-Bien, esta era la última- dijo esto la reina de las hadas, al terminar de regar el jardín.
Erza tomo aire, disfrutando del olor de las plantas.
-No está mal después de todo....- viendo la gran variedad que tenía el señor en su jardín- vendrá bien decorar la cueva de Natsu, estaría bien darle un toque...aunque....
Dragon de fuego + plantas..
-eh.....mejor así.....
Ya estaba por levantarse e avisarle al cliente, pero escucho una conversación.
-¿Y ahora que hacemos cariño?, no esperaba que alguien tomara nuestro pedido tan pronto.
-No lo se, nunca había llegado tan lejos.
- ¿como le vamos a pagar?..
- si le damos una pizza o algo?.
- ¿ Y si la chica se enojara y destruye el jardín? Se ve que es muy agresiva...
-Tu tranquila, yo nervioso, deja ver cómo lo resuelvo.
-Espero que salgas vivo cariño.
-Yo también..
Erza se quedó pensativa, no por la conversación, si no que miraba de un lado a otro cerca de ella.
-Que extraño...no hay nadie por aquí- se levantó y busco a los dueños del jardín, caminando unos cuantos pasos, vio que la pareja estaba bastante alejada, los veía llegando a su casa desde una distancia que no podría escuchar normalmente.
-¿sera mi imaginación?- ahora estando consciente de las voces, se dió cuenta de que escucho más sonidos de lo que no debería.
Animales, carruajes que no veía a simple vista, sobre todo el olor, que fácilmente los podía distinguir, incluso....cosas que no deberia.
-¿no entiendo, que está pasando?
Erza fue interrumpida por las voces de aquella pareja, sobre todo el señor que estaba nervioso.
-Hola señorita, ¿Cómo le ha ido con el trabajo?- hablo el anciano con cierto nerviosismo.
-oh, de hecho ya terminé - mostrando como quedó el gran jardín bien cuidado- tal y como habían pedido.
-Muy.... bien..- buscando alguna falla en su trabajo, pero todo estaba perfecto.
El señor miró hacia su esposa quien estaba a cierta distancia de ellos.
Con la mirada le decia "¿que harás?"
El señor trago saliva.
-Eso no fue mi imaginación- viendo la reacción del señor,lo que escucho era cierto, no le iban a pagar con lo que le decía el cartel.- aun que no me importa mucho el dinero ahora.
-Te agradezco mucho por tu trabajo joven y le pido una gran disculpa- el señor agachó su cabeza ante ella.- al parecer mi esposa fue muy impulsiva en gastar su pago en otras cosas realmente lo lamento.
-¿Eh?
- ¡¿Que haz dicho?!- la señora quien estaba escondida, en tiempo record salió disparada hacia su esposo.
- Abuela, no te preocupes, yo me encargo.-
La señora le dió un golpe limpio al abuelo
- Esas otras cosas no eran más que tus jodidos pañales por qué ALGUIEN no puede dejar de ***** en todo el DIA.
