~ Narra Star ~
Después de oír aquello me quedó claro que no podía huir, la mejor opción era quedarme con él, pero no podía evitar sentirme mal, había mentido a Marco y además tenido sexo con mi ex.
– ¿Starship? –Tom me sacó de mis pensamientos.
– T-Te odio –le dije sin contenerme.
No podía más, no estaba lista para ser madre, aún era muy joven. Quise darle un puñetazo para soltar tanta frustración pero él me detuvo, haciéndome retroceder hasta quedar sentada en su cama. Sus ojos se volvieron rojos y de su boca salía humo, pero aún así no dijo una palabra.
– ¡Si me quieres borra la grabación y déjame ser feliz! –exigí.
Supe que me había pasado cuando me lanzó a la cama y desgarró mi ropa, haciéndome pequeños rasguños en el proceso.
– Espera, ¡¡no, no, no, Tom!! –le miré con miedo, pero mis súplicas fueron ignoradas.
~ Narra Tom ~
Lo último que recuerdo perder el control otra vez, después de aquello lo primero que vi fue a mi querida Estrella cubriéndose con mi sábana.
– Marco…ayúdame…por favor… –balbuceaba entre llanto.
– A él le importa más Jackie –solté con celos.
No podía aguantar que Star pensara en él.
– Además no te servirá de nada que se entere, puedo matarle ¿recuerdas? –la destapé su rostro.
Star mi miró con miedo de que cumpliera mis amenazas y dejó de mencionar al humano, para levantarse e ir al baño, cerrando la puerta detrás de sí.
~ Narra Star ~
Dejé caer al suelo la sábana. Temía lo peor pero en vez de eso, mi cuerpo no tenía ningún moretón importante, tan solo tenía el semen del demonio tanto dentro como fuera del cuerpo.
– ¿Qué voy hacer? –pensé para mis adentros, apoyando mi espalda contra la puerta.
– Estrella sal de ahí por favor –escuché la voz de Tom más suave de lo normal.
– ¡Déjame! –le grité furiosa.
Escuché como Tom salía del cuarto y cuando hubo silencio salí, solo para encontrarle enfrente mía con un plato de comida caliente en sus manos.
– Necesitas comer algo –se acercó para dármelo pero yo retrocedí.
– Aléjate.
– No hasta que comas algo y te examine –dijo más calmado.
Aún molesta acepté y me acerqué para coger el plato. Al verle recordé algo, la primera vez que probé ese alimento sentí una explosión de sabores frescos y sabrosos, algo curioso porque estaba caliente. Tom esperó pacientemente a que terminase de comer y para evitar que se acercase le dejé verme, la sábana cayó al suelo.
– Espero que estés satisfecho –pensé cabizbaja, apretando mis puños.
Si iba a vivir aquí debía sobrevivir y lo primero era tenerle calmado, pero ahora lo único que quería era alejarme de él. Tom entró al baño y volvió con un ungüento color verdoso.
– ¿Qué vas hacer? –retrocedí, aún tenía miedo por lo que acababa de suceder.
– Curarte.
Extendió el ungüento por todo mi cuerpo, guiando mis manos para que me metiera los dedos en mis zonas más delicadas.
– Ahora sí que tengo posibilidades –dije en susurro, derrumbándome mentalmente.
– Si, pero igual depende más de cómo actúan tus hormonas.
– ¿A qué te refieres? –le miré confundida.
– Si tu cuerpo no está listo para engendrar vida simplemente no empezará.
Al menos esa información me calmó un poco, además Tom no se había separado de mí y aunque me ponía un poco nerviosa, podía entenderlo, después de todo quien llevaba dentro era su hijo. La última vez que lo hice con Marco fue hace tres meses y no había forma de que su semen siguiera en mi cuerpo, el único que todavía se mantenía ahí era el demoníaco.
– ¿Podrías dejarme sola?
Tom me miró unos segundos como si pensara en cumplir o no mi petición.
– ¿Tom? –insistí débilmente.
– Volveré en un rato, –se apartó de mí– antes de las 8 –miró la hora en su móvil.
Cerró con llave su armario y el baño antes de irse, y cuando paso por al lado de mi varita dijo:
– No llames a nadie –ordenó, dejándola en la cama, más cerca de mí.
– Vale – tartamudee.
En cuanto se fue cogí mi varita, que se transformó en móvil y busqué en mis contactos a alguien que pudiera ayudarme.
– *No llames a nadie* –recordé su advertencia antes de pulsar en el botón de llamar, desistiendo en mi intento.
El teléfono sonó cuando estaba a punto de volverle varita, era Marco y seguramente preocupado por mí. Dudé en cogerlo, Tom había sido muy claro con su advertencia. Un mensaje de Marco me llegó.
WhatsApp de Marco
M: ¿Cómo te encuentras? ✓✓
M: ¿Star ocurre algo? ✓✓
No quería preocuparle pero tampoco tenía el valor de mentirle. Simplemente quería desaparecer y me puse a llorar mientras los mensajes de Marco no dejaban de llegarme. Tenía tanta ira dentro que empecé a pegar golpes a la cama, imaginando que era mi ex, hasta romperla, cuando me calmé un poco seguí rompiendo todo lo que encontraba, no sabía por qué pero eso me ayudaba a desquitarme. Intenté forzar con magia la cerradura del armario y baño, sin éxito, Tom había puesto un hechizo demasiado poderoso, uno que solo él sabía deshacer.
~ Narra Tom ~
Cuando volví encontré casi todo destruido y a Star llorando.
– ¿Estás mejor? –me la acerqué por detrás.
– ¡Quiero salir! –intentó atacarme con la varita, pero simplemente se la quité de las manos.
– Ya es hora de las normas. –agarré su brazo, con mi mano libre, un poco molesto y esperé a que estuviera más calmada– No rompas mis cosas sin importar qué, cuando salgamos no te alejes de mí, y la más importante, no comas nada a menos que te lo dé yo.
Star tragó con nerviosismo pero accedió a obedecer sin objeciones, ya que el inframundo era mi hogar, y ahora también el suyo hasta nuevo aviso.
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El chantaje
FanfictionStar tenía grabaciones suyas que no quería que nadie supiera pero al caer en manos de su ex-novio Tom este las aprovecha para chantajearla.
