18 de febrero, 2018
Córdoba, Argentina
"Dalia estaba un poco alterada. La razón era que su padre había viajado a Córdoba por la venta de la casa que tenían con su mamá cuando recién se habían casado. Él había pensado que visitarla sería una buena idea ya que Dalia no le había contestado las últimas dos llamadas.
Cuando le había preguntado por donde andaba ella le respondió que trabajaba en una cafetería en el centro y no pensó en que iba a caer a la media hora en el lugar. Ahora lo tenía en frente, Dalia le había llevado el café y él le pidió un tiempo para hablar.
—Estoy trabajando pa, te dije —trató de hablar amablemente para no llamar la atención de nadie en el local.
—Son solo dos minutos hija —le pidió con esa expresión en el rostro que a ella le daba pena. Se quedó en silencio para escucharlo. —Perdón por olvidarme de tu cumpleaños, la verdad que estoy lidiando con un par de situaciones que me tienen saturado y se me pasó. Quería decírtelo en persona.
—¿Qué pasa? —se preocupó ella, Marcos solo negó un poco con la cabeza.
—Muchas cosas, entre la casa, el trabajo... Ana, la mayor, está embarazada... voy a ser abuelo.
—Felicidades —murmuró, aunque algo sorprendida porque Ana tenía veinte años. Un año mayor que Dalia ya que Marcos tenía una vida paralela oculta en aquella época.
—¿Cómo va la facultad? Me imagino que no vas a cambiar tus estudios por esta cafetería —dijo con una sonrisa algo forzada y mirando a su alrededor, cosa que la molestó.
—Es pleno febrero, sigo de vacaciones y...
—Me acuerdo que cuando era jóven se podían adelantar materias en verano —comentó tomando su café. —Pero bien, hija, trabajar también te enseña muchas cosas que la facultad no.
Dalia no sabía si era porque no lo había visto en meses o que, pero nunca había tenido una conversación tan incómoda con su padre. Es decir, siempre hacía ese tipo de comentarios, pero al menos la dejaba hablar por más tiempo.
Miró hacia la barra donde Lucas ya la estaba observando. Tal vez fue la incomodidad que vio en su rostro la que lo hizo acercarse a la mesa y decirle que la necesitaba en otro lugar. Marcos intentó despedirse de ella con un abrazo pero la chica apenas le tocó el hombro para decirle adiós.
—¿Todo bien? —preguntó Lucas cuando llegaron a la barra, detrás de la máquina para moler los granos de café.
—Sí sí, solo que fue... repentino —Dalia le había contado que en unos minutos Marcos iría a la cafetería.
—¿Segura? en media hora cuando cerremos podemos ir a comer un helado, siempre viene bien para subir el ánimo —ofreció para reconfortarla, pero ella negó con la cabeza.
—Tenés esa cita con Fran, no te voy a...
—Seguro entiende —respondió sonriendo. —O se suma.
La chica le agradeció pero se volvió a negar. Cuando salió del trabajo a los pocos minutos el cielo seguía iluminado a pesar de ser casi las ocho de la noche. Dalia se encontró siguiendo un camino conocido, pero no el que hacía todos los días. Un rato después estaba frente al timbre de donde vivía Cuti.
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Hits Different | Cuti Romero
Fan-FictionDonde Dalia Veratti vive el mundial junto a la selección argentina a causa de su carrera. O Donde Cristian Romero se reencuentra con quien tiene asuntos pendientes.
