8. Leyendas Quileute, Mosqueteros y Cruzadas.

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Cuando Percy, Annabeth y Nico llegaron a casa no se esperaban encontrar a un aparentemente molesto Grover sentado en el sofá con los brazos cruzados frente a una hoja celeste doblada.

-Hey hermano, por que esa cara?- pregunto el salvador del Olimpo.

-Léanlo- señalo la hoja.

Annabeth se acerco con rapidez tomando la nota, con Nico a su derecha y Percy a su izquierda abrió la hoja para ver su contenido.

'Hubo una emergencia con Zeus, nos tuvimos que ir, volveremos cuando resolvamos esto.
Con cariño J y D.'

La impecable y prolija caligrafía le pertenecía a la campeona sin dudas, la nota fue arrugada con fuerza entre las manos de la rubia hija de Atenea y luego lanzada con rabia contenida al piso donde se incendio hasta desintegrarse por completo.

-La nota no tenía culpa de nada- soltó Percy luego de verla arder, aunque no fue por causa de la ojigris.

-La detesto, sigue con los mismos hábitos de siempre- hablo molesta y con el ceño fruncido.

-Espera, ¿no se supone que ningún Dios sabe donde están?- cuestiono el hijo de Hades.

-Así es o era, sabíamos que no podía durar mucho- dijo el sátiro presionando el puente de su nariz- debemos irnos cuanto antes.

En ese preciso momento una llamarada se hizo presente, en ella se veía perfectamente al Dios del inframundo quien observa con seriedad a cada uno de los presentes.

-No es necesario que vayan a ningún lado- se escucho la voz de Hades a través de las llamas- serán convocados cuando sea necesario, por ahora solo disfruten su momentánea libertad.

-Padre, ¿Donde está Mina?

-Nico hijo mío, no debes preocuparte por tu hermana, es más que capaz de cuidarse sola- dijo con tranquilidad- volverá cuando deba volver, hasta entonces no quiero molestias.

Ante el tono de advertencia los tres asintieron con un ligero sentimiento de temor, conocían el temperamento explosivo de Hades era como una bomba de tiempo, la calma que solía tener se perturba con facilidad y su lado más peligroso salía a flote.

-Como si yo buscará problemas- rodo los ojos el italiano.

-Vendrás al castillo por un par de días, Hazel esta aquí- esa no era una pregunta y su hijo lo sabía.

-Iré en unas horas- con un ligero asentimiento Hades se esfumó.

-Supongo que solo seremos nosotros tres como en los viejos tiempos- trato de animar el hijo de Poseidon.

-Debemos ir a la fogata de la manada esta noche- recordó el guardián.

-No se preocupen estoy seguro de que volverán enteros- palmeo el hombro de la rubia- ya los conocen, no es su primera cruzada.

-No me gusta cuando deja una simple nota- bufo sin dejar ir el tema- que le cuesta avisar en persona.

-Debió ser urgente, no puede rechazar una orden- dijo recordando las veces en las que su hermana solía desaparecer por acatar las peticiones más extrañas y exagerada de los Dioses.

-Se que tiene una responsabilidad mayor a la nuestra pero no deja de ser molesto- se dejó caer junto al sátiro en el sofá- ahora Jason también hace lo mismo.

-Mi hermana no lo hace con mala intención, es su manera de ser y no puede cambiar de un día para otro- defendió el pelinegro- ya sabes, D es alguien de resultados.

Semidioses En Forks Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora