CAPÍTULO 02

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CAPÍTULO 02

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Dylan.

Después de haber terminado de hacer el delicioso (acto) y acabado en sus tetas.

Es que ¡uy! la vieja si sabe cómo moverlo, aunque solo sea física, solo pura atracción carnal, nada de química, nada de amor, nada de compromiso, nada de los ridículos "te quiero", nada de promesas, en absoluto nada de nada.

Solo a mi hermanita, lo único y verdaderamente valioso que tengo en la vida, y lo único que me importa.

Aunque en un par de veces si la escuché susurrándome suave y tímidamente que me quiere, y eso casi hace que parara aunque fuera en medio de un espasmo del clímax. Siempre he pensado que eso solo son emociones expuestas por frenesí desenfrenado del momento que nos genera el sexo, el simple acto, por esos orgasmos palpitando a punto de estallar, donde la espalda se arquea, y la electricidad recorre la columna vertebral y la respiración se vuelve inconstante.

En fin.

Me pongo los pantalones cuando la chica aún sigue ahí acostada en la cama, y al parecer co ganas de mas, parece que para ella aún no ha terminado. Lista para otra ronda y con ganas de un rapidito, se despoja de las sabanas y se muestra en toda su gloria como Diosito la trajo al mundo, abierta de piernas, para indicarme que aún no ha terminado y aún sigue mojada lista para mí.

Me jala del brazo y me guía allí a ese punto, y quien soy yo para negarme, más bien, para negárselo a una dama, soy todo un caballero, mi trabajo es complacer los deseos de una dama.

— Aja, si, aquí, justo aquí, —le tiembla la voz cuando habla, cuando el deseo y la lujuria e apoderan de ella, cierra los ojos con fuerza y se dobla hacía atrás.

— Sí, aquí, ¿te gusta aquí, que te toquen así? —mi voz es ronca y suave a la vez.

Aprieta los labios, —oh, sí, así, no te detengas, hazlo, así, más rápido, más fuerte, —pide más, y yo la complazco, muevo mi dedo con más fuerza, con más ímpetu, con más ganas, dentro y fuera de ella. Más y más es lo que me pide para generarle a ella más placer, más estaxis, introduzco un segundo dedo y la sigo embistiendo con los mismos, con mis caricias, o por lo menos las que ella cree que son caricias, pero esto es solo sexo. Y yo dejo que lo piense, no la estoy engañando, ella lo sabe perfectamente bien aunque no lo quiera aceptar con palabras. Yo solo le doy con lo que ella se conforma.

Me pregunto si el grandulón del oso no la complace lo suficiente como para hacerla sentir satisfecha, hacerla sentir como quiere. O es como dice Anderson, está bien encaprichada conmigo y ni siquiera yo lo quiero ver.

Creo que voy a tener que acelerar más el ritmo para que se venga, porque si no, aquí me quedo y ella me está pidiendo más y no sé a qué se refiere exactamente con eso, parecen otro tipo de suplicas que no estoy dispuesto a entender ahora, pero le doy más, le doy lo suyo, le doy lo que quiere, lo que pide justo en este momento, con lo único que puedo responder, lo único que le puedo conceder y a lo único que puedo acceder y con lo único que la puedo complacer, nada más. Sus jadeos hacen que mi miembro viril se ponga duro de nuevo.

Se aferra a las sabanas con brusquedad, tanto que los nudillos se le ponen blancos, esta acostada completamente sobre el edredón abierta de piernas de par en par, mi mano está completamente empapada, tanto que las gotas recorren por mi dorso lleno de ella.

Arquea la espalda y hecha la cabeza hacia atrás, grita fuerte, parece que la estuvieran exorcizando.

Se desboca completamente y estalla, temblando de placer aun sobre mi mano, mientras puedo ver como sus genitales se contraen, mi palma recibe lo suyo, mientras yo acaricio mi duro miembro.

INFAME (BORRADOR)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora