Perdón por las faltas de ortografía.
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—Giyuu, feliz cumpleaños.— Una pelinegra de ojos azules le dió un fuerte abrazo al que era su compañero y amigo, Giyuu por otra parte escondió su cabeza entre los ya grandes pechos de Suma en un intento de esconder su vergüenza. Era más que obvió que esa acción le hizo tener más vergüenza de la que ya tenía.
Se separó del abrazo de Suma y giró su cabeza hacía otro lado para que ella no viera su pequeño sonrojo por la acción que hizo momentos atrás.
—Gracias Suma.— Murmuró nervioso, la pelinegra solo lo vió intentando esconder su sonrojo, a decir verdad eso le pareció bastante lindo, Giyuu era muy lindo a su manera y eso le gustaba.
—Vallamos a un restaurante, yo pagaré la comida ya que es tu cumpleaños.— Exclamó felíz arrastrando a un pobre Tomioka por el suelo.
Una vez llegaron al lugar, fueron a sentarse en una mesa un tanto alejada de las demás, al instante llego un mesero mientras que le preguntaban que iban a querer.
—Un daikon de salmón y rabano por favor.— Pidió Giyuu, su tono frío siempre pesente.
—Yo quiero lo mismo.— Suma mencionó con felicidad.
—Bien, en unos minutos les traeremos sus ordenes.— El mesero fue en dirección a la cocina para que el cheff comenzara a preparar la orden.
—Dieciséis años, si que as crecido Giyuu.— Hablo Suma burlona mirando a Giyuu el cual la vió con una expresión rara.
—Tsk, no hablemos mucho, tu ya tienes diecisiete años.— Replicó molesto.
Suma lo vió con una ceja temblando.
—Aquí tienen su pedido.— La voz del mesero los hizo calmar un poco, recibieron la comida y se dispusieron a comer con tranquilidad.
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—Bien Suma, tendremos que dividirnos otra vez para así cubrir nuestro territorio.— Giyuu le mencionó a una Suma la cual lo miraba seriamente.
—Ya sabes, no dejes que ningún cazador de demonios te descubra. Buena suerte.— El pelinegro desapareció en un borrón de velocidad, Suma imito su acción corriendo hacia el pueblo más cercano para vigilarlo.
Tomioka estaba corriendo, el pueblo que tenía que proteger quedaba un poco lejos, sinceramente esperaba que hubiera algún demonio ya que hacía tiempo que no mataba a alguno.
Algo que consternaba a Giyuu era que nunca más pudo hacer activar las cuchillas que tenía su larga katana desdé esa vez luchando contra la ex-luna inferior, el recordaba cómo los ojos de la katana se habían abierto y en ese instante las cuchillas habían aparecido.
Trato de todas las formas posibles en hacer abrir los ojos de la katana y así poder intentar entrenar con las tres cuchillas que tenía el arma, pero todo fue en vano. Cuando su sensei vuelva le preguntaría al respecto sobre esa "habilidad" de la katana.
No supo la noción del tiempo cuando llego al pueblo encomendado para proteger, daría un pequeño patrullaje y luego buscaría otro pueblo.
Era invierno, por lo que la nieve era presente en ese lugar, a decir verdad le gustaba mucho la nieve, después de todo el vivía en un pueblo dónde nevaba la mayor parte del año.
Se puso en alerta mientras que procedia a buscar algun demonio por las calles del silencioso pueblo, corría sin hacer ningún ruido por los tejados de las casas, era un pueblo bastante bonito para su propio gusto.
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Maestro y Discipulo
FanfictionGiyuu Tomioka, un chico el cual lo perdió todo desde muy jóven. Solo el destino sabrá qué es lo que le espera junto a un maestro algo inusual
