04. Inteligencia.

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¿Cuántos días habían pasado desde que el príncipe Kun permaneció dentro de su habitación al lado de aquel príncipe de tierras lejanas? Exactamente una semana.

Una semana en la que no le importó por lo menos ver a su pequeño hijo.

—Mark —habló Doyoung con cariño, esperando a que su hijo dejase de llorar. —Por favor, no llores.

—¡Quiero ir con mi papá! —gritó y pataleó sin dejar de llorar a mares.

Estaba agotado, cuidar de un niño pequeño por si solo no era algo que hubiese estado en sus planes desde un principio. Todo era mejor cuando el príncipe a la corona les ponía la atención que necesitaban para seguir existiendo.

Ahora se sentía dejado de lado.

Sabía que eran las tradiciones, las leyes que dictaba el lugar, sin embargo, no creía que fuese merecedor de tal desprecio por parte del príncipe después de haberle dado a un futuro heredero.

Merecía por lo menos ser respetado como el futuro esposo que era.

—Kim DongYoung.

La voz del rey le hizo sentir escalofríos por todo el cuerpo. Rápidamente y sin dudar, trató de calmar a su hijo mientras se volteaba en dirección al mayor para hacer una reverencia en señal de respeto.

No deseaba tener más problemas.

—Majestad. Lamento que tenga que presenciar esto.

—Tranquilo, Mark es solo un niño —Minho tomó a su pequeño nieto en brazos y lo arrulló con cariño. —Extrañé su presencia en el palacio, no los dejaré escapar ahora.

—¿Cómo se siente? —preguntó con timidez.

Si el rey llegaba a morir se quedaría sin respaldo ante todo. Temía que sin su apoyo lo mandaran a ejecutar junto a su pequeño hijo solo por órdenes de la reina.

—Mucho mejor, tan solo mírame, he podido salir de la cama —el rey sonrió cuando Mark dejó su llanto de lado para jugar con los adornos de su vestimenta. —¿Dónde está mi primogénito? ¿Y mi guerrero? Se supone que deberían de mantenerse a tu lado, ambos.

—El general John fue a conseguir un par de dulces con los cocineros para Mark, aseguró que con eso se calmaría un poco. Y el heredero a la corona... Su príncipe, bueno, lleva una semana en su habitación con otro príncipe de tierras lejanas, su nombre es Chittaphon.

Ese nombre lo molestaba, no quería ni mencionarlo, por lo menos no sin insultos de por medio, pero estaba obligado a mantener la compostura y respetar que el príncipe heredero haya querido tener la compañía de alguien más en su habitación.

Se sentía humillado, todos hablaban y hablaban cosas malas de el, las chicas del palacio se reían porque parecía ser que ahora era un esclavo más y no alguien que obtendría el título de príncipe.

—Claro, el príncipe de Cyra... Creo que mi hijo quiere forjar nuevas alianzas —Minho asintió, un poco disconforme. —Ahora hablemos de lo importante, ¿Qué te sucedió? Kim DongYoung es un niño que siempre ríe, ¿Qué te ha borrado la sonrisa?

Doyoung quiso llorar ahí mismo. Llevaba días sin dormir, se sentía muy cansado, el amor de su vida ya ni siquiera estaba interesado en su bienestar aunque su pequeño bebé rogara entre llanto por un poco de su atención.

Últimamente extrañaba tanto a su familia, su vida antes de llegar al palacio. Creía que era mejor ser juzgado por todo un pueblo antes que vivir rodeado de lujos en ese maldito palacio.

No se parecía en nada al chico sonriente que llegó al palacio con la promesa de que tendría una buena vida.

—Traer a un príncipe al mundo es algo complicado —dijo Doyoung, tratando de quitar un poco el sentimiento amargo que se estancaba en su pecho. —Estoy intentando educarlo conforme a nuestras leyes, su majestad, pero estos días han sido complicados por la ausencia del príncipe Kun.

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⏰ Última actualización: Feb 14, 2025 ⏰

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