Capítulo 16

4.5K 339 135
                                        

26 de febrero, 2018
Córdoba, Argentina

"—Hacen una linda pareja —le dijo Fran a Dalia. Ju asintió en el otro extremo del sillón. Los tres estaban en la casa de su prima con una película de fondo.

—Tenés que animarte, Li.

—Creo que ustedes se están olvidando que en unas semanas vuelvo a Buenos Aires —se excusó Dalia tomando gaseosa.

—Pero eso no es el fin del mundo —rodó los ojos Ju —por ahí es la señal que esperabas para quedarte a vivir acá, —insistió —el verano pasado habías dicho que si encontrabas tu carrera en alguna universidad de acá te quedabas.

—Igual sería un lío por el tema de las materias —comentó Fran.

—¿Ves? Fran no quiere que me quede.

—Mentira —respondió Ju tirándole una almohada, Fran se rió.

—Igual tiene razón, no puedo decidir así de la nada. Mamá trabaja allá...

—La tía siempre quiso volver a vivir acá, Li. Es donde creció.

—Ya sé pero no puedo tomar una decisión de esa magnitud por una persona Ju.

—¿Así no funciona en las películas? —opinó Fran. —Culiada es obvio que le gustás, al menos date el gusto de tener un romance corto de verano antes de que se termine... ¿o te gusta otro?

—Qué le va a gustar otro a esta chica, —le cargó su prima —si salen todo el tiempo y cuando no se ven están hablando por Whatsapp —Dalia trató de disimular su sonrisa.

—Bueno el sábado hay joda —informó Fran dando unos pequeños aplausos —quiero que sepas que voy a hacer todo lo posible para que pase algo.

—Dejate de joder Fran, no hagas nada, va a ser muy obvio —Dalia no quería pasar vergüenza, y menos frente a Cristian.

—Tranquila, soy el mejor disimulando. Ni se va a dar cuenta.

—Tiene razón —lo apoyó Ju —creo que está para ser actor más que arquitecto.

—No hagas boludeces Fran.

—Ya me vas a agradecer, ni te vas a enterar cuando al fin te lo chapes.

—Fran...

—De hecho les hago un favor a los dos, parece que están en cámara lenta, me desesperan."

13 de diciembre, 2022
Doha, Qatar

Las manos de Dalia estaban sobre una superficie que se sentía suave y cálida. Su rostro rozaba la tela de una sábana y la piel morena de alguien que dormía profundamente a su lado. Cuando abrió los ojos lentamente tuvo que pensar dos segundos si seguía en su propia habitación, cosa que confirmó cuando vio la misma ventana de siempre, por donde entraba la débil luz de la mañana.

—Qué carajo... —murmuró y parpadeó varias veces. Cuti estaba boca abajo, la camisa blanca de la noche anterior había desaparecido, y ella lo estaba abrazando con uno de sus brazos mientras su cabeza estaba al costado del torso del futbolista.

Dalia deshizo el contacto, no porque quisiera, sino porque quería mirar el reloj en la mesita de luz a sus espaldas. Eran casi las diez de la mañana, el desayuno había pasado y la chica automáticamente pensó en que seguramente Scaloni estaba buscando a uno de sus centrales.

Hits Different | Cuti RomeroHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora