Capítulo 8

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Hoy... Literalmente te vi, literalmente te abracé, no en el mejor lugar, no en la mejor ocasión, pero supongo que en el momento correcto para ondear la bandera de paz y sentir que la guerra ha terminado...

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Acepto que aunque amo la naturaleza, hay cosas que hasta hoy no he experimentado, veo su cara de ilusión mientras maneja, yo no estoy tan segura de lo que está por suceder, y es que me puso unos ojos de borreguito a medio morir cuando me pidió que lo acompañara a acampar, y no, nunca lo he hecho, si, amo la naturaleza en plan, vamos a cabalgar, comer algo, un picnic, pero nunca quedarme a dormir en una casa de campaña, rentar una cabaña suena mejor, pero claro, no me podía negar a la adrenalina que no es que me la prometiera, pero realmente quería probar algo nuevo, y si... supongo que saber que él sería la compañía me terminó de convencer por dar un rotundo ¡Claro! vamos a acampar... ahora no estoy muy segura de todo ese entusiasmo que tuve al responder. 

Suelta mi mano para descender de la camioneta que ha traído, y como siempre, siento ese vacío que deja cada que se aleja, cuando me besa, cuando me abraza, cuando... bueno ustedes saben guiño guiño, y hasta en las pequeñas muestras como tomarme de la mano. Desciendo también y el lugar es maravilloso, tiene unas vistas increíbles, y me siento tan llena de vida, respiro el aire fresco y dejo que mi cabello revolotee alrededor de mi rostro, quiero disfrutar el cielo azul lleno de pequeñas nubes, el sol brilla en lo alto pero no molesta, y el ruido, el ruido de estos lugares me encanta, porque solo escuchas la inmensidad del mundo a tu alrededor si no existiera nada más, giro a mi izquierda y él está ahí con esa sonrisa que muy poco se le asoma, pero que me encanta. 

—¿Qué te parece el lugar? 
—Te quedaste corto al describirlo. —sonríe aún más. 
—¿Quieres ayudarme con la casa de campaña? —lo observo detenidamente y entrecierro los ojos, podría decir que él lo haga solo, pero la verdad quiero ayudarle. 
—Está bien, solo me vas explicando como. 
—Claro, no soy un experto, pero no nos puede ganar una casa de campaña ¿Cierto? 
—¡Espero! ¿Qué podría suceder si no logramos armarla?
—Dormir en la camioneta. 
—No suena mal realmente... 
—¿Prefieres dormir en la camioneta? —
—No Yan... ven... vamos a intentarlo... 

Toma la bolsa donde viene la casa de campaña, tomo mi celular para encontrar algún video donde me pudiesen explicar como armar una casa de campaña pero no hay señal, así que voy directo a él quien observa que era lo que planeaba hacer. 

—¿No tienes miedo de que no haya señal? 
—No —ruedo los ojos, mientras me acerco a él, tiene cara de travieso y yo solo observo la paz que tiene en su rostro. 

Son pocas las veces desde que hemos salido que veo ese semblante en él, por lo general se le ve cansado y con ojeras, él realmente me parece un hombre lindo, su cabello negro, su piel apiñonada, tiene una mirada muy dulce y a veces siento que tiende a ser triste, tiene una cicatriz en su nariz, y unos labios delgados que apenas se marcan en su rostro, lo describo nuevamente porque mi cabeza quisiera aprendérselo de memoria. 

Soy honesta al decir que no tiene muchas lineas de expresión de hecho podría decir que se ve mucho menor a la edad que realmente tiene, pero hay algo en él que no es el mismo de antes, lo entiendo han pasado quince años desde que nos conocimos, todos hemos cambiado, pero también entiendo que... justo se lo decía a un amigo el otro día. 

Y es que después de los treinta, sobre todo cuando vienes de un divorcio, todos venimos con heridas, con fantasmas, con demonios, ya no creemos en los para siempre, no prometemos amor eterno, y muchos podrían decirnos, deberías de conocer más gente, intentar tener una nueva relación, darte una oportunidad en el amor, pero es difícil, el miedo te invade, y simplemente sabes que no quieres volver a sentirte insuficiente para alguien, inclusive si eres tú el que tomó la decisión de dejar la relación, pero si luchaste hasta el último instante que fue mi caso, simplemente sabes que no te fuiste ahí porque no quisieras luchar más, te fuiste de ahí porque la otra persona no creyó que tú valías tanto la pena como para seguir luchando, porque en alguno de los dos debía de caber la prudencia, y porque descubriste que si te quedabas ahí sería una muerte lenta y segura, independientemente de si hubiera maltrato físico o no, estar en un lugar donde no eres feliz... definitivamente no es el lugar correcto. 

