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Al menos una hora o más había pasado.

Ella no había dicho nada desde entonces, y yo tampoco. Tenía miedo de que al hablarle me explotara en la cara como una bomba. Me volteé, ya que me había recostado en un arbol dándole la espalda, y para mi sorpresa, ella estaba en la misma posición que yo.

Sus ojos se encontraban cerrados, y se abrazaba así misma intentando darse un poco de calor.

Me acerqué despacio quitándome el hoodie para tenderlo sobre su cuerpo, ella se encontraba temblando un poco por el frío que ya se instalaba en el bosque.

Con cuidado de no despertarla, me coloqué a su lado para que pudiera apoyar su cabeza en mi hombro. No sabía que tan lejos nos encontrábamos de la cabaña, pero juro por todo que pensé que saldríamos rápido del bosque si seguíamos mis instrucciones. Ahora quiero abofetearme por milésima vez.

Volteé hasta quedar con su nariz a centímetros de la mía. Sentí una suerte de dejavú  de la primera noche que la vi, la luz de la luna iluminaba su cara igual que aquella vez y algunos cabellos rebeldes se esparcían por su cara. Por impulso y tentación, llevé uno de esos cabellos hasta detrás de su oreja. Error. Error.

Sus ojos se abrieron despacio y recorrieron mi cara, sentí el pánico apoderarse de mí y rápidamente me retiré, dejándola caer en el húmedo suelo.

-Y-yo lo siento mucho- la ayudé a levantarse mientras ella me lanzaba una advertencia con su mirada.

-¿Que hora es?

Miré el reloj en mi muñeca -10:20 pm, haz pasado mucho tiempo durmiendo.

La rubia se colocó el hoodie sobre su ropa y sentí algo dentro de mi removerse cuando la vi utilizar aquello que me pertenecía.

-Ya deben estar en nuestra búsqueda, y si no es así... Los mataré cuando vuelva.- ambos volvimos a sentarnos pero con la excepción de que esta vez, tomamos la suficiente distancia como para respirar sin incomodarnos. - Muchas gracias - dijo sin mirarme - Por el hoodie.

-No es nada.

Aunque por dentro estaba muriendo de frío, siempre debía ser un caballero. -Sabes, esto es muy extraño. Jamás pensé  que te vería de nuevo.

-Yo sí- admití. - Volví el siguiente fin de semana al club... Y el siguiente a ese. Con la esperanza de volverte a ver, ya sabes.

Rosé dio vuelta a todo su cuerpo y quedó mirándome, podría decir que tenía una expresión de sorpresa por mi confesión. Pero con ella nunca se sabe en que mierda está pensando. Cuando tomé la valentía de mirarla, sus ojos me esquivaron.

-Aún tenía curiosidad sobre si serías una vendedora ambulante de duraznos o de manzanas.- dije burlonamente.

-Debiste haber pedido mi número- su cara estaba escondida entre sus piernas- Pensé que no tenías interés en mi.

-Pff. Nadie se interesaría en una jardinera como t- antes de finalizar mi frase ella se lanzó sobre mí, golpeando mi pecho.

-¡Tú me besaste! ¡Prometiste que nos veríamos en ese restaurante una segunda vez!

Una gota cayó sobre mi cara, seguida de otra y otra más-¡Y-yo te esperé! ¡Fuí  a ese maldito restaurante y te esperé  Jungkook!

De repente me quedé inmóvil. Mierda. Mierda. Mierda.

-Ahora estoy con Jimin. Le di una oportunidad a alguien que sí me dio importancia y el hecho de que seas su mejor amigo es difícil. Pero intento hacerlo agradable para todos- detuvo sus golpes y prosiguió con una voz más baja y entrecortada por las lágrimas - No siento nada por ti...Así que por favor... olvida lo que sucedió, yo ya lo he olvidado.

Me quedé mirándola fijamente. ¿Cómo pude olvidarlo? ¿Cómo pude ser tan malditamente idiota?

-¿Mi mayor sueño? Me parece que esta cita está avanzando muy rápido.

Me atraganté con la comida. ¿Cita? Esto no era una cita, teníamos que tener algo mejor que esto como primer cita.

-Ya ya, es broma... creo que siempre he querido tener mi propia casa en el campo, me gustaria tener muchos árboles de duraznos y venderlos en el pueblo. No sé de donde saqué esa tonta idea per-

En ese momento no pude contenerme y la besé. No me sentí necesitado de una manera sexual. Esta vez, sentí ganas de besarla porque era tal y como imaginé que sería, la forma en la se expresa de lo que le apasiona, la tranquilidad que transmite, lo inteligente y malditamente atractiva que es. Sentí ganas de probar que esto era real y no un sueño. Sus labios siguieron tímidamente a los míos, cuando ambos nos quedamos sin aliento, ella cortó la conexión.

-Tengamos una verdadera cita. Aquí.

Ella río -Hablo enserio, ven y tengamos una primera cita, aún mejor que esta.

-Estas borracho.

A pesar de que bebí solo un poco, yo sabía que decía, quería salir con ella, queria tenerla cerca y que me hablase de cualquier locura que atraviese su cabeza.

-Vendré por ti Rosé. Espero que tú también  vengas por mí.

Una luz se colocó enfrente de mis ojos dejándome casi ciego. -¿Kookie?

Las luces se hicieron aún mas fuertes -¡ESTÁN AQUI!

Jin se abalanzó sobre mi, dejándome sin aire -¡PENSÉ QUE HABIAS MUERTO!

-N-o pued-do respira-r- El pelinegro besó mi cien y me levantó como si fuese un muñeco de trapo.

Jisoo y Jimin se encontraban abrazando a Rosé. -¿Dónde habian ido y por qué estás tan frío? Parece que tienes hipotermia.

-Hace frío y es de noche, genio- Jisoo me tendió una manta y agradecí por todos los cielos que ella fuese tan cuidadosa como para traer mantas para el frío.

-Gracias a Dios pudimos encontrarlos, porque si n-

Mientras Jin y Jisoo me hablaban, mi mirada se dirigió a Jimin besando a Rosé mientras este le repetía varias veces que si se encontraba bien.

Quizás ese que la besa y consuela ahora, podrías haber sido tú. Si tan solo hubieses cumplido tu promesa.

No podía dejar de pensar en sus palabras. Ella me esperó, y aunque dijo que me olvidara de esto...no puedo. No se por qué, pero siento que aún puedo hacerlo. Aún tengo tiempo para ganarme el corazón de Rosé.






Honest | RosekookDonde viven las historias. Descúbrelo ahora