C I N C O

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Seokjin se despertó más descansado de lo que podía recordar haber estado en mucho tiempo. Largas noches y operaciones de vigilancia se habían llevado sus horas de dormir. Al menos, este caso podría ser la clave para recuperar sueño. Parpadeó cuando se encontró con unos ojos ámbar mirándolo. Chimmy ronroneó desde el pecho de Seokjin.

—Joder Chimmy no tienes que ponerte tan cerca.

—Si tiene, yo tengo el resto de la cama. —Grandes manos alzaron al gato y lo tiraron gentilmente de la cama antes de atraer a Seokjin a un caliente abrazo.

Con cuidado se desenganchó del tierno abrazo de Namjoon.

—Tengo que usar el baño. —Masculló saliendo de la cama y caminando casualmente hacía el baño en lugar de correr como quería. Seokjin tuvo cuidado de no dejar que sus ojos vagaran al duro cuerpo tentador que sabía que estaba esperándolo entre las sábanas. No podía permitirse acostumbrarse a despertar en los brazos de un amante. Esto solo era temporal. Ausentemente, Seokjin se restregó su pecho.

—¿Estás bien, bebé? —La profunda voz de Namjoon lo siguió.

—Sí. Vuelvo en un minuto. —El ruido de su estómago le dio una idea. Se lavó los dientes y alivió su vejiga antes de volver al dormitorio y coger sus jeans del suelo.

—¿No vuelves a la cama?

—Nah, estoy hambriento. Haré algo de desayuno.

Silencio.

Seokjin se atrevió a mirar la cama. Tragó.

—Vuelve y sírveme en la cama. —Ronroneó Namjoon.

Seokjin se apartó de su fijación y miró el rostro del Dom. Namjoon tenía una sonrisa cuestionadora. Probablemente se preguntaba que coño iba mal con él.

—Claro que puedo hacer eso.

Seokjin dejó la habitación tan rápido como pudo.

Chimmy lo siguió moviéndose entre sus pies mientras caminaba causando que se tambaleara.

—Mierda, Chimmy. —Seokjin lo cogió y lo colocó delante del juego de cuencos de comida plateados que Namjoon había dejado—. Debería haber pensado en traer tus cosas. No te acostumbres a la gran vida. Volverás al polvo dentro de poco.

Chimmy ronroneó en agradecimiento mientras Seokjin con cuidado llenaba los cuencos con comida y agua antes de volver a los aspectos humanos de comer.

Abriendo la nevera, Seokjin se expuso a un montón de envases y platos de comida para llevar.

—¿Nadie se ocupa de ti? —Se preguntó Seokjin. No era exactamente un chef de cinco estrellas pero su madre se aseguró que sabía como cocinar comida. Enterrado al final había un cartón de huevos, un paquete de queso y bolsa de papel marrón con algunas setas que no se veían demasiado mal. Un trozo de pan estaba en el armario y se veía lo bastante bien para tostarlo. Silbando, Seokjin hizo dos tortillas, tostó pan, e hizo algo de café en la buena cafetera de Namjoon. Acabó la comida y puso un poco de zumo de naranja en unos vasos que probablemente eran de cristal. Agarrando una bandeja de la noche anterior, Seokjin la vació y la usó para llevar la comida.

扭曲的金 [ NamJin ]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora