CAPÍTULO 01

13 1 0
                                        


Dylan

— Si jefe, el asunto ya está hecho.

Me da una mirada de esas que tanto detesto

— ¿Estás seguro de eso, completamente hecha?

Me encojo de hombros un poco tensionado

Carraspeo — Bueno, si te refieres a que el lugar está completamente construido y listo para ser usado y echar a correr el plan, sí. Ahora solo falta el toque final

— Y lo más importante — responde él
— Estamos esperando su orden. —me remuevo en el asiento incómodo.

Rasca su mentón como si fuera una piraña a punto de atacar, pero se toma su tiempo con paciencia, levanta las cejas y coloca las palmas hacia arriba y luego dice:

— ¿Y?, ¿Qué están esperando? Para ayer es tarde.

Ordena.

No me queda de otra que encogerme de hombros.

— Si, jefe — respondo 
— Una semana, solo te doy una semana, si en una semana no tienes lo que te pedí... — mira hacía a la salida del reclusorio con detenimiento — ¡PUERTA! — grita con voz severa, luego vuelve a mirar hacia la mesa donde sigo sentado y lo estaba él hacía un momento, y antes de salir me señala con un dedo desde la distancia y me dice: — nos estaremos viendo de nuevo. — el guarda entra a la sala privada de visitas, lo esposa nuevamente y él lo sigue detrás mientras sale, desapareciendo por esa puerta que se cierra delante de mis narices, y donde yo desearía a veces no volverlo a ver, ni regresar a este maldito lugar. Pero bueno estoy jodido, y hay una deuda que saldar, así que, que más, que se le va hacer.

Suspiro y me levanto para volver a la salida donde me devuelven las pertenencias; celulares, reloj cadena y demás cosas de las cuales nos despoja para poder darnos ingreso libremente y sin riesgo alguno.

"Atentados,"

¿de verdad esta gente piensa, o se hace tonta?, acaso no se dan cuenta que dentro de las mismas cárceles, los asesinos ya están craneando sus próximas hazañas, y para muestra un botón esta no es la excepción.

"imbéciles,"

Sonrío irónicamente para mí, ladinamente.

Aunque bueno, a decir verdad el hombre por su "disque buena conducta", le tienen pensado en la próxima audiencia, eso todo depende de lo que vaya a pasar de aquí allá, a ese tiempo, rebajarle la pena, diez años de condena, años de infierno reducidos en esta pocilga de mierda, para por fin obtener su libertad.

¡Puff! Ni yo me he salvado de esta mierda, ni Jesucristo lo logró.

Y él... bueno él: asesinatos aun no comprobados, posesión ilegal de armas, delitos ilícitos, hurto agravado, gravamen. Robos. Etc.,

—¿Y?, ¿Cómo te fue?, ¿Qué te dijo? —pregunta mi amigo de toda la vida

—Ya sabes lo mismo de siempre, el hombre es bastante meticuloso y obstinado, no se va a conformar. Solo me dio una semana.

—¡Una semana!, no me jodas—espeta él —, no hombre, eso es muy poco tiempo, porque tanto afán, tantas ansias, ¿porque esta tan apurado para que eso se lleve a cabo ya?, no man, eso es muy poco tiempo, esto no me gusta ¿y ahora que vamos hacer?  ¡Mierda!

¡Si, mierda!

— No lo sé, — respondo exhausto.

a mi tampoco me gusta, pienso para mi.

— Es casi imposible lograrlo en una semana, —se lleva las dos manos a La cabeza cruzando los dedos sobre si, como si ya presintiera, supiera lo que nos espera, y supiera que ya no tenemos salida, no hay alternativa, y que nos van a cagar a pedo.

INFAME (BORRADOR)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora