Raiden Ei odiaba muchas cosas del instituto, acabarías antes haciendo una
lista de las cosas que no odiaba que de las que sí (esa lista se reducía a una dulce omega llamada Yae Miko), pero, lo que menos soportaba, era la clase de educación física.
No es que fuera mala en los deportes, el baloncesto era su pasión, el problema eran sus insufribles compañeros de clase.
Nunca se habría planteado asistir a una sola clase de gimnasia, si no fuera porque Miko también estaba allí, y a la lista de numerosas cualidades que hacían a la omega un ser perfecto, había que sumarle que era toda una prodigio físico.
Ei le pasaba por más de una cabeza, al igual que la mayoría de alfas del lugar, pero su altura no impedía que tuviera el mejor cuerpo de todo el centro.
Y posiblemente de toda la maldita Seúl, joder.
Ei pretendía ser sutil mientras devoraba con la mirada las trabajadas piernas de la omega, sus muslos gruesos hasta llegar finalmente al redondeado culo, el que, junto a su sonrisa, era posiblemente el protagonista más recurrente de todos sus sueños.
Después de correr, el pelo de Miko siempre era un 'desastre', y pequeñas gotas de sudor se deslizaban cuello abajo hasta terminar en sus perfiladas clavículas.
Aquello debía ser el paraíso para Ei, de no ser porque una docena más de alfas y algún que otro beta indiscreto contemplaban a la omega como si quisieran arrancarle la ropa en mitad del campo, a su omega.
Ei gruñó, podría arrancarles la cabeza a todos esos estúpidos niñatos sobre-hormonados. Sus puños se cerraron automáticamente y su mandíbula se apretó hasta el punto en el que sintió sus dientes rechinar.
¡Hasta el maldito profesor lo estaba mirando! Miko pasó una mano por su pelo, echándolo hacia atrás y le sonrió ampliamente a Ningguang, que correteaba a su alrededor como de costumbre.
Un jadeo colectivo partió el silencio entre el público de aquel celestial espectáculo.
Ei no aguantó más.
Con paso decidido atravesó el gimnasio hasta llegar a la chica que estaba despertando de manera inconsciente el deseo de toda la clase, aunque pronto se arrepintió.
Solo había avanzado un par de pasos cuando un potente olor a caramelo le arrolló haciéndole tambalear.
El aroma de Miko se había intensificado a niveles inimaginables después de una hora de extenuante ejercicio, y aquella dulce oleada penetró en su organismo mandando todo su poder de raciocinio a un oscuro lugar de su mente.
Aceleró el paso hasta llegar junto a las dos amigas, Ningguang le observaba con el ceño fruncido y Miko le recibió con una amplia sonrisa de ojos desvanecidos.
- Tenemos que hablar, sobre el trabajo.
Señoras y señores, la peor excusa de la historia. Su cara de infinita ira reprimida no ayudaba a hacerla más creíble.
- Claro, ¿está bien? - Preguntó Miko dudosa.
- Sí, ven conmigo.
Y, sin esperar respuesta, le tomó de la muñeca y tiró de ella. No le hizo caso a
los gritos de Ningguang, ni a la voz de su cabeza que le decía que se estaba comportando como un cavernícola con Miko, solo se dejaba guiar por su alfa
interior y por la cálida sensación que recorría su brazo al tocar a Miko.
La omega no opuso resistencia y se dejó guiar hasta los vestuarios.
- ¿Qué pasa, Unnie?
Lejos de estar asustado, sonaba preocupado. Ei quería responder a sus
dudas, pero antes necesitaba recobrar la compostura.
Realmente no había pensado bien lo que estaba haciendo, se había encerrado en una habitación con la única persona que podía volverla completamente loca y con su aroma envolviéndolo todo. Estaba a un paso de abalanzarse sobre ella.
- Unnie...
Miko dio un paso hacia el alfa y colocó la mano en su mejilla. El cuerpo del contrario se paralizó al instante. Ella dejó escapar un pequeño suspiro, como todas las veces que había mantenido contacto físico con Ei, un agradable cosquilleo recorrió su columna vertebral.
- Miko. - La voz de Ei salió como un gruñido mientras daba un paso más cerca de la omega, apenas unos centímetros las separaban. - Deberías ser más cuidadosa.
- ¿A qué se refiere?
- Estás en una habitación cerrada con una alfa que está a punto de volverse loca por tu aroma y tú simplemente te acercas a ella y le acaricias la mejilla, siendo la persona más dulce del jodido planeta. ¿No eres consciente del peligro?
Miko quedó paralizada, con la mano aún en la mejilla de Ei. No sabía qué decir. De pronto, fue plenamente consciente de la situación. Aquella imponente alfa estaba a apenas unos centímetros de su cuerpo, alzándose firme y siendo tan malditamente atractiva como siempre.
Tomó una profunda bocanada de aire y un fuerte olor con matices de petricor penetró en lo más profundo de su organismo. Un tembloroso suspiro escapó de sus labios, y cubrió su boca con una mano avergonzada, retirándola al fin de la mejilla de Ei.
¿Qué estaba pasando y por qué no podía controlar las reacciones de
su propio cuerpo?
- Sé que eres demasiado inocente como para hacerlo a propósito, pero allá fuera, todos esos alfas te estaban mirando como si quisiera comerte y tú no te dabas cuenta. ¿No lo entiendes, Miko? Eres demasiado irresistible, todo el mundo pierde el control a tu lado. - Habló con la desesperación y la impotencia tomando su voz.
- ¿Usted también, Unnie? - Preguntó Miko suavemente.
Ei le miró con sus negras pupilas cargadas de una intensidad arrolladora.
- Sobretodo yo. No pienso dejar que ninguno de esos alfas babosos te pongan un solo dedo encima.
Aquello sonó como una indirecta amenaza a todo el que se atreviera a intentar algo con Miko, pero a la omega no le molestó, poco le importaban en ese momento las personas que no fueran Raiden Ei y sus serios ojos negros.
- ¿Está preocupado por mí? - Preguntó Miko con una suave sonrisa.
- Mucho.
Ei sonrió también, sabía que cumpliría su palabra, nadie tocaría a la omega, aunque ella tampoco pudiera hacerlo.
- Volvamos, antes de que el señor Zhongli venga a buscarnos.
Necesitó hacer uso de toda su fuerza de voluntad para pronunciar esas palabras, pero la atmósfera de tensión había desaparecido y solo quedaba la dulce sonrisa de Miko y la convicción de Ei.
Cuando salieron, ambas estaban demasiado concentradas en sus pensamientos como para darse cuenta de que toda la clase les miraba boquiabiertos.
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-Untouchable'
Fanfiction"Tras meses de silenciosa observación, ¡llegó la hora de pasar a la acción! Ei es la alfa más temida y respetada en todo el instituto, pero no ha podido evitar caer por la dulce omega de cabello rosa y mejillas regordetas. ¿Será capaz de dar un pas...
