El bosque siempre había sido pacifico, casi mágico. Toda la manada de cambiaformas lobo del sur, estaba en completa armonía. Nada ni nadie podría cambiar eso ¿verdad?
Pero tal vez ciertos eventos no solo harán que se cuestione esa paz, sino también...
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Park Jimin, omega de 23 años de edad. Caminaba a través de las calles, saludando a todo aquel que se encontrara, todos lo conocían porque era el hijo del actual líder. Él los conocía, por gusto propio. Le gustaba caminar hacia la escuela de la manada, mientras iba saludando a todo aquel que se encontrara, inclusive ayudando una que otra vez.
— Hola, señora Choi ¿qué tal va la cosecha? – cuestionó, la mujer era una alfa increíble, llevaba el mando de las cosechas como toda una líder
— Bastante bien, la diosa nos sigue protegiendo – sonrió con cariño – Pronto dejaré a mi nieto a cargo, ya estoy entrando en esa edad en la que necesito más descansos
— Bueno, Minho seguro hará un gran trabajo – sonrió de manera amable
— Espero que sí, sino se las verá conmigo – bromeó – Ten, llévales estas manzanas a los cachorros – le tendió una gran canasta con la fruta mencionada
— Oh, muchas gracias, ellos adoran cuando se cortan en forma de conejitos – sonrió emocionado
— Espero que las disfruten, la cosecha de este año fue bastante buena, pudimos hacer los envíos a la manada de la ciudad y tenemos para cada familia aquí, incluso sobraron. Pienso hacer algo con ellas, antes de que se echen a perder, creo que las dejaré en conserva ¿qué te parece? – cuestionó con una sonrisa
— Me parece bien, así podemos hacer pasteles para el festival de invierno – asintió de acuerdo
— Entonces así será, si quieres aprender cómo hacer las conservas, puedes venir por la noche a mi cabaña – invitó
— Lo haré – aceptó – Sus conservas son las mejores
— Oh, me halagas solo porque quieres que te regale un frasco – bromeó la alfa, ese lindo omega era una persona tan linda, cualquiera estaría encantado con él
— Ups, me ha atrapado. De cualquier manera, iré a ayudarle esta noche – sonrió – Ahora debo ir con los niños
— Cuídate, Jiminnie – se despidió
Jimin continúo su camino, esta vez con una gran canasta llena de manzanas. La canasta era pesada, pero él no era débil, para nada. Como omega, muchos lo habían visto con pena porque, eso quería decir que era inferior. Sin embargo, su padre fue diferente. Su padre le enseñó a defenderse y su madre le enseñó que no por ser omega era más débil que los demás.
Así que ahí estaba, entrando a la escuela, siendo recibido por un montón de cachorros, algunos sin padres y otros con sus padres trabajando en algún lugar de la manada. Era triste cuando un cachorro quedaba huérfano, no era lo usual, pero pasaba de vez en cuando y eso le dolía a todos en la manada.