En su camino al altar Lucerys había pensado en todas las posibles muertes que Aemond le daría en la noche de bodas. Todos esos años había tratado de tranquilizarse, su madre también lo había intentado, pero todo se reducía al miedo que ahora sentía...
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Hola! Capítulo 3! Disculpen la demora, pero me encontré muy enferma este ultimo mes que no podía ni estar sentada en el computador más de quince minutos... muchos perdones y espero que les guste el cap :D
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Cada mañana Alys, su doncella, entraba a primera hora avisando que la reina llegaba, le ayudaba con la cama echa y abría una nueva página en aquel libro que la reina tanto adoraba. Alys explicaba lo básico y luego acomodaba su ropa. Para cuando la reina estaba dentro de la habitación, Lucerys saludaba con cordialidad mirando la paja seca que la reina traía consigo.
Sí, paja. La reina recientemente había sido aconsejada de un nuevo método para saber si se encontraba en cinta. La paja de trigo seca se volvería verde si alguien con un bebé dentro orinaba ahí. Lucerys al principio era renuente de orinar frente a la reina, pero últimamente adquirió el gusto por ver la cara de frustración de la mujer al mirar que la paja seguía blanca y seca a la mañana siguiente.
Ella, aunque frustrada nunca se quejó y nunca lo culpó, solo decía "la próxima tendremos más suerte". Mientras que Lucerys no podía asegurar que hubiera una "próxima". La reina esperanzada e ignorante de la situación había mentido diciendo que la habitación de Lucerys aún no estaba lista para que pudiera compartir el lecho con su hijo por más tiempo, tiempo que se le acababa, puesto que Sir Loreon había avisado que su habitación había estado lista desde hacía diez lunas.
Sin embargo, todos los esfuerzos eran en vano, puesto que desde la boda, hacía un mes, Aemond no dormía en la habitación, mucho menos cumplía con su responsabilidad de crear herederos, al menos no con él. La primera vez había sido la última vez y después de eso no hubo nada, ni siquiera un buenos días en el desayuno donde siempre terminaban encontrándose. Solo los dioses sabían dónde se encontraba aquellas noches y que era lo que hacía.
Lucerys sentía demasiada vergüenza al admitir que aquello le molestaba. ¿Por qué su alfa prefería ir a desperdiciar su semilla por ahí que volver a acostarse con él? El omega sabía que no sentía amor por él, lo entendía perfectamente... Pero estaban en esa situación porque fue Aemond quien aceptó el matrimonio ¿Para qué demonios se casó con él sí actuaría como si siguiese soltero? ¿Acaso era esa su venganza, desperdiciar su juventud y belleza de esa manera Quizás sí,