Narrado Alma
Estábamos en la sala del castillo, una vez que nos autorizaron el alta pedí ir a casa, aunque en realidad a penas llegar pedí quedarme en la sala, a pesar de que mi padre quería que descansáramos un poco, pero por más que hubiera querido no podría, quería escuchar todo lo que me madre había iniciado, así que ahora quería comprender todo.
Luisa estaba sentada en un sillón, tenía la cabeza apoyada en el hombro de Damián, a su lado estaba su madre, tomando su mano, todos estaban sentados, la sala era lo bastante grande para que todos tuvieran un lugar donde sentarse, algo de lo que mi padre había invertido al ver que éramos demasiados lo que estábamos en el castillos.
--¿Dónde está Ady?-- pregunto, se me hacia raro no verla, siempre estábamos juntas, aunque bueno estos últimos día ambas hemos estado algo ocupadas, pero aun así siempre encontramos forma de vernos.
--Hable con Cora, vienen en camino--- menciona mi tío, asiento agradecida
Alexis se acerca a mi, me tiende una cobija, junto a una taza que por el olor sabia que era un té de manzanilla, le sonrió agradecida, tomo la taza junto a la cobija, toma asiento a mi lado recargo mi cabeza en su hombro, pongo mi mano en su vientre dando leves carisias.
Cerré mis ojos, me concentre en todo mi cuerpo siendo consiente de todo lo que sentía, en el momento que empezó todo comencé a sentir algo extraño en mi pecho, no sabia que era o más bien no sabia como explicarlo, era tan extraño.
Suspiro mientras doy un sorbo a la taza, esperando paciente a que todo lo que estaba pasando tuviera una explicación, me centré en las suaves caricias que daba, sonreí cuando sentí una fuerte patada, deseaba que pronto este aquí.
--Al fin llegan-- escuche la voz de mi tío Leopold, abrí mis ojos para mirar a los recién llegados, cuando vi a Ady con algunos raspones en su rostro --¿Qué te paso?--
Me levante tan rápido como pude me acerque a ella con rapidez, sentí mi pecho oprimirse al verla así, alcé mis manos a la altura de su rostro, las deje a unos centímetros de este, sentí mi mano temblar al verla así.
-¿Estas bien?- preguntamos al mismo tiempo, ella sonrió, yo negué -Ady que te paso- pregunto
-Se golpeó entrenando- escuche a Santiago hablar, me voltee a verlo, tenia una media sonrisa, se esfumo cuando su mirada conecto con la mía, retrocedió rápido al ver mi intención de acercarme -¡No fui yo!- grito rápido cuando le di un golpe en el brazo chillo como un niño -¡Duele!- grito -¡Ady has algo!- grita desesperado
-¡No la metas en esto!- grito mientras sigo golpeando
-Alma-siento unas manos en mis hombros, me detengo aunque no paro de mirarlo amenazante. -Estoy bien, aquí la pregunta es, ¿lo estas tu?--suspiro la miro
-Por suerte lo estamos- nuestra mirada conecta, así nos quedamos algunos segundos mirándonos, ambas con preocupación evidente, pero había algo más.
-Bien chicas, es momento de seguir con la platica pendiente, así que nos harían un favor si toman asiento- suspiro tomo su mano la arrastro hasta el sofá a lado de mi cuñado, -Gracias, ahora si podemos continuar-
En este momento quisiera ir a mi cuarto revisar sus heridas, quería asegurarme si realmente esta bien, porque la conozco y es capaz de ocultar sus sentimiento, suspiro con tristeza, recuerdo cuando éramos niñas las cosas eran diferente.
--Como sabrán el accidente de hoy no fue casualidad-- todos miramos atentos a mi madre --Hace algunas semanas atrás recibí una carta de Francisco, básicamente resumiendo, decía que habían encontrado una pista del paradero de Dela, aunque no lograron encontrarla era una advertencia de que...
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Mi omega
Hombres LoboMi omega estaba muy molesta, no le gustaba, lo detestaba, detestaba que no tuviera la atención de su alfa, ella solo quería que ella fuera la única que la mirara o riera, odiaba que riera con alguien más, aún aunque era su hermano, pero odiaba que e...
