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|🍓Narrador Omnisciente🍓:|

Ringi volvió a guardar el cuchillo en la cocina, después de investigar toda la casa no había nada, eso lo dejaba tranquilo, aunque aun se preguntaba de todas las maneras posibles "¿Cómo habían desaparecido las cosas que tenían?". Quizás uno de ellos tomo algunas cosas... quería pensar eso...

O también; el asesino tomo las cosas mientras ellos no veían, ¿Cómo habrá pasado?, ¿Era rápido?, ya no sabía que cosas pasaban a su alrededor.

Dejo de darle vueltas al asunto y fue hacia su habitación, mañana les diría a sus amigos sobre lo que paso, mientras tanto descansaría su cerebro. Por suerte no se reporto otro asesinato, pero temía que volviera a pasar mañana...

Y aunque la respuesta podía ser afirmativa, se engañaba con la negación.

Fue hacia su habitación, en el camino se iba sacando algunas prendas que le molestaban al dormir y se echo finalmente en la cama, cerrando los ojos mientras se metía entre las sábanas, al apoyar la cabeza en la almohada cayo en un profundo sueño.






















*Al día siguiente*

Ringi iba en camino a la casa de Bambom, ¿Por qué? la respuesta es simplona; ir a cuidar a la pequeña ya que esta no tenía a nadie más que a él, aunque ahora se sentía como un idiota por dejarla todo el día ayer ¡Le hubiera podido pasar algo y él, como tonto, no pensando en su seguridad! de verdad que se decepcionaba de si mismo, pero estaba agradecido de por vida con Bandu.

Gracias a Bandu; Bambom había estado protegida la mayor parte del día, o por lo menos algunas horas, pero sabía que estaba en buenas manos.

A final y al cabo; ¡Bandu era un gran amigo!.

¿Por qué debía desconfiar de él?.

Aunque tan rápido como la vea, a Bambom, se la llevaría al parque o a comer algo, de verdad es que quería despegar la cabeza un poco al menos... después dejaría a la niña con alguien y seguiría con la investigación.

Ah, claro, también le contaría a sus amigos sobre el desaparecimiento de las evidencias. Seguramente recibiría un regaño de parte de alguno de ellos, pero tendría explicaciones en su momento.

Después de un camino largo por fin había llegado al hogar de la amante de las fresas, si así se podía llamar. Fue bajando hasta estar en contacto con la tierra, comenzando a caminar hacia la puerta principal de la casa y, cuando estuvo enfrente de esta, golpeo suavemente unas cuantas veces.

Se alejo un poco, espero unos minutos y por fin escucho como unos pasos apresurados, pequeños, se iban acercando a la puerta. Escucho como la puerta era desbloqueada y vio como Bambom asomaba la cabeza por la puerta.

Mi vida son las... 𝙛𝙧𝙚𝙨𝙖𝙨...Donde viven las historias. Descúbrelo ahora