Lidiar con la idea que sólo eres un remplazo, alguien para respaldar lo realmente importante, la fue destruyendo poco a poco. Roxanne nunca quiso creer los rumores, pero tras muchos comentarios al respecto no tuvo otra opción que abrir los ojos y ve...
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—Debemos hablar —la voz de Vanessa recorrió la oficina—. Parece que uno de los animatronicos está fallando, urgentemente necesitamos que lo arreglen.
El gerente apretó su mandíbula con leve frustración. Observó a la oficial con algo de impaciencia desde su silla.
—Sé que últimamente se ha estado comportado extraño, pero no me he podido contactar con el equipo técnico de informática por razones aparentes cuáles no puedo mencionar.
—Creo que la humanización ha estado llevando muy lejos a los robots. El otro día la encontré huzmeando en mi oficina.
Inmediatamente los ojos de ambos se fijaron en las estadísticas de visitantes que se encontraban en la pantalla del computador del escritorio. Vanessa creó una mueca en su rostro.
—Aparentemente las visitas no han quedado completamente satisfechas —murmuró él—. Roxanne nos ha hecho gastar mucho dinero reparando sus destrozos inminentes, eso sin mencionar el daño ocasionado ayer con su puerta.
—No obedece órdenes, ya nunca escucha. Ni siquiera tiene la misma motivación de siempre. Podría costarnos a todos; a mí, mi empleo. A usted, la pizzería.
No había que pensarlo mucho. En definitiva Roxanne necesitaba un chequeo de inmediato, de no ser así la pizzería podría caer en la quiebra. Y no sería muy bonito de recordar suponiendo que la mayoría de Freddy's Fazbear solían cerrar muchas veces.
—Tal vez no estaría mal hacerle una revisión —terminó aceptando él.
Tras haber aceptado chequear el animatronico, uno de los empleados encargados de mantener a los animatronicos vigilados en caso de algún incidente, inició una búsqueda por la pizzería para encontrar a Roxanne.
Finalmente la encontró, sentada en el suelo al parecer hablando con Chica, ambas con las piernas cruzadas.
—Roxanne, necesitamos revisarte. Por favor, sígueme —le pidió él.
Roxanne no quería ir, no solían gustarle este tipo de situaciones, pero terminó levantándose del suelo y obedeciendo al hombre.
—Tú, Chica, regresa a tu habitación —ordenó en cuanto la vio aún sentada.
Por obvias razones disimularon la razón de la inspección al robot, pero constantemente estuvieron haciendo preguntas sobre cómo sentía que su sistema estuviera funcionando. Al parecer, luego de mucho rato, todo marchaba bien: desde el endoesqueleto hasta su capa de metal. Lo único es que, olvidaron revisar la mentalidad psicológica que ofrecía la animatronico. No lo creyeron importante, aunque claramente era una parte evidencial para la prueba si querían completarla exitosamente.
Luego de un rato, Roxanne llegó a una mesa en la que los tres amigos se encontraban sentados. Ella hizo lo mismo.
—Y bien... ¿Preparados para el próximo evento? —preguntó Freddy.
—Faltan dos días, Freddy —le respondió Montgomery de regreso.
—Ensayar no cuesta nada.
Freddy giró su vista a Roxanne que no parecía prestarle atención a la conversación.
—Y tú Roxy, ¿estás lista?
Hubo silencio por unos segundos.
—Ah, sí, claro.
Durante minutos, continuaron así, hasta que sólo quedaron Roxanne y Freddy, ella dirigiéndose a su cabina. Freddy la detuvo.
—¿Sabes Roxanne? He perdido muchos amigos durante lo largo de mi vida —le habló él—... Bueno... Metafóricamente.
Roxanne lo miró sin entender bien el punto.
—Bien, he apreciado a cada uno de ellos. Siempre con talentos únicos. Y no me gustaría perder un amigo más. No a ti.
Ella bajó levemente sus orejas. Freddy parecía recordar algo que solía ser agradable. El animatronico cerró sus ojos con fuerza.
—Bonnie era mi amigo —soltó de golpe—. Por él he aprendido que nada dura para siempre, y que para la pizzería todos somos sólo piezas reemplazables.
Roxanne se inmutó al oír esa palabra. Aunque no podía negarlo; Freddy tenía razón. Todos eran reemplazables. Sólo eran robots, después de todo. La búsqueda de su objetivo es ganar dinero y mantener a pie la pizzería.
—Pero eso no significa que tú lo seas también para nosotros. ¿Sabes? Eres nuestra amiga, Roxy. Muestra ese talento que tienes, sin importar lo que alguna vez fuiste: hayas cambiado de género, diseño o animal.
—Yo... ¿Soy en realidad un miembro especial en la banda?
—¡Por supuesto! Ya te lo he dicho, Roxy. Te queremos tal y como eres.
Una sonrisa se formó en la boca de Freddy. Roxanne cerró sus ojos intentando devolver la sonrisa.