Parte 5

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Hogwarts 1938. Tercera semana de clases.

Giada se había adaptado asombrosamente bien a Slytherin, al principio pensó que se trataba de haber sido criada por una familia sangre pura, otras veces pensaba que desde muy pequeña se había hecho a la idea de esta posibilidad, su madre era una Black y había sido seleccionada en la casa de las serpientes; y su padre un Gryffindor... Pero su hermano mayor también lo era y según Fleamont, él quiso ir a Gryffindor aunque el sombrero era de otra opinión.

Lo único malo era tener a Nott y Prince pegadas a ella, en momentos como estos no envidiaba para nada a Draco Malfoy. Tenía cosas más importantes en ese momento como la tarea de Defensa contra las Artes Oscuras, era más importante que escuchar los constantes parloteos de aquellas dos.

—¿A dónde vas, Potter?—Giada frunció su ceño, ¿Es que ahora le debía explicaciones a aquellas dos?

—Tengo tarea que hacer, ¿Algún problema?— Siseó desafiante, un poco molesta. Al principio le habían ignorado completamente y después querían ser sus amigas. Había algo raro en aquello.

Giada salió de su sala común haciendo caso omiso a la mirada gris que estaba en ella. Lo único que hacían aquellos era incordiar.

Llegó a la biblioteca y allí vio a Riddle en la mesa más apartada de los otros estudiantes. Se acercó con cautela, los dos últimos días tenía la extraña sensación que este le evitaba.

—¿Puedo acompañarte, Riddle?—Él observó por un momento la determinación en esos ojos, aquella chica parecía no querer alejarse de él y Tom Riddle no sabía como tomar aquello.

—Claro, Potter.—Siseó como siempre, retándole importancia, como si la chiquilla en frente de él no mereciera la pena, pero la realidad era distinta. Giada Antares Potter despertaba su curiosidad pero no sabía qué tanto podría durar aquello. Por el momento era una buena aliada y provenía de dos familias de magos muy respetadas sangre pura de Inglaterra.

—¿Qué trabajo estas haciendo?

—Herbología.

—Bien, yo debo hacer el de Defensa... —Dijo algo cansada.

—Potter, se que esto no es de mi incumbencia y puedes no responder la pregunta que pretendo hacer... —Giada miró al chico frente a ella esperando la pregunta.—¿Qué relación tienes con Malfoy?

—¿Abraxas Malfoy?—Giada preguntó sorprendida. Sorpresa poco oculta, se reprocho por aquello.—Solo es una pequeña molestia de la cual pronto podre liberarme.

Tom sonrió y ella supo que aquello le divertía. ¿Acaso Malfoy le dijo algo a Tom? ¿Se habrá atrevido a mencionar el compromiso y era ese el motivo de que Riddle actuara con más cautela frente a ella? Eran posibilidades factibles, no podía descartarlas.

—También eres libre de responder la pregunta que quiero hacerte, pero siento curiosidad, ¿Por qué la pregunta?—Tom chasqueó la lengua, retándole asunto a aquello.

—Simple y sana curiosidad.

—Bien.—Giada miró su pergamino y se levanto para ir en busca de un determinado libro al cual quería consultar—Necesito un libro. Ya regreso.

Ahora no solo sospechaba estaba segura de que Riddle lo sabía pero no era para preocuparse, más bien tendría que vigilar a Malfoy, no por temor a que dañe a su nuevo amigo, todo lo contrario... Tenía que cuidar de que Riddle no le causara algún tipo de daño por atreverse a decirle algo. ¿Malfoy acaso no sabía cuando callarse?

We live with the scars we chooseDonde viven las historias. Descúbrelo ahora