Capítulo 2

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Subo las escaleras del elegante lugar al que Elizabeth una antigua compañera de la preparatoria me ha invitado, observo detenidamente el lugar y sonrío por el trabajo logrado, confió en mi para este trabajo y por lo que alcanzo a escuchar entre lo que rumora la gente es que le has encantado como ha quedado el restaurante que está por inaugurarse en unos cuantos minutos; llegar al país desde cero y comenzar una vida que ya tenía "avanzada" por así decirlo ha sido un poco no difícil, porque siento que me demostré que puedo quedarme sin nada y volver a obtenerlo todo, porque así de capaz soy, pero, si ha sido un reto porque mi carrera no la inicié aquí y la gente que podrían ser mis posibles clientes desconocen quien soy y lo que hago, en estos momentos mis amigos, y la gente conocida son las que me dan soporte y este tipo de oportunidades que debo de aceptar si o si.

Respiro profundamente e incluso el flequillo que llevo se alcanza a mover mientras acomodo uno de los floreros que he puesto en una de la mesa, que aunque bien no soy la anfitriona, si deseo que la gente que venga se lleve un buen sabor de boca con el diseño de interiores que cree para este hermoso lugar. 

—Pensé que probablemente te encontraría aquí. —giro mi cara para encontrarme con ese chico de ojos adormilados que conozco desde hace tanto.
—Hey, ¿Qué haces aquí? —pregunto abrazándolo. 
—Elizabeth me invitó, recuerdas, también la conozco —guiña el ojo mientras la antes mencionada se acerca con nosotros. 
—Miren que hermoso par de tortolitos, si siguieran juntos se verían espectaculares, hacían una de las parejas que más me gustaban de mis amigos. —los dos nos observamos y es que aunque el otro día hayamos salido a platicar de nosotros, yo evité totalmente el mencionar que en algún momento fuimos novios, digo venía implícito no es como que a ninguno se nos haya olvidado, pero no algo que yo quisiese mencionar, ¿Para que levantar polvo? —Pero bueno... todo pasa por una razón no, ¡Aunque me encanta verlos juntos! ¿Qué te parece el lugar Yannick? —él parece inspeccionarlo detenidamente y asiente. 
—Hizo un gran trabajo. —comenta mientras me observa. —eres muy profesional. —seguramente me he sonrojado pero finjo que no. 
—Muchas Gracias. 
—¿Está bien si los dejo solos?, tengo que seguir saludando a los demás invitados. 
—Claro, nosotros entendemos, además quedamos en buena compañía. —Elizabeth lo abraza y le da la bienvenida y nos repite a ambos que disfrutemos del lugar; siento su mano afianzarse en mi cintura mientras me indica con la mirada que camine hacia el lugar que tenemos asignado, lugar que casualmente es juntos uno al otro. —¿Cómo has estado? —pregunta. 
—Bien —me acomodo en la silla mientras él se sienta junto a mí. 
—¿Cómo sigue la adaptación de nuevo a tu viejo hogar? 
—Bien, a veces me cuestan algunas cosas, me refiero a estaba habituada a un lugar, y de pronto, aunque es bonito volver a reencontrarme con viejas amistades, es no sé, no difícil pero si raro, me había hecho a la idea que me quedaría allá, que aunque regresaba cada año de vacaciones, no volverían a ser mis lugares habituales y es raro, supongo que es parte del duelo. ¿Cómo vas tú? —pregunto 
—Se puso en contacto conmigo —menciona y me quedo pensando un poco hasta entender. —quizá en el fondo esperaba que en algún momento todos esos papeleos se quedaran en el olvido, sabía que debía de hacerlos, pero sinceramente no era como algo de lo que tuviese prisa, o es que simplemente no quería tener contacto con ella, no lo sé, es difícil. —observo su rostro, entiendo su pesar... 

Cuando tomé la decisión de decirle a mi ex esposo que no podíamos seguir fue difícil, fue algo que estuve pensando por mucho, mucho tiempo, y es que en el fondo deseaba que él se diera cuenta de lo que tenía enfrente, de lo que estaba dando por seguro y por sentado, fueron meses en que yo le rogué que buscáramos terapia y solo aceptó cuando le dije, me quiero divorciar, para él, antes no fue importante, porque se sentía seguro de mi, de que yo estaría ahí para él supongo... y lo hubiese estado, porque de eso se trata un matrimonio, pero cuando te cansas de ser pegamento, de lograr que esa relación funcione y no recibes a cambio la misma cantidad, es difícil, no puedo decir que fue el malo del cuento, éramos una pareja y ambos teníamos que hacer nuestras negociaciones para que esa relación funcionara, y muchas veces sentí que tenía una relación de ensueño hasta que de pronto pude abrir los ojos y me di cuenta que probablemente la relación que creía yo tener era muy distinta a la real, y a veces sientes como agua de balde fría cuando todas las personas a tu alrededor te dicen, eras mucho para él, se veía venir, no te trataba como lo merecías, tu necesitabas más, y entonces te preguntas ¿Por qué yo no lo vi? porque estaba enamorada, esa es mi única respuesta, lo amé demasiado, confié en él ciegamente, y es que cuando me enamoro, doy todo de mi, mi mejor versión... 

