Capítulo 11: No juegues conmigo

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Después de comer y de dormir una siesta, para engañarnos, no he podido evitarlo. Decido que me toca bajar a entrenar un poco. Como aún estoy en mi periodo de vacaciones y Leo aún tiene de rehabilitación una semana más o menos nos han dado descanso a todos. Así que para no perder forma me cambio para bajar al gym.

Cojo mis leggins favoritos y el top. Por si tenéis mucha curiosidad son los que anuncia Demi Lovato... No sé exactamente porque pero me encantan. Además son un regalo de Loren.

Cojo los cascos del móvil para poder oír música. Tengo pensado entrenar, entrenar suave pero entrenar, algo de cinta y pesas. Y luego iré viendo.

Cuando por fin llegó al gimnasio, situado en el sótano, veo que hay pocas personas. Cosa que me gusta. Por fin podré hacer algo sin sentir miradas de odio y curiosidad.

Llevo ya una hora en la cinta de correr cuando decido ir a hacer algo de pesas. Me sentará bien darle ahora algo de vida al tronco superior.

Cuando me estoy preparando veo que ha llegado bastante gente y que Jamie está entre ellos. Han formado un circo alrededor de las colchonetas de lucha y están probándose. Son los informáticos, pobres, llevan tantas horas enfrente del ordenador que han decidido hacer algo de deporte. Es bueno para ellos también lo tengo que admitir.

Vuelvo a poner la música y me centro en las pesas. Llevo tiempo sin usarlas espero no hacerme daño. Un escalofrío me recorre y el calor de mi nuca empieza a hacer acto de presencia.

Empiezo a creer que ese dolor es una señal clara de algo, aunque no me aclare aun.

Cuando llevo un rato. Alguien me toca en el hombro. Confieso que me asustó un poco pero lo disimulo bastante bien. Es Lara.

- Deberías decirles algo. Lo haría yo pero después de 20 minutos me he cansado y no digamos la bronca que me llevaría si me meto en medio. –me dice mientras pone los ojos en blanco.

- ¿A quién? Creo que me he perdido algo - pregunto porque no me entero de nada. Ella señala con la cabeza a la zona de lucha.

- A los cavernícolas.- es su única respuesta y se va de nuevo hacia el montón de gente.

Ahora sí que hay mucha gente alrededor del ring. Todos gritando y animando. Por los dioses... ¿Qué estará pasando?

Dejo las pesas en el suelo y quito los pesos que me había puesto para forzar un poco más.

Me acerco y no puedo ocultar mi enorme cara de sorpresa. Son Jamie y Dunkan los que la están liando en el medio. Veo a Bianca roja de furia en medio de la gente y a Lara comiendo lo que creo que son gominolas para ocultar su sonrisa. Esas dos son tan diferentes como el día y la noche.

- A ver semidiós, ¿no puedes con un simple mortal? ¿Quieres ir a pedir ayuda?-le dice Dunkan a Jamie antes de intentar pegarle un puñetazo y que lo evite.

- Puedes ser lo que quieras pero ya te digo que simple y mortal, no eres. Dice este mientras le suelta otro par de puñetazos.- me acerco a Mark que también está viendo la pelea.

- Eh ¿qué está pasando? Me parece a mí que esto no es un entrenamiento muy normal.

- No lo sé muy bien, Dunkan lleva un par de días raro pero esto ha sido una sorpresa. Ha entrado con cara de perros dispuesto a hacer algo de deporte, te ha visto entrenar, luego vio que Jamie iba a hablar contigo y simplemente ahora están boxeando bueno más bien parece que peleando. -cuando dice esto vemos como Jamie cae al suelo y le pega a Dunkan una patada en la rodilla y también cae.– Pero tengo que admitir que esta situación me está empezando a hacer gracia sobre todo por la cara de Bianca desde el momento que han empezado.

Estrella diurnaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora