Nunca comprendí y sigo sin comprender cómo funciona el amor.
Aunque yo sé que he amado y que sigo amando.
El amor para mí es un espejismo. No es tangible ni visible. Al principio el sentimiento es confuso, inestable, porque no sabes cómo lidiar con un sentimiento tan poderoso, pero cuando te dejas llevar por el se vuelve paz, estabilidad, energía.
Y más que todo cuando dos personas totalmente diferentes, pertenecientes a dos mundos como el agua y el aceite, o eso creía, encuentran algo que tanto pelearon por no sentir.
Pensaron que el amor era peligroso, que los hacía vulnerables... humanos. Porque en eso tenían mucho en común aquellos dos amantes con miedo a arriesgarse.
Irónico, porque la palabra arriesgarse era su segundo nombre.
No les fue nada fácil y menos al descubrir tantas cosas poniendo en duda tus principios y todo lo que creías.
Y si, era peligroso que alguna pizca de relación se demostrara entre ellos. Podrían haber causado muchas más muertes de las que hubo.
Si, dije muertes.
Si estás tan confundido como yo lo estuve, quédate que esto se pone cada vez mejor.
———
"Extraño a mamá." Abrazo más fuerte a papá.
"Lo sé, fuocco."
Esa noche me quedé dormida en los brazos de mi papá Alessio Russo un hombre italiano adinerado que se mudó a America para estudiar. Ahí fue cuando conoció a mi mamá, el dice que se enamoró a prima vista, eso quiere decir primera vista.
Alessio es un papá ejemplar, divertido, cariñoso demasiado trabajador, tanto que aveces no nos vemos, pero aunque fuera todo eso... no era mi mamá.
La mujer más hermosa del planeta.
Una pelirroja ojos color café, que le agradezco a Dios por haber heredado sus rasgos.
Valeria, mi mamá, era luz en la vida de cualquier persona. Sonriente, positiva y sobre todo una mujer ambiciosa.
Algo que no mencioné es que antes que ella muriera papá y ella ya se habían separado. Nunca supe porque y tampoco pregunté. Papá intento mandarnos dinero muchas veces, y sé no era molestia para él, tiene de más.
Pero mi testaruda mamá se negaba. Decía que podía sola. No quería nada que ver con papá.
Cuando me tocaban las dos semanas con papá, siempre era un drama de que me cuidara y ella lloraba como si fuera la última vez que me iba a ver. Pero yo me iba feliz porque sabía que en todo ese tiempo lo único que me iba a preocupar es en no comer de más, y si eran festividades sabía que iríamos a Italia, il mio posto preferito, amo visitar a mi familia, aunque antes lo hacíamos con más frecuencia.
Mamá era ctriz y no cualquiera actriz, fue nominada a tres oscars. Aunque no ganó, llegó a casa de lo más feliz solo por haber sido nominada. Nunca se rindió en su sueños cuando nadie creía en ella. Me enseñó tantas cosas, pero la más importante fue siempre insistir persistir y nunca desistir.
———
"¡Me aceptaron en el instituto de tecnología!."
Salgo corriendo de mi cuarto con el uniforme del colegio a la cocina donde está Diana, la prometida de mi papá. Que ahora vive con nosotros. Es muy guay y si hace feliz a mi papá, a mi también.
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El Golden Era
RomanceLea nunca buscó amor, nunca tuvo parejas siempre se enfocó en sus sueño de ser diseñadora gráfica. Cuando obtuvo su trabajo soñado en el Golde Era no sabia que se iba a encontrar con un Eiden Salvatore, un empresario que se sospechaba que era más qu...