No quieres volver a entregarle a otra persona el poder de destruirte, porque al final, eso es una relación, hey te entrego toda mi confianza, la deposito en ti, sabes que te amo, que estaré aquí en las buenas y en las malas, así que cuida mi corazón, porque te lo estoy entregando lo más entero posible (claro porque en la adolescencia te hacen heridas pero las puedes llevar mejor) pero después de un para siempre que simplemente duró unos años, no confías tan fácil, no te entregas como antes, porque sabes que aunque no mueres, duele mucho... 

Me cuidé tanto de no salir herida en esta situación, de según yo no enamorarme, de no quererle de más, siempre me repetía Adleth, no, no te enamores, no está bien, no es el lugar correcto, aunque quisiera que hubiese sido, porque sabía que si él hubiese querido, si él hubiese estado listo para mi, que si él me hubiera permitido ser yo, quien lo acompañara en los siguientes meses de su vida... yo me habría entregado de la manera más hermosa, majestuosa y leal que yo hubiese podido, porque no me gustan las cosas tibias, por ende, no le hubiese entregado a una Adleth tibia, lo hubiese querido como nunca antes alguien lo hubiera querido. no hablo de manera en la que le juraría un para siempre porque no puedo prometer algo que no poseo, pero si... le hubiera entregado mi mejor versión, una versión que lo querría, después entendí que claro, él venía con heridas, y que yo aunque dijera que si, aún no sanaba las mías... entendí que a la mejor él entendió mejor que yo que aunque nuestra atracción es tan fuerte (algo que sigo confirmando cada vez que estamos juntos en un mismo lugar) es que ese no era el momento, no sé si en algún instante de nuestra vida vuelva a darse un momento así entre nosotros, no sé si estemos destinados a ser, o estemos destinados a no ser... quizá en otra vida... pero que hay una tensión y una atracción que todos notan cuando estamos juntos eso es inneglable... y con nadie... con NADIE me he sentido de esa manera, ni siquiera con mi esposo con el que estuve tantos años casada se sentía esa atracción tan magnética entre dos persona como es con Yannick. 

Al final no fuimos tan pésimos constructores de casas de campaña, me platicaba como habían estado sus días y se reía, quisiera tener esta versión de Yannick más días de mi vida, es el Yannick que recuerdo de hace quince años. 

Es el Yannick al que quisiera curarle todas sus heridas, al que pudiese proteger de sus fantasmas, de esas cosas que estoy segura que aún le perturban, lo sé porque el hecho de que muchas veces quiera solo quedarse en casa, porque no tiene ganas de salir allá afuera a convivir con el mundo exterior, él dice y jura que está bien, pero... sé que aún hay cosas que están por ahí rondando su cabeza. 

La noche cae, las estrellas cubren nuestras cabezas, nos acomodamos en la caja de la camioneta para observarlas detenidamente, me acomodo sobre su hombro mientras él acaricia mi cabello, siempre ha tenido esa manía, no sé si lo relaja, pero siempre que vemos una película, o estamos recostados en su cama después de haber compartido momentos íntimos, su mano va hacia mi cabello y parece solo acariciarlo con su dedo pulgar e índice, escucho su respiración, está tranquilo... 

Amo las noches estrelladas, pero la compañía lo hace aún mejor, comienza a cantar, su voz es dulce y suave, y quisiera quedarme así el resto de mi vida, y no me gusta lo que estoy comenzando a sentir, porque no, por que me prometí que esto solo sería algo casual, algo que se mantendría de esa manera, pero definitivamente siento que estoy comenzando a sentir algo por él, giro mi cara para observar su rostro, y me sigo concentrando en aprenderme todos sus rasgos de memoria, porque estoy segura que no podré soportar estar tanto tiempo fingiendo que solo es algo momentáneo, realmente quiero que esto se vuelva algo más real, algo más palpable. 

—Yan... 
—¿Si? 
—¿Me prometes que algún día tocarás la guitarra para mi? —sonríe 
—Si Adleth, lo prometo... 

Me reacomodo en su pecho y siento una lagrima salir del rabillo de mi ojo, estoy comenzando a quererlo otra vez, y siento que esto va a terminar muy mal... 





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