en que volvería Takemichi a visitarlos o si ellos podían ir a verlo. Creyó que se trataba de simple curiosidad.
Shinichiro era distraído por naturaleza, así que cuando escuchó del propio Manjiro que estaba enamorado de Takemichi es que pudo atar cabos. De pronto, todo el interés y curiosidad de su hermano por su amigo de cabello teñido cobró sentido; Mikey tenía un crush con Takemichi Hanagaki.
El pequeño Manjiro no era un chico especialmente extrovertido o que expresará con facilidad sus sentimientos; era un niño, por lo que no sería capaz de entender el amor hasta crecer, ¿no?
Shinichiro decidió confiarse de eso, sin esperar que su hermanito, aquel al que le cambió el pañal un sin fin de ocasiones, aprovecharía la visita del ojiazul para finalmente declararse.
Por su parte, Takemichi, quien no sabía lo que pasaba por la mente de su amigo, tomó con cuidado las flores y se dedicó a observarlas con detenimiento. Era un ramo de brillantes girasoles amarillos. Eran hermosas aún con algunos pétalos magullados.
—Guardé toda mi mesada para comprarlas —comentó con orgullo el pequeño rubio—. Mamá me dijo que si quería que me aceptarás tendría que enamorarte.
La determinación del pequeño enterneció el corazón de Takemichi. ¿Cómo podía ser tan dulce?
—Son muy hermosas, Mikey-kun. Muchas gracias —respondió con una sonrisa que hizo latir orgulloso y frenético el corazón de Manjiro—. Eres un chico muy especial.
Manjiro sonrió emocionado.
—Cuando crezca te casarás conmigo, Takemicchi.
El Hanagaki alzó ambas cejas ante la orden del pequeño rubio, porque si, no era una propuesta, era un mandato.
Shinichiro sólo pudo ver a su hermano con gran confusión, preguntándose de dónde había sacado el valor para pedir aquello. Ni siquiera Shinichiro se había atrevido alguna vez a confesarse.
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Mitake week 2022
Fanfiction𝑰 𝒌𝒏𝒐𝒘 𝒕𝒉𝒂𝒕 𝑰 𝒄𝒂𝒏'𝒕 𝒇𝒊𝒏𝒅 𝒏𝒐𝒃𝒐𝒅𝒚 𝒆𝒍𝒔𝒆 𝒂𝒔 𝒈𝒐𝒐𝒅 𝒂𝒔 𝒚𝒐𝒖 𝑰 𝒏𝒆𝒆𝒅 𝒚𝒐𝒖 𝒕𝒐 𝒔𝒕𝒂𝒚, 𝒏𝒆𝒆𝒅 𝒚𝒐𝒖 𝒕𝒐 𝒔𝒕𝒂𝒚 ♡ Obra dedicada a la Mitake week 2022 (15/08/22 -21/08/22). Porque si el manga no me da la fel...
