Capitulo 51

84 9 1
                                        

– ¿Samuel?

– ¿Esperabas a alguien más?

– ¿Cómo me encontraste?

– El rastreador en tu teléfono.

– ¿Qué haces aquí?

– Tú me ayudaste cuando yo había huído, creo que me toca a mí.

– No tienes que hacer esto.

– Carla, tal vez yo no te entienda por completo ni sea idéntico a tí y es eso lo que me gusta de tí. Todos pueden abandonarte pero yo no soy todos, tal vez tú a mí ya no me quieras o tal vez nunca me quisiste, pero que importa si tú no me quieres yo te amo y me basta para sentir que debo asegurarme que estás bien.

– ¡Ay, Samuel! Jamás vuelvas a decir que no te quiero- me lancé sobre él a abrazarlo.

– Ven que te vas a resfriar- me tomó de la mano y me guió hasta una pequeña cueva que se hacía de la unión de dos rocas enormes, suficiente para protegernos de la lluvia.

– Está muy oscuro.

– Saca tu super teléfono.

– No te burles de mi teléfono.

– Mira- señaló unas ramas.

– ¿Qué tiene?- dije temblando del frío.

– ¿Tienes frío, cierto?

– Si.

Samuel tomó las ramas y las unió, sacó un encendedor y prendió en fuego aquellas ramas.

– ¿Quién trae un encendedor consigo además de un fumador?

– Alguien precavido- se sentó a la par mía.

– Gracias- dije cabizbaja.

– Ni lo menciones, pero... -me miró.

– ¿Qué?

– Tienes la ropa remojada, así nunca se te quitará el frío.

– Tú tambien la tienes mojada.

– Lo mejor es quitársela, así el calor llega más rápido al cuerpo.

– No voy a desnudarme.

– Antes te pagaba porque no te quitaras la ropa, ahora no lo haces ni por tí misma.

– Lo siento, me siento incómoda que me mires sin ropa.

– Esto sí que es raro- me levanté- ¿Dónde vas?

– Tengo una manta en la cajuela de mi auto.

– No vas a salir en lo oscuro tú sola, espera aquí, yo la traeré- Salió y regresó a los segundos con la colcha- Está un poco húmeda.

– No importa- la tomé.

Me quité la ropa y quedé en ropa interior y rodeé mi cuerpo con la colcha frente a la fogata para calentarme, me sentí mucho mejor. Samuel se quitó la ropa y se acercó a la fogata pero noté que tenía los labios más rojos de lo común y temblaba un poco de frío.

– Puedes acobijarte conmigo si quieres.

– Gracias- se acercó y los dos nos arropamos con la colcha.

Sentí su manito fría tomando mi cintura.

– ¡¿Que haces?!

– Es que tengo frío.

– Pero tu mano está bien fría.

– Lo siento- Apartó su mano.

– Mira- tomé sus manos- Acá está más caliente- puse sus manos sobre mi pecho tibio, él me sonrió.
No sé que me pasaba en ese momento. Me sentía tonta, tenía miedo de decir algo que arruinara el momento. Quería lanzarme sobre él pero me daba demasiada verguenza, despues de todo lo malo que le hice, de lo descarada que fui, de como jugué con él, todas las mentiras, las veces que lo dejé, pero aún me daba verguenza intentar algo despues de haberlo dejado por alguien que no valía la pena. Hasta me sentía un poco incómoda e impotente, sentía que si le insinuaba algo él me rechazaría, no lo sé. Tenía miedo de que se fuera.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Mar 31, 2024 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

niña mal [carmuel]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora