Danna
Sthep, ya estaba en su punto, y supe que lo teníamos en nuestras manos, por lo que nos levantamos, tomándolo de la mano y llevándolo arriba, a una de las habitaciones.
Al entrar, comencé a besarlo, a perderme en sus labios, mientras Laurel rebuscaba entre los cajones, lo que necesitábamos para empezar, porque él estaba aquí para disfrutar.
En lo que yo estaba besándolo, mi amiga comenzó a besar su espalda, y cuando menos lo esperó, esposó a nuestro homenajeado.
-No jodas- vociferó Sthep, y Laurel se acercó a mí entre risitas, para comenzar a besarme y recorrer mi cuerpo, quitándome la poca ropa que tenía en el proceso.
Luego hice lo mismo con ella, bajó la mirada de mi hermanito, que estaba que echaba fuego, en todo el sentido de la palabra.
Empujé a Laurel a la cama, comenzamos a comernos la boca, luego empezó a descender, por mi cuello, lamiendo todo a su paso.
Cuando llegó a mi pezón, lo lamió, sin quitar la vista de mis ojos y prosiguió a metérselo en la boca, jugando con él, un gemido se escapó de mi boca, y la humedad en mi entrepierna, aumentaba cada vez más.
Mis manos que se encontraban en sus nalgas, pasaron a mi boca, donde mojé mis dedos, y los deslicé por sus pliegues, esparciendo sus fluidos, para comenzar a acariciar su clítoris.
Laurel, le brindaba que le brindaba atención a mi pechos, introdujo uno de sus dedos en mi interior, este se deslizó con facilidad debido a lo mojada que estaba.
Sthep, no separaba la vista de la escena, ni por un minuto, y el bulto en su pantalón, hizo que relamiera mis labios.
Mi compañera y yo, estábamos masturbándonos, perdidas en el placer que nos provocábamos, y en unos minutos, los movimientosy los gemidos, volvieron desesperados, provocando que nos corriésemos juntas.
Al recuperar el aliento, nos levantamos y nos dirigimos, hasta donde estaba Sthep, Laurel separó mis piernas dando un lametazo por mi raja, limpiando los estragos de mi orgasmo, para luego besar a Sthep, le pegué una nalgada, y liberé la erección, que este cargaba.
Empezó a removerse, intentando soltarse.
- Tranquilo papi, que estamos empezando, ya tendrás tiempo.- le dije para, comenzar a lamer su miembro, desde la base hasta la cabeza, donde jugué con mi lengua, haciendo que se le escaparan gemidos, y tratara de moverse, para que la introduciera en mi boca.
Laurel se unió y empezamos a lamber y succionar juntas la punta. Cuando su pene estaba bien mojado, me lo introduje hasta la garganta, y mi amiga, daba atención a sus testículos.
Me encantaba, tenerlo en mi boca, y mirarlo a los ojos, torturándolo, pero más me exitaba, saber que yo era, quien tenía el control, sobre él.
Él era un caos, en mi vida, porque con él me perdía, sabía que podía sacar, todas mis facetas a la luz, que el no se asustaría, no se iría, porque yo lo tenía, y no era cuestión de ego, sino que lo que nos habíamos hecho sentir, nadie lograría igualarlo.
En poco tiempo, Sthep estaba vaciándose, en los labios de Laurel, quien tragó todo, y al terminar sonrió.
Proseguí a soltarlo, y al caer las esposas al piso, lo primero que hizo fue tomarme del pelo, y unir su boca a la mía, dándome una sonora nalgada.
- Me vas a volver loco- dijo y capturó mis labios con sus dientes.
-Esa es la idea, amor- le dijo Laurel, mientras se acercaba, me daba otra nalgada, y recorría su cuello con la lengua.
Sthep gruño, y lanzó a Laurel a la cama.
La abrió de piernas arrastrándola hasta la esquina.
- Ahora le vas a montar la cara, y lamerla mientras yo la follo oiste, perversa- dijo
-¿Y a mi no me vas a follar papi?- revoqué con una sonrisita inocente.
-Obedece, y móntala- me nalgueó.
