Perdón por las faltas de ortografía.
— ¿Dónde estoy?. — Un pelinegro pregunto mientras que comenzaba a ver a su alrededor.
— Esto... Parece ser el templó de hace rato. — Penso viendo cómo se encontraba en una habitación.
— Ya despertaste. — Una voz femenina se escucho al lado de Giyuu.
— Suma... Te agradezco que me salvarás hace rato. — Dio una mirada de agradecimiento, aunque no fue notada debido a su expresión fría.
— No fue nada, gracias a ti por matar a esa demonio. — Dando una sonrisa vio a Giyuu.
— ¿Cómo terminaste aquí?. — Soltó la pregunta que tanto quería hacer.
— Bueno... Encontré este templo hace cinco días, parecía que no había nadie a excepción de varios cadáveres y huesos junto el olor a descomposición. Entre a una habitación pero ese fue el peor error que pude haber hecho, esa demonio tenía capturado a seis personas mientras se estaba comiendo a una delante de ellos. — Tenía la mirada triste, pero siguió contando. — Cuando me vio a mí, rápidamente fue a atacarme, me golpeó en la cabeza y me desmayé, al abrir mis ojos me encontraba amarrada y con una cinta en mi boca al igual que los otros. Mediante pasaban los días, los iba comiendo uno por uno, ella estaba por devorarme pero apareciste tu. — Hablo mirando agradecida al pelinegro.
—...Me hubiera gustado haber venido antes. — Con su voz fría hablo, Suma lo vió por unos segundos.
— No cambiaste nada. — Dijo sonriendo al chico.
— ¿De que hablas?. — Pregunto.
— Sigues siendo ese frío e inexpresivo chico que me salvo hacé dos años. — Su voz alegre se hizo presenté.
— Bueno... Tu cambiaste un poco. — Mencionó, Suma había crecido y al parecer se desarrollaba muy rápido.
— Bueno ya, cambiando de tema. ¿Qué te parece si viajamos juntos?. — Junto sus manos mientras que daba una hermosa sonrisa.
Giyuu lo pensó, no sabía que decir la verdad, no sabía como haría cuando su maestro lo llamé, faltaban un par de años para volver a verlo, pero aún así no sabría que inventar.
— Um... Está bien. — Suma salto de la felicidad al escuchar eso, parecía una niña pequeña en vez de una adolescente. — Pero.. Te entrenare para que puedas defenderte. — Al instante Suma se cayó, no le gustaba entrenar.
— Ya qué. — Suspiró derrotada. Después de eso fueron a la antigua cueva en dónde Giyuu vivía antes de irse con su maestro al pueblo fantasma.
Al llegar vieron cómo había una gran roca tapando la entrada.
— Dejame esto a mí. — Respiró ondo haciendo que sus pulmones se llenen de aire, saco su katana y dando un fuerte tajo de arriba hacía abajo partio la roca a la mitad.
Suma lo vio sorprendida, algo que parecía imposible de hacer Giyuu lo había hecho cómo si no fuera nada nuevo para el. — Eso fue asombroso. — Comento entusiasmada mientras que miraba a Giyuu con estrellitas a su alrededor.
— Tu también lo harás. — Suma palideció al escuchar las palabras de Giyuu.
Ambos entraron a la cueva y vieron cómo habían dos katanas nichirin, junto a algo de ropa que estaba doblada pero con algo de polvo.
— Ponte algo de eso, elije la prenda que más te guste. — Fríamente habló mientras que salía fuera de la cueva para darle privacidad a la chica.
Suma vió las ropas, en su mayoría eran kimonos que llegaban hasta los muslos, habían pantalones negros cómo los que Giyuu usaba junto a las tipicas sandalias de cazador.
ESTÁS LEYENDO
Maestro y Discipulo
Fiksi PenggemarGiyuu Tomioka, un chico el cual lo perdió todo desde muy jóven. Solo el destino sabrá qué es lo que le espera junto a un maestro algo inusual
