Maestro Y Discipulo Parte N°12

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Perdón por las faltas de ortografía.

—Muy bien, logre vender todo el carbón que tenía.— Un pelirojo estaba subiendo una montaña mientras que caminaba hacia su hogar, llevaba un haori verde con cuadros negros y su cabello sujetado en una pequeña coleta, lo más extraño era la cicatriz que tenía en el lado izquierdo de su frente.

—¿Pero que?.— Se detuvo al sentir un olor en el aire, un olor metálico inundó su increíble olfato, al instante reconoció ese olor, el olor a la sangre.

—Ese olor esta muy cerca de mi casa!.— Pensó exaltado, con rapidez empezo a correr, logro divisar la entrada de su hogar, la puerta estaba abierta mientras que dos siluetas estaban en el suelo cubiertos de sangre.

—¡Nezuko, Rokuta!.— Sangre manchaba ambos cuerpos, dentro de la pequeña casa se podía sentir el holor a sangre aún más intenso junto a un leve olor a la carne en descomposición.

—¿Kaa-san?.— Pregunto el chico mientras que miraba con horror los cuerpos mutilados, sus hermanos menores estaban completamente destripados junto a varios charcos de sangre inundando la casa, su madre se encontraba en el centro, su garganta cortada y su estómago abierto dejando una vista bastante desagradable para el mayor de los Kamado.

Se acerco a Nezuko, notando que era la menos herida, toco su cuello en busca de pulso y dió un suspiro de alivió al sentir los débiles latidos de su hermana.

La cargo en su espalda dispuesto a llevarla montaña abajo en busca de alguien que pueda atender sus heridas, la fría nieve le hacía que se le dificultara levemente a la hora de respirar, caminó durante un tiempo hasta que comenzo a escuchar unos pequeños quejidos y gruñidos por parte de su hermana. De pronto, Nezuko comenzo a moverse bruscamente mientras que gruñía con más fuerza, en un descuido piso mal una parte del suelo provocando que cayesen ambos por un pequeño acantilado.

Gracias a la nieve amortiguó su caída, rápidamente comenzo a buscar con la mirada a su hermana, su vista estaba borrosa hasta que finalmente la vio, frente a un árbol con la cabeza gacha. Corrió hasta llegar a dónde estaba, la tomó de los hombros para poder hacerla reaccionar, pero vio cómo Nezuko levanto su cabeza dejando ver las venas resaltadas en su rostro, sus colmillos habían crecido y sus ojos cambiaron de color a un rosado con la pupila rasgada.

—¿Nezuko?.— Preguntó Tanjiro observando el estado en el que se encontraba su hermana, de un rápido movimiento se había tirado sobre el con intenciones de devorarlo, el chico por otro lado evito la mordida de la pelinegra al colocarle el mango del acha que llevaba consigo en la boca de su hermana. —Por favor Nezuko, reacciona.— Las lagrimas comenzaron a caer de sus ojos, la recien convertida en demonio abrió sus ojos por la sorpresa y pronto sus lágrimas comenzaron a salir también de sus orbes rosados.

Tanjiro sujeto de la garganta a Nezuko mientras que la quitaba de esa posición en la que estaban, al instante un fuerte corte se hizo presente, cortandole el cabello a Tanjiro. El corte fue tan fuerte que se levanto una cortina de nieve, ambos hermanos salieron rodando, choncando contra un gran árbol para poder detenerse.

—Eso estuvo cerca.. ¿Que?, ¿Una katana?, ¿Quién es este sujeto?— Pensó el mayor de los Kamado viendo a la persona que tenía delante de el.

—¿Por qué la proteges?.

—Porque es mi hermana! Oh, Nezuko detente.

El hombre se lanzo hacía el y su hermana, al darse cuenta se agacho mientras que evitaba que ese sujeto le hiciera algo a Nezuko.

Pero cuando termino de agacharse, sintió cómo Nezuko no estaba, rapidamente comenzó a buscarla con la mirada, a lo lejos se escuchaban unos gruñidos, dirigió su vista hacía donde escucho los gruñidos y ahí la vio, siendo sujetada por ambas manos de el que parecía ser un cazador.

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