21 de enero, 2018
Córdoba, Argentina
"Dalia y Cristian estaba en el parque Sarmiento, habían conseguido un lugar medio alejado y estuvieron recostados en el pasto desde las cinco de la tarde comiendo boludeces y hablando como si se conocieran toda la vida hasta que empezó a oscurecer un poco.
A ella le había sorprendido lo fácil que era charlar con el cordobés, lo rápido que se reía de sus chistes y como verlo en un ambiente alejado al fútbol le sentaba igual de bien que cuando jugaba en una cancha. Para él no fue tanto una sorpresa pasarla bien con Dalia, de alguna forma ya había imaginado lo que sería, pero lo que sí no se esperaba lo rápido que su mente estaba planeando la próxima salida.
El día había empezado soleado, pero a medida que fueron pasando las horas el cielo se había puesto gris y había empezado a correr más viento. Cristian le bromeaba diciendo que su idea de ir a merendar era mejor que el psudo picnic en el parque, pero Dalia se defendía diciendo que en el pronóstico decía que se iba a nublar mucho más tarde. Lo único cierto era que a lo último que le prestaron atención en la tarde fue al tiempo meteorológico.
O al menos fue así hasta que alrededor de las siete el viento era algo que no se podía ignorar y había hecho volar un paquete al que solo le quedaban dos galletitas. Dalia intentó agarrarlo pero el envoltorio voló más lejos, haciendo que lo siguiera mientras él se reía tirado en el pasto, mirándola de costado y aplaudiendo de lo tentado que estaba en verla perseguir a un paquete de galletitas.
Cuando Dalia volvió con el paquetito en las manos a él se le voló otro y ella le dijo que era el karma.
—Creo que va a ser mejor que nos vayamos a algún lugar menos descampado —dijo Cristian cuando en unos segundos agarró el envoltorio vacío para tirarlo en otro lado.
Los dos caminaron a lo largo del parque y Dalia se arrepintió de no llevarse una colita de pelo porque se le iba a la cara constantemente por el viento. Cuando salieron no tenían idea de por donde había que ir para volver por donde habían entrado.
—¿Te acordas la calle exacta en la que dejé el auto? —preguntó él y Dalia abrió los ojos por el hecho de que se haya olvidado.
—Cerca de la entrada, pero no sé el nombre.
—Tengo el mismo recuerdo —dijo tranquilamente y ella no sabía si reirse o empezar a preocuparse.
Mirando google maps trataron de ir cerca de la entrada, pero como en el celular de Cristian el puntito celeste no proyectaba en la dirección a la que estaban yendo al principio fueron en sentido contrario.
—La concha de la lora, estamos alejándonos.
Ella agarró su celular y empezó a guiar mientras los dos se reían porque no era posible que se hayan perdido. Para coronar la tarde, se había largado a llover fuerte y empezaron a acelerar el paso hasta la entrada.
—Era para allá —indicó Dalia señalando hacia la izquierda y fueron en esa dirección, metiéndose en una calle y resguardándose en los techos.
—¡Ahí lo ví! —dijo Cristian y los dos corrieron hasta el auto negro.
Al momento de llegar él se resbaló con el pavimento mojado y la vereda rota, Dalia lo agarró del brazo pero se tentó por la forma en la que casi se cae. El cordobés le pinchó con un dedo la cintura y ella se alejó pero seguió riendose cuando entró al auto. Era de esos momentos en donde el recuerdo se repetía una y otra vez sin dejar de dar risa a pesar del esfuerzo de calmarse.
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Hits Different | Cuti Romero
FanfictionDonde Dalia Veratti vive el mundial junto a la selección argentina a causa de su carrera. O Donde Cristian Romero se reencuentra con quien tiene asuntos pendientes.
