Capitulo 32

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Lucrecia: ¿¡Que!?

Rebeka: -Obvio que te gusta porque haces todo eso con él.

Lucrecia: -Rebeka, a Carla nunca le ha gustado nadie en su vida.

Rebeka: -Ya entiendo... tienes miedo a...

Carla: -¡No lo digas!

Rebeka: -O es que ya estás..

Carla: -¡Rebeka, cállate!

Rebeka: -Enamorada.

Carla: -¡No! Jamas digas eso, yo no me enamoro ¡Nunca! ¿Comprendes? Esto es sólo un juego, sólo lo necesito para destruírle la vida a Marina y para poder salir de aquí.

Rebeka: -Como digas, corazoncito.

Lucrecia: -Debemos bajar, tenemos una práctica de modales.

Carla: -Ash.

Bajamos al gran salón, se me retorcían las tripas de hambre, y peor aún, la bilis se me derramó al ver a Marina.

Samuel entró a los segundos.

Samuel: -Buenas... tardes- me miró.

Carla: -¿Samuel da la clase?

Rebeka: -Si.

Samuel: -Primero que nada se acerca la gran cena con los empresarios que donan a la institución. Eso significa que deben aprender para las nuevas internas y recordar para las antiguas las reglas del protocolo de eventos. Para eso necesito dos voluntarias. Una nueva interna y una antigua.

Todas levantaron las manos, excepto yo.

Samuel: -Lucrecia y... Marina - ambas se levantaron y se pararon a la par de Samuel - Ahora, hay reglas básicas de comunicación en eventos sociales. La primera es las reglas de etiqueta en la mesa.

Rebeka: -¿En la mesa? Mejor en la cama- todas rieron.

Samuel: -Rebeka, deja de juntarte con Carla- bromeó.

Marina: -¿Podemos comenzar?

Samuel: -Si- acercó dos sillas- Lucrecia, siéntate- se sentó.

Marina: -Eso no se hace así.

Samuel: -¿Quién da la clase? ¿Tú o yo?

Carla: -Sóbate que eso dolió.

Marina: -¿Por qué no le dices nada a ella?

Samuel: -Marina, por favor. Muéstrale a Lucrecia como se debe sentar.

Marina: -Primero, no se deja caer como si fueras un saco de papas, te sientas con delicadeza y sin hacer un alboroto.

Carla: -Lu, te estás equivocando, no hagas tanto ruido. Es sentarse no simular a Marina en las noches con las verduras- si, todos rieron.

Samuel: -Carla, por favor- dijo tragándose la risa.

Marina: -¿Es todo lo que le dirás?

Samuel: -Continuemos con la clase por favor. Siéntense. Otra cosa, cuando se trata de eventos, hay que recordar que estamos a la vista de la gente y que no hay que concentrarse sólo en meterse los bocados a la boca.

Carla: -O en el caso de Marina en la entrepierna- risas y más risas.

Marina: -Esto no te lo permitiré, estúpida- se levantó.

Samuel: -Marina, siéntate. ¿Podemos seguir con la clase? Mantengan sus hermosos piquitos cerrados, por favor. Sigamos, no de debe hacer señas a las personas del otro extremo de la mesa.

niña mal [carmuel]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora