Capítulo 33

1.7K 119 2
                                        

Esos ojos azules no paraban de mirarme, era como mirarme a mí misma con esos ojos, esa intensidad, esa felicidad. Ella desprendía felicidad, en cambio, yo, desprendía vacío. Sus pequeños brazos se estiraron y miró a su madre, balbuceó una pregunta con curiosidad, mientras que luego volvía a mirarme a mí. —¿Mami?




—Pequeña, ella es Jade, tu hermana mayor — Susurró levemente y ella comenzó a reír mientras aplaudía con sus manos después de haberme visto con interrogación. Sonreí inocentemente,  ella estiró sus brazos, diciéndome con la mirada que la sostenga.

Asentí levemente, mis manos pasaron por su pequeña cintura y la agarré, ella me miró, me abrazo fuerte—Manitaaa—Dijo con su voz dulce y al escucharla me derretí. Es como tener a mi hija entre mis brazos pero en esta ocasión se trataba de mi hermana. Mi hermana. Ug, que raro sonaba eso, pero supongo que tenía que acostumbrarme a eso.

—Hola pequeña— Susurré, besé su mejilla suavemente. Ella rió, yo hice lo mismo. Caminé hacia un sillón, me senté poniendo a las niñas en mis piernas, mi madre se sentó delante de mí, me miró fijamente sonriendo.


—Eres igual o más guapa de lo que yo pensaba que serías, hacía mucho que no hablaba con tu tía, estuve un poco perdida con Adeline— Dijo mirando a la pequeña y lo entendí. Oh la pequeña se llamaba Adeline. Me aclaré la garganta, sonreí un poco abrumada, demasiado diría.

Quien diría que diez años tenían que pasar para volver a mí madre, pensé que esto iba a ser mi diferente, demasiado si soy sincera, pensé que cuando fuera psicóloga la ayudaría, ambas estaríamos juntas, me siento feliz que esto lo haya superado, pero dolía que supiera de ella de esta forma, cuanto me equivoqué.

No sabía que decir, más bien parecía una estatua, parada ahí como una completa idiota, pero, ¿Qué iba a hacer? La única solución que más me gustaba en estos momentos era ir, salir corriendo sin tener una explicación por parte de mi madre.

—Jade..déjame explicarte todo—Me miró con ojos de súplica, yo me mordí el labio inferior, intentando conseguir una respuesta a lo que me había pedido, pero  no me salía nada.

—Me abandonaste— Fue lo único que pude decir a esta situación. Me palmeé mentalmente maldiciendo en mi interior. ¿No había algo mejor que decir que esto?. "No, no la había, ella lo merece". Respondió mi voz interior y yo suspiré.


—No..no cariño..no lo hice, déjame explicarte—Dijo ella con voz gentil y tocó mi mano, lo cual yo aparté rápido y negué con la cabeza, ella apartó la mano lentamente y me habló —Déjame explicarme Jade...

—No, no tienes nada que explicarme, de hecho no debería de estar aquí ahora mismo manteniendo una conversación contigo pero mírame, aquí estoy, teniendo a un bebé de dos años en mis brazos, de lo cual, déjame de decirte que es preciosa es una chica que supe hace un día que existía y que tú estabas bien ¿Qué te hice? ¿Por qué fue ahora cuando tuvistes que contarme esto? —Dije "calmada" mirando sus ojos. Ella suspiró y me miró, sacó de su bolso muchas  cartas y me las entregó.

—Llevo diez años escribiéndote cartas, escribía cada dos meses una carta, las guardaba en una caja, para que cuando te viera te las entregara, supieras lo mucho que te pensaba, aunque tú no lo superas eras una de las personas más importantes de mi vida, me dolía mucho no poderte tenerte— Explicó, mi garganta se secó por completo, agarré cada carta, todas eran escritas el mismo día que pertenecía cuando hacía un mes más nacida , habían sesenta cartas, diez de ellas por mi cumpleaños.

—Bien, te dejo que expliques todo, quiero al menos tener un consuelo o por lo mínimo una explicación — Dije un poco más convencida, ella asintió con una sonrisa dibujada en sus labios. Dejé las cartas a un lado, poniéndolo en el bolso, besé la cabeza de Adeline, esta río y miró a su madre atentamente. Ambas estábamos preparadas para escucharla.




Intocable ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora