Capítulo 1

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Sana amaba Diciembre, le encantaba todo lo que tenía que ver con navidad, y le gustaba disfrutar de las hermosas decoraciones que había por toda la ciudad, mientras buscaba descuentos en las tiendas, paseaba tranquilamente un viernes por la tarde, ajena a todo, ajena a ella, que la observaba desde su furgoneta.

Desde el momento que la vio, supo que era la mujer de su vida, su media naranja, la mujer perfecta, le producía gran placer mirarla, pero ya estaba cansada de solo hacer eso, mirarla en la distancia ya no era suficiente, quería estar cerca de ella, había intentado acercarse un par de veces pero solo había logrado rozar ligeramente su brazo mientras caminaba entre la multitud, ese pequeño momento fue suficiente para desearla aún más.

Pero debía hacerlo pronto, de lo contrario se volvería loca, necesitaba tenerla a su lado, sentir su piel, el aroma de su pelo; si no lo hacía, tendría que volver a salir con otra y no funcionaria, porque aquellas chicas no podían compararse a ella.

Sana estaba sola, todos sus amigos se habían ido a pasar el fin de semana acampando en Gapyeong y la próxima semana trabajaba por la tarde, por lo que le daría un margen de dos días y medio hasta que la buscaran.

La observó subir a su auto, la siguió de cerca hasta llegar a su casa, se estacionó a una distancia razonable, mientras la veía entrar a la casa, estaba lista para actuar, era ahora o nunca.

Ya en casa, Sana dejó las compras en la mesa, se quitó el abrigo y encendió la televisión y cuando se disponía a tumbarse en el sofá, llamaron a la puerta.

"¿Quién podría ser a esas horas de la noche?", se preguntó Sana mientras caminaba hasta la puerta para abrirla, y todo paso muy rapido, solo alcanzo a ver una mano con un pañuelo que olía a alcohol y después su vista se nublo hasta que todo se volvió negro.

Lo siento preciosa, no me arriesgaré a que te oigan gritar—decía Tzuyu mientras la llevaba dentro de la casa, acomodo el cuerpo de Sana en el sofá, le colocó el abrigo que estaba en el respaldo, y la dejó acostada, mientras buscaba rápidamente las llaves del auto y salió por la puerta del garaje, el plan era sencillo si alguien la veía, fingirá ser una amiga que solo esta ayudando, por suerte para Tzuyu ya era tarde y hacía mucho frío, así que ningún vecino estaría por ahí observando.

Cuando estaciono el auto en el garaje entró por Sana, quien seguía en la misma posición, Tzuyu estaba segura de que no iba a despertar, ya sabia cuanto cloroformo se requería para que una persona durmiera por varias horas; levanto a Sana del sofá y la llevó hasta el auto, salió tranquilamente, nadie las vio.

Sana despertó un poco mareada, sentía náuseas, estaba cansada y le dolía la cabeza, cuando consiguió abrir los ojos,se sobresaltó, confundida y asustada observó la habitación en la que se encontraba.

Tranquila, no te asustes, no te haré daño.— dijo una voz femenina

¿Dónde estoy?— dijo Sana mientras se agarraba la cabeza—¿Qué me pasó?— preguntó aturdida, intentó levantarse rápidamente de la cama y al instante sintió un fuerte mareo.

Vamos acuéstate, aún no se te ha pasado el efecto del cloroformo.

¿Qué?¿cloroformo?¿Quién eres?

Sana se levantó de la cama, se dirigió a la puerta y salió a una pequeña sala seguida de Tzuyu, quien la observaba emocionada, ya que por fin tenía frente a ella a la mujer perfecta, la mujer que había buscado por mucho tiempo.

Tenía que darte la oportunidad de conocerme, sé que estamos hechas la una para la otra, pero necesitas tiempo para descubrirlo y yo te lo voy a dar—dijo Tzuyu con una sonrisa, Sana solo la observó incrédula.

Secuestrada  (SaTzu)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora