Maestro Y Discipulo Parte N°8

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Perdón por las faltas de ortografía.


—Disculpe ¿Han habido algunas desapariciones en éste pueblo últimamente?.— Una voz masculina un poco grave pero calmada preguntó a un señor que caminaba.

Suma al instante se tensó, dirigió su mirada y logro ver a un chico un poco más alto que ella, cabello color melocotón junto a una cicatriz en su mejilla derecha.

Al lado del chico se encontraba otro cazador, era un poco más alto que el otro chico, tenia una gran sonrisa y su cabello era amarillo con las puntas de color rojo.

Sin ser vista se escondió, Giyuu le advirtió de que esto podría pasar.

Se quedo escuchando la conversación y luego iría a buscar a Giyuu para advertirle de lo que estaba sucediendo.

—Hace dos días un chico desapareció misteriosamente, algunos dijeron que se había ido del pueblo, otros que fue secuestrado. Esto nos puso en alerta y nos cuidamos más a la hora de salir de noche.— Expresó el señor mientras que miraba a ambos jóvenes.

—Entendemos, si llega a aparecer más desapariciones por favor no dude en decirnos.— Esta vez el que hablo fue el chico de cabello amarillo con una voz enérgica.

—Debería irme ahora y encontrar a Giyuu lo antes posible.— Pensó mientras que saltaba hacía el techo de una casa y comenzaba a buscar al pelinegro.

—Que extraño...

—¿Que tienes Rengoku-San?.— Pregunto mientras que miraba fijamente a su compañero.

—Jure sentir que alguien nos observaba.— Comento en un tono de voz un poco serio.

—Al parecer no estamos solos entonces...— Sabito se puso serio mientras que miraba a la gente.

—En fin, busquemos algún lugar para poder dormir.— Mencionó Rengoku felizmente mientras que empezaba a caminar siendo seguido por Sabito.

___

Giyuu estaba caminando mientras que escuchaba las conversaciones de la gente a su alrededor, no escuchaba nada interesante, esto lo hacía ver más aburrido.

De repente sintió cómo alguien le tocaba el hombro, se tenso por esa acción, no le gustaba mucho el contacto físico.

Miro a la persona que le había tocado el hombro y resulto ser un chico de cabello amarillo con puntas rojas, al ver cómo iba vestido se exaltó por dentro mientras que por fuera estaba calmado.

—Hola! ¿De casualidad no as sabido sobre desapariciones en este pueblo?.— Enérgicamente habló, eso lo asustó un poco porque en pocas palabras el chico había gritado frente a el.

—Um.. No, ayer vine a este pueblo a quedarme hasta mañana, así que no se nada sobre desapariciones.— Calmadamente mencionó éso, estaba comenzando a ponerse nervioso.

—Esta bien, una última cosa, ¿Sabe al menos dónde hay una posada?.

—Por esta calle, sigue unas tres cuadras y al final doblas hacía la derecha.— Con su voz tranquila dijo esas palabras, en todo momento trato de que el cazador no lo viera del todo, solo había girado un poco su cabeza para poder ver al sujeto el cual le había tocado el hombro.

Vio cómo el chico dió un asentimiento en señal de gratitud y se marchaba del lugar.

Suspiro de alivio una vez que ya no logro verlo, tendría que avisarle a Suma que se irían hoy mismo de ese pueblo.

Camino nuevamente escuchando las conversaciones de la gente mientras qué veía como el cielo seguía nublado, parecía que empezaría a llover en poco tiempo.

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