—¿Por qué no luchaste por eso? —pregunto, quizá sea una pregunta muy íntima y sé que a Yannick le cuesta abrirse a la gente, es de las personas más herméticas que conozco y sé que aún no estamos ahí en esa parte de la amistad, lo que tenemos es solo... raro. Llevamos tantos años conociéndonos, y las veces que nos hemos acercado es porque la química que hay entre nosotros es inevitable y ninguno de los dos se puede rendir fácilmente a eso, pero después de eso, él siempre desaparece, él parece huir de mi y de mi amistad, por eso cuando vi ese mensaje en mi DM no lo sé, sentí raro, porque no recuerdo que hayamos quedado de la mejor manera la última vez que nos acercamos, tampoco es que haya sido de la peor, pero solamente... me extrañó la situación. 
—Ella es de las que tienen la idea de que no hay segundas oportunidades, parte de su cultura —recuerdo que él otro día me comentó que la había conocido en uno de sus viajes— un no, es un no. Además somos muy diferentes, la puedo querer mucho, pero había cosas de ella que no congeniaban conmigo, el que las cosas debían de tener un orden especifico para seguirse, y ni siquiera me dejaba tocar la guitarra. —comprendo que seguramente eso puede ser una de las cosas que él tuvo que dejar para estar con ella, recuerdo incluso que tenía una banda, con los compañeros de la escuela, y eran buenos de hecho. 
—No está padre que te quiten las cosas que ames, sobre todo si no le haces daño a alguien —comento en voz baja y él asiente. —Además era algo en lo que eras muy bueno —sonríe de manera tímida, pareciera que le cuesta trabajo sonreír. —¿Es difícil no? —me observa. —nos casamos creyendo que serían las personas con las que compartiríamos el resto de nuestras vidas, "nuestros para siempre" y al final no resultó así, no es que sean malas personas —niega. 
—No, es una gran chica, de hecho la admiro mucho, y ella sabe que estaré aquí para lo que necesite. —asiento. 
—Me pasa igual, dolió alejarme de él, toda la situación de la separación dolió, y en el fondo aunque se que al final él pudo haber hecho muchas cosas para demostrarme lo importante que fui tanto en la relación como fuera de ella, entiendo que esa es su personalidad, y que probablemente era parte del camino que debíamos de tomar, pero no deja de ser difícil el duelo y de entender que... este proceso aún nos llevará un tiempo. —asiente —pero estoy aquí para lo que necesites Yan. 
—Gracias, igualmente. —noto lo complicado que es para él enfrentarse aún a ciertas cosas y trato de cambiar el tema. 
—¿Y entonces? ¿Volverá a existir la banda que tenías? 
—He pensado en volver a tocar, definitivamente si, es algo que disfruto y me gusta, pero con los amigos con quienes tenía la banda pues simplemente me he alejado, ya sabes, la vida nos manda a otros caminos. 
—Pero si Christian y tú eran inseparables —pregunto por su mejor amigo. 
—Bueno la vida nos ha llevado por otros rumbos. 
—¿otros rumbos? —trato de bromear —¿Ahora eres reggaetonero? —se ríe y disfruto de su risa que carajo, no sé si antes no le había puesto atención pero suena tan masculina y me hace sentir cosas que no debería. 
—No, aunque acepto que tengo mis gustos culposos. 
—¿De verdad? ¿Cuál es? —me intriga un poco, porque sus gustos musicales van hacia otro tipo de genero musical totalmente. 
—¿Has escuchado la de tiroteo? —niego y lo veo buscar su celular. 
—Escúchala —reproduce la canción mientras pongo atención a la letra, lo observo, veo que su boca se mueve al ritmo de la canción, sé que la está cantando y entiendo... él se enamoró y está en su proceso de duelo... y yo quisiese, que alguien se sintiera así por mi, porque de pronto sentí que mi para siempre, no me extrañaba como él estaba extrañando a la persona que había elegido. —mis ojos probablemente se rasgan 

No sé si lo que estoy sintiendo es envidia, pero si acepto que me hubiese gustado que alguien me extrañara tan solo un poco como él la extrañaba. 

Siento su dedo pulgar deslizarse por mi quijada, me ha quitado una lagrima que probablemente no estuve muy consciente que solté, y me sentí segura con él ahí, como si quisiese curarme mis heridas tanto como yo quise de pronto curar las suyas... él solo fue amable, yo me enamoré. 

¡No es una historia de amor!Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora