—Cásate conmigo, Ruby —le propuso Rosé.
—¿Te volviste loca? —le respondió Ruby.
—¿Loca? ¿Por qué? ¿Qué tiene de extraño? Tú y yo nos queremos.
—¿Y qué tiene que ver el amor con el matrimonio?
Descansé cuando supe su negativa. Rosé ya me había hablado de sus intenciones, pero yo no opiné nada, en primer lugar, porque conocía a Ruby, y en segundo lugar, porque la propuesta era más un acto de rebeldía de Roseanne que un acto de amor. La familia la había estado presionando fuertemente para que dejara a Ruby, le retiraron entradas de dinero y privilegios, además, empezaron a tratarla como si fuera una sospechosa.
—¿Puedes creer que mi mamá se atrevió a cerrar todo con llave? —me contó—. Muy extraño, ¿no te parece? —dijo con sarcasmo—. Lo único que hace falta es que le ponga un candado al teléfono o que me cobre dinero por cada llamada que haga.
Pero lo que captó mi atención de la propuesta de Rosé, fue la respuesta de Ruby. Ella le halló discrepancia a esa asociación que solemos hacer entre el amor y el matrimonio. Confirmé que detrás de su belleza y su violencia, había un punto de vista, sensato además. Cada cosa que descubría en ella me obligaba a seguirla queriendo y cuanto más la quería más lejos me quedaba.
—¿Entonces qué vas a hacer, Rosie? —le pregunté a Rosé—. ¿Te vas a casar o no?
—¿Tú qué crees? —contestó—. Ruby actúa de maneras muy extrañas, a veces no sé qué esperar de ella. Además, ya no tengo dinero para un matrimonio, en mi casa no quieren dirigirme el saludo tan siquiera.
—¿Y por qué?
—Mi mamá, pf, está furiosa.
La familia de Roseanne pertenece a la monarquía Park, repleta de taras y de una ascendencia distinguida. Su familia es de ese tipo de personas que en ningún lugar esperan o hacen una fila porque piensan que no se la merecen, tampoco pagan dinero a nadie porque creen que el apellido les confiere un crédito, hablan en francés porque consideran que eso los llena de clase, y quieren más a los países extranjeros con más dinero que a su propio país. Rosé trató de rebelarse contra ese esquema. Hizo que la expulsaran del colegio trilingüe y entró a uno donde llegaban nada más que holgazanes. Quiso entrar a una universidad financiada por el gobierno, pero cuando iba a hacerlo, quien la detuvo no fue su familia sino el promedio. Después, como la cereza del pastel, les presentó a Ruby.
—Se nota de lejos que no tiene clase —le dijo la señora Park a Rosé el día en que conoció a Ruby—. Ni siquiera sabe comer.
—Sabe comerme a mí —les dijo ella—. Y eso es lo que importa.
Aunque me molestaba cualquier tipo de rechazo hacia Ruby, me alegré al conocer el que le manifestaba la familia de Roseanne. A pesar de su desobediencia, Rosé nunca se atrevió a desafiarlos con un vínculo diferente al que sostuvo con Ruby. Así que, como casi siempre sucede, ganó el esquema. Después de Ruby, mi amiga volvió a nadar con destreza en sus aguas de hija millonaria. Ahora gana mucho dinero, trabaja con su padre, mide sus palabras y tiene una novia a la que quiere todo el mundo, menos ella. Yo también cambié. Sin embargo, me atrevería a decir que no fueron las presiones de los nuestros las que forzaron nuestro cambio, sino el que finalmente explotara la bomba que fabricamos Rosé, Ruby y yo.
Nunca imaginé que mi capacidad de celos fuera tan alta: los rechazos que le hacían y me causaban dolor, eran los que la sumían en una soledad en la cual yo era su única isla. Ahora pienso que lo que siempre nos unió fue la adversidad. Lo siento así en este hospital, con ella adentro buscando un último milagro, y yo sintiéndome privilegiada como su única acompañante.
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RUBY TIJERAS | Adaptación Jenlisa
FanfictionLa violencia del narcotráfico enmarca esta historia de amor entre una hermosa pandillera, Ruby Jane, apodada «Ruby Tijeras», y dos chicas de la alta sociedad. Una aventura narrada desde los corredores del hospital donde Ruby, llena de disparos, se d...