El bosque siempre había sido pacifico, casi mágico. Toda la manada de cambiaformas lobo del sur, estaba en completa armonía. Nada ni nadie podría cambiar eso ¿verdad?
Pero tal vez ciertos eventos no solo harán que se cuestione esa paz, sino también...
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Jimin no había podido despedirse de Taehyung y Hoseok, ambos salieron casi de incógnito hacia la ciudad y es que querían mantener todo de manera confidencial. Había algo o alguien amenazando la vida de Taehyung, lo más importante en ese momento era protegerlo, porque una manada sin Chamán era una manada perdida.
Sin embargo, ahora lo que lo tenía frustrado era no poder salir de la oficina de su padre, sin él o sin un vigilante. Era tremendamente aburrido que no pudiera salir como siempre lo hacía, era aún más aburrido que su padre estuviera en una videoconferencia con la manada de la ciudad y otras manadas lejanas, de esa manera no podía salir.
— Hyunwoo yo quiero...
— Lo siento, Jiminnie, estoy algo ocupado – se disculpó mientras corría hacia algún lugar desconocido para Jimin
— Mierda – gruño molesto
No quería hacerlo, en serio que no, pero los niños del orfanato estaban preguntando por él y el pequeño Bae estaba llorando mientras hablaba con Sunmi. Quería ir y arrullarlo con su aroma, quería abrazarlo y darle vueltas como siempre lo hacía cuando lo visitaba. Además, tampoco había ido a visitar a Yuri, sabía que estaba bien, pero podría tener a su bebé en cualquier momento, tenía que estar cuidándola para evitar cualquier emergencia.
— Yoongi – llamó a través de la puerta escuchando un ronco "pase" - ¿Estás muy ocupado?
— Pues no, no mucho – negó, solo era firmar papeles y ya estaba cansado
— ¿Puedes llevarme al orfanato? ¿Y luego con Yuri? – cuestionó rápidamente – Necesito ir a ver a los cachorros, debo ayudarle a Sunmi y a las demás. También Yuri puede tener a su cachorro en cualquier momento, no quiere estar sola
— Oh, bien – asintió impresionado
— ¡Gracias! – exclamó acercándose para jalarlo por el brazo – Vamos, rápido – lo apuró
Yoongi no entendía porque tanto apuro, simplemente tomó su arma, una especial para enfrentar a otros cambiaformas y finalmente ambos salieron del lugar. El alfa veía impresionado como Jimin saludaba a todo aquel que se encontraba en la calle, algunas personas incluso lo paraban para charlar un poco y Jimin les llevaba la conversación como si conociera a todos los que se encontraban en la manada.
Cuando llegaron al orfanato, todos los cachorros se lanzaron hacia Jimin emocionados, hablando todos a la vez sobre lo mucho que lo habían extrañado, aunque no hubiera pasado mucho tiempo desde la última vez que se vieron.
— Hola, Jiminnie ¿qué tal estás? – cuestionó Sunmi contenta, teniendo a un pequeño niño entre sus brazos que pedía que Jimin lo cargara y así lo hizo