Ya supe, que me ganaría un castigo por esto.
Trepé a la cama y me abrí sobre la cara de Laurel.
Me incliné hacia delante y separé sus pliegues, para empezar a lamerla.
Tenía una vista perfecta, Sthep se encontraba deslizando su miembro por la entrada, y rozaba mis labios de vez en cuanto, hasta que de una sola estocada, estuvo a dentro.
El ambiente desprendía lujuria y lascivia, desde donde se viese, el ruido de nuestros gemidos, con la música de la fiesta de fondo, lo hacía mas envolvente.
Cuando yo y Laurel estabamos al borde de nuestro segundo orgasmo, nuestras piernas comenzaron a temblar, hasta que nos corrimos juntas, y Sthep , abandonó el interior de Laurel, mientras acariciaba su erección que no había disminuido nada.
- Laurel, puedes irte, cuando quieras, repetimos- le dijo, guiñándole un ojo.
-Sabes que por tu miembro, pensaría dos veces, volverme hetero, pero sigo prefiriendo una buena vagina de cuando en vez, bebé. Consiente a nuestra niña.- le dijo esta entre risas mientras se vestía.
- Mi niña- rebatió él.
Laurel comenzó a reír, como si del mejor chiste se tratase.
- Vuestra- dije mientras caminaba hacia donde se encontraban ambos de pie, ya mi amiga estaba vestida y lista para marcharse, la tomé de la nuca, al igual que a Sthep– y de quien se me pegue la gana.
Y uní nuestras bocas en un beso, que hizo que la humedad de mi entrepierna, choreara por mis mulos.
-Mierda, si vuelves a besarme así, no podré irme.- dijo Laurel.
-Ni lo pienses- dijo mi hermanito y ambas nos hechamos a reír.
Odiaba, y me exitaba, a iguales proporciones ese lado posesivo, que le surgía a veces.
Cuando mi amiga estuvo afuera, me senté en la cama, de piernas abiertas, y comencé a tocarme, bajo la vista de mi acompañante.
Se relamió, los labios y avanzó hasta donde estaba.
Se agachó, me tomó por las nalgas, y llevo mi sexo a su boca.
Miraba mis ojos, y recorría de arriba a abajo mi raja, cuando hacía eso era inevitable que me encharcara.
Me penetraba, con sus dedos y lengua, tenía mi clítoris super hinchado, y, aunque pensé que esta vez, mi orgasmo tardaría más en llegar, no pude aguantarlo mucho más, y terminé, regalándole un delicioso squirting, que mojó todos sus labios y mentón.
- Me encanta cuando te vienes así, y más si es en mi boca, dijo mientras se limpiaba.
-Lo sé, tenemos una química cabrona.
Me volteó poniéndome en cuatro, me incliné un poco hacia adelante, dejando mi culo en pompa, y estando bien abierta para él.
Sin avisar y de una embestida fuerte, se metió en mi interior, mis paredes se contrajeron, para recibirlo, y sin dar tiempo a acostumbrarme, a su gran miembro, comenzó a embestirme, bien duro, como a ambos nos gustaba.
De mi boca salían gemidos, gritos y maldiciones. Movía mis caderas a su encuentro, y sus manos cuando no estaban, en mi clítoris, haciendo temblar mis piernas, me nalgueaban o jalaban mi pelo.
Él me llevaba al precipicio, cuando se trataba de sexo, se podía decir que nunca había conectado tan bien, con alguien.
-Mierda voy a correrme pronto, mami- dijo y eso apresuró el orgasmo que se formaba en mi vientre- Vente conmigo, vamos sueltalo.
-Ahh- gemí- Si, papi, si lléname.
Y terminamos al mismo tiempo, ambos sin aliento, nuestros cuerpos sudados y ardiendo en deseo.
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Almas Libres
RomanceDanna, supo desde que los años comenzaron a pasar en su vida, que no fue creada para seguir reglas, parámetros, órdenes o etiquetas, sino para desafiarlas, para vivir su vida sin tabúes , sin límites, para demostrar el verdadero significado de la li...
