💚 Damian Wayne

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Corrías por las azoteas de los edificios de Gotham, no solo por diversión, claro, sino porque también te perseguían. Y claramente esta vez se podría decir que ya iba a alcanzarte. Pero como siempre; tenías la agilidad para desaparecer en un santiamén.

Jadeabas por las constantes respiraciones rápidas que hacías por correr.

La persona que te perseguía y quería atraparte pareciera ser que su paciencia comenzaba a desmoronarse al no poder alcanzarte. Mientras que tú te reías por lo patético que se veía, era como el mismo juego casi todas las noches; tú haciendo tu trabajo y luego escapando debido a tu búsqueda.

No lo podías evitar, era divertido.

—¿Qué pasa? ¿Ya estás agotado? —te burlaste.

No obtuviste respuesta, de hecho, solo habías recibido un gruñido por parte suya. Sabías que estaba enojado y aún así continuaste con lo tuyo.

Llegaste hasta la orilla del edificio y diste un ágil salto para aterrizar en otro, no escuchaste pasos detrás tuya, así que, aún corriendo, giraste un poco para ver hacia atrás pero ya no había nadie allí. No dejaste de correr, solo volviste a poner tu vista en frente pero te detuviste al instante en el que lo viste frente a ti.

No demostraste nerviosismo solo pensaste por un segundo en como salir de ahí. Pero tardaste mucho en pensarlo ya que el te inmovilizó.

Tu espalda estaba pegada a la fría pared de ladrillos. Mientras que él tenía sus brazos a ambos lados tuyos impidiéndote escapar. Ahora en lo único que pensabas era una forma para escapar.

—¿Qué pasa pequeña minina? ¿Acaso ya no eres tan fierecilla? —se burló de ti. Ahora era él el que se estaba burlando ahora.

No te dejaste intimidar ante sus palabras, ni siquiera dejaste que viera alguna pizca de nerviosismo por su cercanía.

—Hay cosa... —le dijiste con un toque de lástima y burla— no me intimidas en lo absoluto.

Este alzó una ceja al oír tu comentario, creíste haber visto las comisuras de sus labios levantarse hacía arriba muy levemente, pero continuaste con tu plan para escapar.

Sin vergüenza, levantaste tu pierna para quedar a un lado de la suya y así envolver un lado de su cintura. Pudiste sentir como se estremecía por tu acto, pero no lo demostraba. Al hacer eso ustedes disminuyeron un poco el distanciamiento. Si esta era la única forma para librarte de él, pues no dudarías en hacerlo.

Comenzaste a frotarte contra él, era más que nada una distracción. Cualquier hombre perdería el equilibrio debido al placer, y eso también lo incluía a él.

Pero no ibas a darle todo un espectáculo, de reojo viste como cerraba los ojos debido al placer que le dabas con los movimientos que hacías.

Moviste tu pierna hasta que quedara en medio de ustedes dos y la levantaste un poco más para así regalarle una patada en el estómago, él perdió el equilibrio. Reíste al ver su rostro, fue lo mejor que hubieses visto. Y sin dudarlo corriste.

Estabas más atenta a tu alrededor, y creíste haberte librado del él pero te equivocaste.

De un salto apareció en frente tuya, en un ágil movimiento le propinaste un golpe hacia su rostro. Esquivó el golpe y él también comenzó a defenderse de tus ataques, conforme más golpes dabas él más retrocedía. Sabias que aún no había superado el efecto que tenía por tus acciones, entonces sería algo fácil de vencer. Unos cuantos pasos mas hacia atrás y... cayó en la trampa que le tenías lista.

Su pie fue separado del suelo y ahora todo su cuerpo estaba colgando cabeza abajo. No se había dado cuenta de la soga que estaba en el suelo.

Te reíste al verlo colgar—. Valla, valla, valla... el pequeño petirrojo fue todo un completo tonto hoy —caminaste hasta quedar enfrente suya.

Rápidamente le arrebataste todas sus cosas que podría usar para librarse y defenderse. Con tu pequeño látigo negro amarraste sus muñecas impidiéndole hacer cualquier cosa. Esa era una de tus virtudes; ágil y rápida.

—Bueno, ya que estás en esas condiciones ya puedo irme tranquila al saber que nadie me perseguirá por el resto de la noche —informaste comenzando a dar pasos lentos—. Te veo luego Robin —le dijiste con voz dulce y llena de burla.

—No cantes victoria Catgirl, algún día te atraparé —te dijo mientras trataba de soltarse.

Dejaste de caminar y regresaste para verlo.

—Algún día —repetiste— pero no hoy.

Él no dijo nada, solo se dedicó a ver tus ojos que tenían un delgado y fino delineado negro alrededor. Tu antifaz le impedía poder ver tu rostro.

Había un leve rubor en sus mejillas, Ibas a marcharte pero sin querer alzaste un poco la vista hacia arriba y viste que tenía una leve erección.

Soltaste una risa al verlo. Y de reojo viste como fruncía un poco el ceño. Te acercaste un poco más y le diste un beso en su cuello, ese beso simple se convirtió en un chupetón que sería difícil de esconder.

Y sin más que hacer te alejaste, lo dejaste solo y con un problema. Muy probablemente te iba a dar una mala jugada la próxima ves que lo vieras pero por el momento solo quisiste regresar a tu casa.

Aviso: tuve algunos problemas con la aplicación y algunas historias se borraron, por lo cual tardaré un poco en actualizar. ¡Adiós!

BatBoys x Reader One Shots (traducciones)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora