El bosque siempre había sido pacifico, casi mágico. Toda la manada de cambiaformas lobo del sur, estaba en completa armonía. Nada ni nadie podría cambiar eso ¿verdad?
Pero tal vez ciertos eventos no solo harán que se cuestione esa paz, sino también...
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Jimin y Yoongi estaban en el lago, ambos estaban apoyando a Yuri en el bautizo de su hijo Jinho. Taehyung estaba ahí también, por obvias razones, la ceremonia era sencilla, era un simple ritual en donde Taehyung murmuraba palabras que nadie entendía y luego dejaba caer un poco de lágrimas de luna sobre la cabeza del bebé.
Todo eso se hacía al amanecer, cuando la luna todavía estaba en el cielo pero en el horizonte se podía observar el sol comenzar a salir. El ritual de despedida a los fallecidos, por el contrario, se hacía en el atardecer cuando el sol casi se iba y la luna comenzaba a estar sola en el cielo.
Para Jimin era increíble estar en una ceremonia así, siempre le habían gustado, las de despedida eran tristes y todos lloraban. Pero las de bautizo eran especiales, porque los niños asimilaban su parte lobuna de esa manera, abrían sus ojitos mostrando el color de los ojos de su lobo interior e incluso sus balbuceos parecían pequeños aullidos a la diosa Lunare.
— Aquí, hemos terminado – anunció Taehyung dejando al bebé en brazos de su madre – La diosa Lunare iluminara tu vida y te dará el apoyo necesario, no será fácil pero los frutos serán los más dulces que podrás tener alguna vez – sonrió
— Gracias – agradeció Yuri mientras hacía una reverencia significativa – Y gracias Yoongi, Jimin, por ayudarme y apoyarme
— No hay de qué, es lo menos que podemos hacer por ti – sonrió Yoongi dándole confianza
— Pero ahora, deberías ir a dormir, porque hoy vamos a celebrar todos los nacimientos que se tenían previstos para este año – explicó Jimin con una gran sonrisa
— ¿Enserio? – cuestionó Taehyung emocionado y Yuri solo pudo verlos sorprendida
— Sí, todos en la manada están contentos porque, pese a todo, estamos todos aquí y Jinho, el último cachorro que debía nacer este año, está aquí y ha tenido su bautizo. Todos quieren celebrar – sonrió Jimin
— Está bien – asintió Yuri – Lo llevaré a descansar entonces
— Te acompaño – comentó Taehyung de pronto, no quería quedarse con aquellos dos, sería la tercera rueda y eso era incomodo
— Gracias, chamán – sonrió Yuri ante el ofrecimiento de Taehyung
— Nos vemos – se despidieron ambos dejando solamente a Yoongi y a Jimin en el lugar
Yoongi y Jimin simplemente se quedaron ahí parados, no querían irse porque eso significaba separarse, aunque por pocas horas, de cualquier manera no querían hacerlo. Pero tampoco podían quedarse ahí todo el tiempo, necesitaban descansar aunque sea un poco.
— Taehyung tuvo una visión – comentó Jimin de pronto