Lea.
Siento un dolor punzante en la cabeza. Ugh, pero que es ese dolor tan horrible.
Huele como a lavanda.
Espera, ese no es el olor de mi casa.
Abro los ojos de golpe.
Ese no es el techo de mi casa.
Joder Lea.
¿No te cuerdas de nada?
Miro hacia abajo y estoy en una cama gigante con solo una camisa negra de botones que huele a hombre.
Me siento en la cama.
Mala idea.
Me duele mover cada centímetro de mi cuerpo. Y el dolor de cabeza se intensifica, me agarro la cabeza con las dos manos cerrando los ojos. Cuando ya pasa un poco el dolor los vuelvo a abrir.
¿Estoy en un puto palacio o que?
¿Como terminé aquí?
Las alfombras me parecen conocidas.
Mi cabeza hace click.
No, no, no.
Es la mansión Salvatore, mierda.
¿Como carajos llegue aquí? Aunque puedo decir que dormí como un bebe.
———————
Horas atrás...Sudor, alcohol, música, baile... Eiden.
¿Eiden?
No.
Eso es todo lo que pasa por mi cabeza en este momento. Me encuero bailando con Abbey en medio de la pista. Bailamos juntas, solas eso no importa, puedo apostar que en este momento somos el foco de la discoteca. Pero lo que importa es que ella está sonriente y radiante. Parece no tiene ninguna preocupación, y me contenta, ella merece esto.
Paso las manos por mi cuerpo, agarro mi pelo, lo meneo en conjunto el vaivén.
Alguien se me acerca por atrás y sin voltearlo a ver le meneo las caderas.
Se que es Jonah.
El me agarra más fuerte de la cintura y yo cierro los ojos y me le pego más. Sentir la música, el bajo vibrar en tu pecho, tu cuerpo alineándose con las hondas del compás. Bailar es increíble, tenía muchísimo tiempo si hacerlo.
Andy llega desde atrás dándole un beso en el cachete a Abbey y le dice algo al oído.
Ella me mira y se me acerca.
"Deberíamos irnos, el local va a cerrar como en una hora."
Yo asiento, la verdad ya estoy cansada.
Quiero irme a casa.
Deje de beber hace más de una hora, me encuentro en mis cinco sentidos.
"Si quieres podemos ir a mi casa." Me dice Jonah.
Le sonrio.
"Estoy cansada, me iré con Abbey." Le digo.
Hace puchero.
"Anda, o al menos quédate un rato más y yo te llevo a tu casa." Levanta la mano en forma de juramento. "Lo prometo."
Pienso. Un rato más no estaría mal, además no lo volveré a ver. Me contó que se mudará a Seattle en unos días.
Además, hoy es viernes y no trabajamos mañana.
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El Golden Era
RomanceLea nunca buscó amor, nunca tuvo parejas siempre se enfocó en sus sueño de ser diseñadora gráfica. Cuando obtuvo su trabajo soñado en el Golde Era no sabia que se iba a encontrar con un Eiden Salvatore, un empresario que se sospechaba que era más qu...