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|🍓Narrador Omnisciente🍓:|

Bambom subía del sótano, traía una canasta envuelta en un tipo de liquido rojo algo espeso, tenía una mirada cansada de subir tantos escalones, pero estaba satisfecha de poder seguir haciendo su secreto labor.

Empujo la puerta con un pie, llevo la canasta hacia el patio para lavarla allí y quitarle las manchas que tenía. Abrió el grifo y con el agua que salía de la manguera, empezó a rociarle agua encima a la canasta para que se le salga, no iba a dejar alguna evidencia de su tal secreto.


Fue entonces que escucho como alguien entraba a su patio, empujo con un pie el canasta hacia el interior de uno de los grandes arbustos que había allí, agarro el cuchillo que estaba tirado en el suelo y se dio la vuelta rápidamente para enfrentar al metiche que se había metido allí.

???: Hol-

Bambom: ¡ALÉJATE DE MÍ!.-Dijo sin mirar quien le había hablado ya que le había tocado el hombro.

Ringi: ¡ESPERA, SOY YO!.-Dijo, tratando de calmarla.

Bambom: ¿R-Ringi?, ¡OH, DIOS, LO SIENTO!.-Dijo, viendo que había hecho por accidente.

Accidentalmente Bambom le había dejado una cortada en la mejilla a Ringi, la herida sangraba a medida que Ringi hacia alguna mueca dolorosa. Bambom se arrepintió tanto que dejo caer el cuchillo al suelo.

Bambom: ¡Lo siento tanto, no quise hacerlo!, ¡No pensé que estabas atrás de mí, lo siento!.-Decía entre suplicas.

Ringi: Auh... esta bien... no te preocupes, es un accidente, no me duele demasiado.-Dijo, tocándose la herida de su mejilla, pero con cada toque que daba en esa zona le dolía, haciendo una mueca.

Bambom: ¡L-lo siento, no quería hacerlo, enserio!.-Dijo, viendo como tenía la herida.-¡En mi casa debo tener algo para curarte, ven, ven!.-Dijo en tono preocupado.

Bambom le tomo la mano a Ringi y lo guio al interior de su hogar, lo sentó cuidosamente en el sofá, corrió hacia el baño, movió un poco el espejo y de allí saco un botiquín de emergencia, corrió nuevamente hacia Ringi sin importarle que había dejado todo abierto.

Se sentó al lado de Ringi, puso a su otro lado el botiquín y lo abrió ignorando las palabras de su mejor amigo diciendo que estaba bien. Saco alcohol, algodón y una pequeña cinta transparente, volteo hacia Ringi.

Ringi: Enserio, no me duele, no te preocupes por mí.-Dijo, insistiendo.

Bambom: Solo quédate quieto, puede doler...-Dijo, acercándose más al mayor.

Bambom le tomo el mentón a Ringi delicadamente y puso bien a la vista la herida de su amigo. Puso un poco de alcohol en un pedacito de algodón y comenzó a pasar un poquito en la zona herida, escucho como Ringi soltaba quejidos de dolor ante el tacto, Bambom no le dio importancia siguiendo su trabajo.

Después de tapar un poco con alcohol, agarro otro algodón limpio y lo puso encima de la herida, agarro la cinta transparente, con los dientes lo corto a la medida correcta y la pego arriba del algodón, terminando. Volvió a guardar todo en el botiquín de donde lo había sacado, dejando a un Ringi sorprendido ante lo que había hecho.

Bambom: Listo...-Tomo el botiquín con una mano, miro a Ringi con supuesto arrepentimiento.-De nuevo, Ringi, lo siento, no era mi intención hacer esto, te juro que no te había visto.-Se disculpo, caminando hacia el baño.

Mi vida son las... 𝙛𝙧𝙚𝙨𝙖𝙨...Donde viven las historias. Descúbrelo ahora