D O S

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Seokjin se detuvo y recogió sus camisetas de camino a fuera, ignorando los suspiros decepcionados de los trabajadores cuando cubrió su pecho.

Jungkook rió mientras caminaba hacia la camioneta de Seokjin. — Namjoon te deseaba mucho. No creo haberlo visto antes babear por un tío. Es tan caliente. Todos los subs suplican por su atención. Y quiero decir suplicar.

—¿Alguna vez has jugado con él? —La idea de Jungkook haciendo ese tipo de escenas que había mencionado en el pasado con Namjoon hacía que a Seokjin se le revolviera el estómago.

Jungkook sacudió la cabeza. —No soy su tipo. A diferencia de ti, que parece ser a quien esta buscando exactamente.

La cabeza de Seokjin se alzó por el tono gracioso y algo celoso de Jungkook.

—Déjalo Jungkook. No es mi tipo. —Seokjin montó en su camioneta lo bastante enfadado para dejar que su amigo borracho subiera solo.

—Cierto, porque los hombres sexy en cuero no son el tipo de ningún hombre gay. —Jungkook siguió después de colocarse en el asiento del pasajero y darle a Seokjin una sonrisa triunfante.

Seokjin rió. —Vale, es mi tipo pero no estoy dentro de esa mierda.

Jungkook estaba callado. —No deberías rechazarlo si no lo has probado. —Dijo tranquilamente.

Seokjin apretó la mano de su amigo. —No estoy criticando pero ese tipo de cosas no son para mí. Pero podemos estar de acuerdo en que Kim Namjoon es caliente. —Le dio a su amigo una sonrisa mientras encendía la camioneta.

Jungkook rió.

Unos minutos después estaban en el aparcamiento de la casa adosada de Jungkook. Seokjin frunció el ceño cuando vio luces en las ventanas. —¿Sehun ya no tiene las llaves, verdad?

—Sí. Se fue ayer. No tuve la oportunidad de pedírselas.

—Voy a entrar contigo. —Dijo Seokjin, apagando el motor. Había planeado hacerlo de todas formas porque Jungkook estaba definitivamente borracho. Rodeando un brazo alrededor de la cintura de Jungkook ayudó a su borracho amigo a subir los escalones. Intentando abrir la puerta, vio que estaba cerrada con llave.

—¿Tienes tus llaves?

—Sí. —Jungkook se levantó temblorosamente mientras sacó las llaves de su bolsillo. Después del tercer intento consiguió meter la llave en la cerradura, Seokjin abrió deseando tener su arma con él. No había nada que le gustase más, que disparar al bastardo que le rompió el corazón a su amigo.

—Hey bebé. —Dijo Sehun entrando en la sala. El hombre de cabello negro era alto y ancho y tenía una sonrisa preparada que a Seokjin nunca le gustó. Había algo en Sehun que siempre activaba sus instintos de poli.

扭曲的金 [ NamJin ]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora