VIII

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Había sucedido un milagro.

Sin que nadie más que Lan Zhan lo supiera el director Nie había suspendido los medicamentos de Wei WuXian, obviamente sin importar lo que dijera Madan Jin, todavía no lo dejaba salir de su celda.

Todavía aparecía lastimado, pero sin los medicamentos parecía que el sabía sobrellevar mejor toda esta situación.

De esa manera era fácil hablar con él, teniendo el permiso de hacer una video llamada por medio de una computadora.

Wei Ying estaba sentado sobre la camilla, en 2 semanas se miraba más saludable, con el cabello más limpio y ahora sonreía más.

—Quiero presentarte a mi hermano. — Después de hablar muchas cosas triviales se reunió el valor para decirlo.

—¡¿De veras?! ¿Por qué quiere conocerme? Por lo general las personas me tienen miedo. — Lan Zhan no lo diría en voz alta pero se encariñaba con la situación del joven. Simplemente el parecía ser solo una víctima, ahora que estaba convencido que si tenía ese sexto sentido su situación era triste.

Sus padres lo abandonaron cuando se dieron cuenta que tenía esquizofrenia y les hacía daño a las personas, estaba solo en el mundo siendo a pesar de todo el joven más dulce que ha visto jamás.

Era una verdadera tragedia.

—Le hablé de tu interacción con Jiang Cheng y por eso quiere hablar contigo. — Consideró que continuar mintiéndole era una verdadera tontería.

Ahora que se miraba más saludable había tenido el permiso, cerrando la puerta y encendiendo la computadora para sentarse a la par de el en la camilla.


Su hermano y los señores Jin estaban en la misma sala fuera del alcance de la cámara de la computadora.

En cuanto la llamada fue conectada Lan Huan se sorprendió más por la apariencia de ese joven que decían tener ese sexto sentido que por lo que iban hacer en realidad.

Después de todo Lan Zhan se encargó de darle ropa más presentable y con ese simple gesto la apariencia era encantadora.

—¿Ese es su hermano? Se parece a usted, es tan guapo como usted. — Al escuchar esas palabras las orejas de Lan Zhan se pusieron rojas, fue un gesto que su hermano nunca antes había visto así que sonrió.

—Mucho gusto Wei Ying soy Lan Huan, hermano mayor de tu doctor, es un gusto conocerte. — Wei Ying se distrajo por un momento viendo a la esquina de la celda para volver a poner la atención en la pantalla.

—El gusto es mío.

—No me imaginé encontrarme con un chico... — Wei Ying ahora volteó a ver a la puerta pero ahora le ponía más atención.

Los señores Jin fruncieron el ceño ante el silencio de Lan Huan.

—¿Sucede algo? — Lan Zhan no preguntaría porque de repente la temperatura no hubiera bajado drásticamente dentro de la habitación.

—Discúlpeme Señor-hermano-del-doctor-Lan ¿Qué decía? — ¡Definitivamente no podía continuar con lo que quería decir después de ese comportamiento!

—¿Qué fue lo que viste? — Wei Ying sonrió.

—No es nada... — ahora frunció el ceño al volver a ver a la puerta, comenzó a fruncir el ceño como que algo le dolía. — ¡Cállate! ¿no ves que estoy intentando hablar con alguien?

Lan Zhan sintió un escalofrió en la espalda. Wei Ying volvió a taparse ambos oídos con ambas manos. La reacción de Lan Zhan fue abrazarlo esperando que no sucediera algo malo.

Paciente 404Donde viven las historias. Descúbrelo ahora