EPÍLOGO

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Todo lo demás fue como una tormenta de sucesos: la policía cuando la encontraron, la ambulancia, el hospital, sus amigos, la familia...Y por fin todo acabó y se sorprendió de lo fácil que es volver a la rutina del trabajo, los amigos... y eso le gustaba, ahora se sentía bien, era como si la vida le diera una segunda oportunidad lejos de aquella pesadilla que aún se repetía en sus sueños y despertaba gritando y envuelta en sudor, pensando en los últimos momento de aquellas pobres chicas y en Tzuyu, que volvía cada noche a su mente como una ladrona de sueños. Pero eso lo tendría que superar poco a poco.

Pasaron los años y no volvió a saber nada de Tzuyu, había cumplido su promesa de no acercarse a ella, y ahora se sentía segura de verdad. Había cambiado de casa, ascendido en el trabajo y comprado un coche nuevo; la vida por fin le sonreía y dejaba atrás los malos recuerdos.

Era el día de su cumpleaños y había preparado una fiesta por todo lo alto para esa noche, pero antes quería ir a comer con sus amigas:

¿A dónde vamos? — Preguntó Mina cuando subieron al coche

He reservado mesa en el mejor restaurante de la ciudad, quiero darme un gusto... pago yo.

Eso está bien, no todos los días se cumplen 31 años, ancianita, y esta noche hemos invitado a todos los solteros más guapos de la ciudad y... alguno será para ti.—dijo Momo divertida

Sabes que no, me he retirado por completo del mercado. Estoy destinada a la soledad — dijo Sana dramatizando.

De acuerdo, habrá más para mí.—bromeó Momo

Aparcaron el coche frente al restaurante y entraron entre risas y bromas, mientras esperaban a que el mesero las acomodara. Sana se quedó paralizada: allí al fondo del salón, creyó ver a Tzuyu. Pero, no podía ser ella, estaba de espaldas y no le veía bien; sentada con otra joven y enfrascados en una animada conversación.

No sabía si era o no, pero no iba a quedarse allí para averiguarlo.

Pero, ¿a dónde vas, Sana? Espera un momento, ¿Qué te ocurre?— pregunto Mina confundida

Lo siento chicas, será mejor que cambiemos de restaurante, he visto a alguien que podría amargarme el día.— dijo Sana caminando hacia la puerta del restaurante

Pero, ¿Quién es? ¡Vamos, Sana! No nos tengas así... —habló Momo

Y entre preguntas y protestas terminaron saliendo del restaurante.

El día transcurrió rápido y sin más percances, aunque Sana no se sentía del todo tranquila. Pero, eso cambió cuando llegó a casa y se encontró con toda su gente en la fiesta.

La fiesta se prolongó hasta bien entrada la noche y no volvió a acordarse del incidente del restaurante. Durmió lo que quedaba de noche de un tirón y al día siguiente fue al trabajo feliz pasando un día tranquilo. Por la noche había quedado con las chicas para platicar de la fiesta, ya que había muchas cosas que contar porque más de una salió con compañía. Y cuando quisieron darse cuenta era tardísimo:

Bueno, mañana nos vemos en casa de Momo para seguir con esto... — dijo Sana mientras se despedía en la puerta.

¿Podemos llevar compañía? —pregunto Mina

Claro que no, solo nosotras. Si no, ¿cómo vamos a platicar y reírnos de ellos? —hablo Momo

Vale, vale, hasta mañana — dijo Sana despidiéndose de todas.

No le apetecía recoger, así que decidió ir directamente a la cama, pero llamaron a la puerta:

Y ahora ¿qué se olvidaron? — dijo abriendo la puerta y encontrándose frente a su peor pesadilla.

Hola, Sana, que gusto me da verte — dijo Tzuyu entrando y cerrando la puerta tras de sí.

¿¡Tu?! Pero, pero, me prometiste que... que... no — balbuceaba mientras retrocedía.

¿Qué no, que? ¿Qué no te volvería a buscar? ¿Y no lo he cumplido? El pacto lo has roto tú, fuiste tú la que me vio en el restaurante y preferiste huir a cumplir tu promesa.

De acuerdo, tranquilicemonos. Yo no puedo desaparecer de nuevo, sigo teniendo miedo de ti, me despierto por las noches aterrorizada...

De ahora en adelante, yo estaré a tu lado para abrazarte –dijo Tzuyu sacando una jeringuilla del abrigo —¿Será esto necesario?

Tzuyu, por favor, no ha cambiado nada desde la última vez —dijo intentando alejarse de ella— no puedes hacerlo, no puedes hacerme esto otra vez.

He cambiado, cumplí mi promesa, no ha habido ninguna chica más y ya es hora de que cumplas tu parte del trato —dijo tomándola del brazo y atrayéndola hacia ella.

Sana intentó soltarse, escapar; pero fue inútil. También intentó gritar, pero Tzuyu cubrió su boca con sus labios.

Bienvenida a tu nueva vida — sentenció clavándole la aguja en el brazo— Te amo.

Fue lo último que Sana escuchó antes de desvanecerse.

Todo volvía a empezar.


Hola, me tarde en terminar de publicar por el trabajo y la escuela y demás cosas, pero aqui esta el final, espero les haya gustado, y por ahi tengo otras historias en borradores que espero poder publicar  algún dia y que sea de su agrado

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Hola, me tarde en terminar de publicar por el trabajo y la escuela y demás cosas, pero aqui esta el final, espero les haya gustado, y por ahi tengo otras historias en borradores que espero poder publicar  algún dia y que sea de su agrado.

Gracias por leer esta historia.-

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