-013.

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Cuando las dos chicas se marcharon de la sala, los susurros y cotilleos no se hicieron esperar.

- Dios mío, ¿has olido a esa omega? Seguro que ha entrado en celo.

- Es lo más dulce que he olido nunca, ¿crees que aún estará por aquí cerca?
Podríamos ir a buscarla...

Un fuerte rugido acalló a los dos alfas, que hablaban en la fila de atrás.

- Vámonos de aquí. - Bramó Ei, haciendo su mayor esfuerzo por no girarse y arrancarles la cabeza a aquellos que se habían atrevido a hablar así de Miko.

Beidou asintió y las dos alfas abandonaron el cine.

- ¿Qué narices acaba de pasar?

- Ha entrado en celo.

Ei aún sentía cada nervio de su cuerpo en tensión. Su bestia interior le rugía, exigiéndole que fuera en busca de su omega y pasara su celo a su lado, que la reclamara como suya y que no se separara nunca de su lado.

Con un gruñido, golpeó la pared más cercana, sobresaltando a todo el que
pasaba por allí.

- Ey, Ei, ¿qué te pasa? - Preguntó Beidou preocupada.

- Quiero...necesito verla. - Dijo entre dientes.

- ¿Y por qué no vas a buscarla?

Ei rió amargamente.- ¿Qué clase de pregunta es esa? ¿Por qué iba a querer Miko pasar su celo conmigo?

Beidou rodó los ojos.

- Eh...¿porque le gustas? Duh.

Ei miró a su amiga como si acabara de decir la mayor locura de la historia.

- No digas estupideces.

- ¡Oh, vamos! ¡Solo le faltaba subirse encima tuya ahí dentro! Ningguang y yo no nos lo creíamos. Y, hablando de Ningguang, ¿tienes su número de...

- Solo estaba actuando guiada por su celo.

- Pues yo creo que estaba deseando que la marcaras.

- ¿¡Estás loca!? Nunca le haría eso a Miko.

- ¿El qué? ¿Marcarla? ¿Qué tan malo podría ser?

- Ella es una omega dulce y jodidamente brillante, es la persona más inocente y alegre del mundo y no hay manera de que quiera estar amarrada a mí de por vida. No importa lo enamoradas que estemos mi loba y yo de ella, nunca me perdonaría. Cada vez que estamos juntas, la gente nos mira como si fuéramos de otro planeta, y susurra. Yo sé lo que es ser el centro de los comentarios, el foco de las miradas de desprecio, que la gente se invente mierda sobre ti; pero ella no. Ella es demasiado buena para eso, demasiado bueno para mí. No pienso exponerla a las habladurías de la gente.

- ¿Desde cuándo te importa lo que digan los demás?

- ¡Yo solo quiero protegerla, Beidou!

Ei sentía su pecho subir y bajar acelerado, la respiración pesada y sus
puños tan apretados que estaba comenzando a sentir las uñas atravesándole la piel de la palma de las manos.

Beidou suspiró, no tenía remedio.

- Mira, eso es una decisión muy personal, pero estoy seguro de que estan destinadas a acabar juntas. No dejes que los demás jodan tu felicidad.

Las dos alfas no volvieron a hablar mientras regresaban a casa, ni siquiera en el trayecto en autobús. Se despidieron en la parada y cada uno tomó su camino.

Quizá parecía una estupidez, pero ella había visto a Miko relacionarse con la gente. Era una persona sociable, con muchos amigos y un sinfín de admiradores. Ella simplemente no podía arrebatarle todo eso. A ella le temían, las personas se alejaban, estaba acostumbrado a estar solo.

-Untouchable'Donde viven las historias. Descúbrelo ahora