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-¡TE DIJE HOY! NO ME VENGAS CON ESA MIERDA- 7:30 de la mañana y los gritos de Nakunta ya resonaban por todo el lugar, aunque a decir verdad, Kim comenzaba a acostumbrarse a ello, no había día en que el moreno no le guitarra a quien sea que fuese su víctima al otro lado de la línea.

Hoy, especialmente, Kim había despertado con un dolor de cabeza insoportable, pero a pesar de eso, tenía que mantener su rol de "esposa" bonita para pasar desapercibido, por lo que decidió cocinar algunos hotcakes.

Giró la cabeza y vio un irritado Nakunta entrar a la cocina y sentarse a la mesa, dejando escapar un bufido de frustración mientras tomaba su cabeza con ambas manos, parece que no solo una persona sufre dolores de cabeza el día de hoy. Tomó un plato con una montaña enorme de hotcakes y lo colocó frente a su "héroe".

-¿Mal día? -se sentó frente a él, con dos tazas de café humeante

-Problemas en el trabajo, solo eso -tomo un hotcakes y lo mordió con fuerza, como si quisiera asesinarlo

-Eso es solamente un panqueque, no vas a hacer más que lastimar tus dientes si sigues así- dijo conteniendo una risa por la infantil acción del menor.

-Cállate, ¿quieres? no estoy de humor para soportar tus bromas

-Er...entonces ¿hay algo en lo que pueda ayudar? No quiero quedarme solamente encerrado, necesito salir y tomar aire fresco

-No lo creo- respondió aun sin verlo

-Puedo ser útil, de verdad se hacer de todo.

-Nada, gracias. -tomo de su café, respondiendo de forma indiferente

-Vamos, al menos a barrer tu oficina. Te prom...

-¿Por qué haces esto? ¡Cállate! -con dos dedos masajeo sus sienés, tratando de alejar la migraña que se avecinaba.

-Lo siento -sintió como se hacía pequeño en su lugar, nunca nadie le había gritado de esa forma.

-Yo...me voy -se levanto de la mesa- quizá llegue tarde, si quieres salir aquí está la llave -coloco una tarjeta en la mesa.- lo que sea que te pase ya no será mi responsabilidad

-¿Y cómo entrarás tú? -tomó el pedazo de plástico y lo guardó en el pantalón que se había robado esa mañana.

-Ingresando la contraseña -tomó todo el café de su taza- nos vemos

-cuídate - se despidió casi en un susurro

Justo después se escuchó la puerta cerrarse. Kim se levantó de su asiento y fue hasta el living donde comenzó a lanzar y golpear cada uno de los cojines del sofá, que claramente tendría que levantar mas tarde. 

Nadie me grita! ¡Maldito hijo de puta! ¡juro que terminaré contigo!











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Hate me || JeffTaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora