La puerta está cerrada y estoy sola, he soñado que eras insaciable por mis pecados, sumerjo mis brazos entrelazados en la bañera y escondo tu llave de repuesto en mi boca.
El sueño que hablamos y el rosario que elegimos, en mi nuca quedan las marca...
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Aun cuando el cielo apenas se levantaba por el horizonte, en una esplendorosa vista regalada a los soldados de la legión, Armin sentía los parpados pesados además de bostezar incansablemente mientras caminaba entre las carpas. Habían estado tomando rondas para vigilar el campamento que tenían por lo que se quedaba toda la noche despierto y vigilando junto a todo el escuadrón de Levi a excepción de Galatea, quien se había ido a estar junto a la comandante en las negociaciones con los soldados de Marley.
Por supuesto que cuando entro a su tienda no esperaba ver un reguero de equipo tridimensional en el suelo, botas marrones lanzadas a lo lejos y el cuerpo de la joven abrazando todas las sábanas, solo dejando a la vista una mata de cabello negro que comenzaba apenas a crecerle de nuevo.
A pesar del desastre Armin entro en silencio, moviendo el equipo a su lugar, acomodando las botas al final de la cama y buscando algo con que cubrir a Galatea, suponía que estaba profundamente dormida, no quería despertarla por lo que guardo sus preguntas para después. Quizá hablarían en la cena.
Claro que la joven no estaba dormida, no podía dormir, escuchaba los pasos del rubio en silencio. Solo fue hasta que sintió el peso de su cuerpo sentado en la cama que decidido abrir la boca.
- Están con ese hombre - murmuro despacio, sorprendiendo a Armin por el repentino ruido.
- Pensé que estabas dormida - regreso sonriendo levemente, apenas había escuchado lo que decía, lo pronuncio tan bajo que solo percibió un murmullo simple.
- No puedo dormir - soltó un poco más alto, había dado por hecho que Armin no la había escuchado la primera vez.
- Entonces durmamos juntos, por la noche nos vuelven a tocar más rondas, escuche que es probable que regresemos a Mitras pronto - dijo a su vez que retiraba sus botas y cambiaba sus ropas por otras más ligeras para dormir.
Galatea solo soltó un "si" al aire afirmando lo que Armin decía mientras este se colocaba en su espalda y la abrazaba con delicadeza, escondiendo el rostro en la maraña del pelo de Galatea, totalmente cansado.
La joven se dejo abrazar pero no estaba contenta, estaba frustrada, triste y ansiosa, nunca tuvo tantas ganas de matar a una persona y en general no le agradaba la idea, pero cada vez que veía los ojos burlones de Zeke le hervía la sangre y salivaba como perro con la solo idea de tener su cabeza entre sus manos.
- ¿Aún no duermes? - pregunto Armin susurrando e interrumpiendo cada pensamiento violento que llegaba a la cabeza de Galatea.
- Cuando cierro los ojos veo la figura de mi padre a lo lejos, no quiero verla más - describió haciéndose cada vez mas pequeña en la cama, abrazando sus piernas y escondiendo la cara entre las rodillas.